Me desperté la mañana del domingo, y lo primero que hice, que era una costumbre que había adoptado hace poco, fue mirar mi teléfono. Esperando un mensaje de buenos días de Leia, como ya ella me había acostumbrado. Ella siempre se levantaba antes que yo, y yo siempre al levantarme tenía el mensaje. Sin faltar. Pero esta vez parecía diferente. No había mensaje de Leia, y mi preocupación empezó a aumentar. Pensé en lo que hablamos sobre lo que éramos, y si Gael tenía razón y tendría que haberle echado más valor. ¿Y si ella, al yo decir que no sé lo que somos, le había matado la ilusión?
No paraban de salir preguntas de mi cabeza. Y ninguna era buena. Estaba preocupado, muy preocupado, y no podía parar de pensar en si se había enfadado conmigo, o si incluso la había perdido sin darme cuenta.
Bajé a desayunar, triste, pero mis padres no notaron nada. Estaban demasiado entretenidos discutiendo sus mismos problemas de siempre. Mi hermano sí me notó raro, pero para no preocupar a mis padres no dijo nada.
Mientras desayunaba, vibró mi teléfono.
Me dio un vuelco el corazón al oír la vibración. Miré el teléfono, y era Leia. Me había mandado un mensaje que decía:
-¿Podemos quedar esta tarde? Me gustaría hablar de nosotros.
Sonaba serio, y mi preocupación aumentó exponencialmente. ¿De nosotros? ¿Qué quería decir? Y empecé a pensar lo peor. Ya está, va a decirme que hemos ido demasiado rápido y quiere echarme el freno. Quizás hemos ido rápido, pero yo no tengo la culpa, solo me he dejado llevar por mis emociones. Seguro que me dice que mejor quedemos como amigos.
Subí a mi habitación y la contesté para preguntarle la hora a la que quedábamos.
Rafa entró y, sin dudarlo ni un segundo, decidió preguntarme:
-Aiden, ¿qué ha pasado? Tienes cara de muerto -dijo preocupado.
-Es Leia, mira lo que me ha escrito.
Le enseñé el mensaje, pero a él no pareció resultarle muy preocupante. De hecho, se rió de que yo estuviera tan preocupado.
-Si quisiera dejarte, no diría "hablar de nosotros". Pondría algo como "tenemos que hablar"...
-Rafa, eso es un clásico de las películas. Eso es como un "no eres tú, soy yo". Tienes que dejar de ver tanta tele -dije yo.
-Bueno, hermanito, yo que tú no me preocuparía. No creo que te vaya a dejar en la friendzone -dijo él.
-¿En dónde? -dije yo sin entender lo que había dicho.
-Madre mía, Aiden, pero ¿de qué época eres tú? Me refiero a que no te va a dejar en "solo amigos". Se nota mucho que hacéis muy buena pareja. Simplemente querrá hablar contigo de si sois pareja o no -dijo Rafa.
-No sé, creo que tengo que hablar con Gael -dije.
-Bueno, está bien tener otra opinión, pero yo que tú no me preocuparía.
Dijo Rafa. Cada día me sorprendía más; hablar con él era como hablar con un adulto.
Así que decidí escribir a Gael, el cual me contestó al instante y me dijo que quedásemos cuanto antes.
Me encontré con Gael. Quedamos en nuestro banco de siempre, donde sabíamos que nadie podría oírnos.
-A ver, Aiden, ¿qué es tan urgente? -dijo.
-Es Leia, mira lo que me ha escrito -le dije mientras le enseñaba el móvil.
-A ver, no parece preocupante -dijo.
-¿En serio? Otro igual, pero si es rarísimo -dije yo ofendido.
-¿Cómo que otro igual? ¿Quién más lo sabe? -dijo él.
-Rafa -dije.
-¿Y te ha dicho lo mismo que yo? Ves como te dije que ese chaval es un genio -dijo Gael riéndose.
-Pero ¿cómo os puede parecer tan normal y a mí tan preocupante? -dije yo extrañado.
-Porque estás loquito por sus huesos y ya te preocupas de tonterías. Y seguro que estás pensando en el peor desenlace posible -dijo Gael.
Dio en el clavo. Estaba imaginándome lo peor y nada podía quitarme esa preocupación.
-Mira, Aiden, si hoy que has quedado con ella no le dices lo que sientes, luego no te quejes diciendo que la vida no te dio la oportunidad -dijo serio Gael.
-Gael, tengo miedo. Hoy es un día demasiado determinante -dije yo muy preocupado.
-Venga, anda, no seas pesado y atrévete. Si está hecho, tío. Solo tienes que pedirle salir -dijo Gael.
-Lo dices así y suena muy fácil, pero te aseguro que no lo es -dije yo.
-Venga, que se acerca la hora. Ve ya a su casa y te declaras, fortachón -dijo Gael.
-No sé cómo, viéndome tan preocupado, me sigues haciendo bromas -dije con un falso enfado.
-Porque siempre hay que quitarle hierro al asunto -me dijo riéndose y guiñándome el ojo.
Caminé hacia la casa de Leia. Con la peculiaridad de que llegué veinte minutos antes. No sabía que veinte minutos podían hacerse tan largos. Me senté, me levanté, di vueltas, me imaginé la situación de mil maneras. El corazón me latía con fuerza, como si quisiera escaparse de mi pecho.
Y después de una monótona espera, sonó la puerta de su casa, y ella me vio a mí dando vueltas como una peonza.
-¿Cuánto llevas ahí? -dijo Leia. Su voz fue melódica, y a la vez aterradora.
-Cinco minutos -dije, mintiendo.
-Ah, bueno, perdona si te he hecho esperar -dijo Leia.
-No, tranquila, soy yo el que se ha adelantado.
Comenzamos a caminar, juntos, pero esta vez no íbamos de la mano. Y había un profundo silencio que generaba una tensión que me parecía terrible. Cada paso que dábamos resonaba en mi pecho, y el aire entre nosotros parecía cargado de electricidad.
Estuvimos caminando alrededor de diez minutos hasta que llegamos al mismo banco donde estuve con Gael, pero él ya no estaba. Así que, después de un silencio continuo, nos acercamos al banco. Y antes de sentarse, ella cogió aire y dijo lo que nadie se atrevió a decir:
-Aiden... creo que tenemos que hablar de nosotros ya -dijo en tono serio.
Mi corazón se aceleró. Llegó el momento que deseaba y a la vez del que huía.
-Lo sé -dije tenso y con voz algo temblorosa.
-Llevamos semanas haciendo cosas de novios: nos besamos, andamos de la mano y nos echamos de menos. Pero cuando ayer te pregunté, tú tampoco fuiste capaz de darme una respuesta. Y creo que esto es un tema que tenemos que aclarar -dijo Leia continuando seria.
#5201 en Novela romántica
#1399 en Novela contemporánea
romance primer amor cosas de la vida, romance #traicion, romance +16
Editado: 01.08.2026