Latidos de Septiembre

CAPÍTULO 18

El peso de la verdad

No conseguí dormir en toda la noche. Una y otra vez observaba la pantalla de mi teléfono con la foto de Leia y Aster, sonriendo, juntos. No era una cuestión de celos, era que no lograba atar los cabos para entender qué estaba pasando. La foto aparentemente era una imagen amistosa. No parecían pareja, pero se les veía juntos y felices. Y eso solo podía significar una cosa: que Leia me había mentido cuando me dijo que nunca habían hablado.

El dolor que sentía era inmenso. Yo también le había mentido diciendo que todo estaba bien cuando no era así. Pero creo que es más importante lo que me está ocultando Leia. A mí realmente no me importaba la idea de que hubieran sido novios, claro que me resultaría menos molesto si Aster nos dejara vivir nuestro romance tranquilos.

Pero mi cabeza se inundaba de preguntas. ¿Qué edad tenían? ¿Quién hizo esa foto? ¿Por qué me miente?

Aster volvió a escribirme por la mañana, después de pasar toda la noche en vela. Mandó un mensaje que ponía:

-Pregúntale-

Me di cuenta de que esto no podía seguir así. Guardarme esto, seguir mintiéndola y sentir esta frustración tenía que acabar cuanto antes.

Poco después ya era la hora de levantarme. Y vi perfectamente esta vez cómo Leia me escribía su mensaje de buenos días acompañado de un corazón. Mi dolor era tan grande que no tenía ganas ni de contestar.

Contesté. Pero tardé muchísimo, con eso Leia se daría cuenta de que algo está pasando. Algo no va bien entre nosotros.

Salí de mi casa hacia el instituto, acompañado de Gael. Como siempre, y él notó mis ojeras. Fruto de no haber dormido.

-Aiden, tío, ¿no has dormido?- dijo Gael.

-No, cuando esté Oliver os pongo en contexto a los dos- dije.

Caminando hacia el instituto apareció Oliver.

-Madre mía, Aiden, tienes una cara horrible. ¿Qué ha pasado?- dijo Oliver.

-Bueno, creo que como siempre dicen, una imagen vale más que mil palabras- dije.

Saqué mi teléfono y les enseñé la foto con lo que me había escrito Aster.

Tanto Gael como Oliver quedaron alucinados.

-Aiden... esto no puede seguir así- dijo Oliver mientras sus ojos se mantenían como platos mirando mi teléfono.

-Por Dios, esto es grave- dijo Gael.

-¿Qué opináis?- dije yo, con la voz quebrada.

-Creo que la teoría de Oliver es cierta. Leia y Aster fueron novios anteriormente. Pero ninguno nos habíamos dado cuenta porque no los hemos hecho ni caso nunca- dijo Gael.

-Muy bien, ¿y yo ahora qué hago?- dije.

-Pero chaval, ¿cómo que qué haces? ¡Habla con ella ya de ya!- dijo Oliver.

-Es que no me atrevo, ya la he mentido dos días diciendo que no me pasaba nada- dije.

-Mira, Aiden, deja de hacer el tonto. Más te ha mentido ella. Tienes que exigirle una explicación a esto. Eso sí, no quita que a Aster le vaya a dar una paliza- dijo Gael.

-Gael, ni se te ocurra- dije.

-Aiden, no has dormido. Me da igual lo que me digas, se va a llevar un puñetazo- dijo Gael.

No me lo creí. Gael no es un chico que se caracterice por pelear, así que no le quise dar más importancia.

-También te digo, Aiden, una foto tampoco demuestra gran cosa. Vete tú a saber, quizás tenga explicación y sea más tonta de lo que imaginas- dijo Oliver.

-Puede ser. Eso es lo que pensaría si Aster no hubiese sido tan insistente diciendo que Leia me está ocultando algo- dije.

Llegamos al instituto y Gael entró por la puerta con cara de estar dispuesto a matar a alguien. Nunca le había visto tan enfadado. Lo que no termino de entender es si realmente está poniéndose así por protegerme o porque se ha dado cuenta de que actuando como un malote tiene más opciones con Chloe.

Entramos en clase y había bastante gente, pero sobre todo estaban Alana, Chloe y Aster.

Nada más entrar, yo me fui a mi mesa. Y Gael, antes de entrar a la clase, fue al baño.

Mientras yo estaba colocando mi mochila en mi silla -que hoy iba a sentarme junto a Leia-, Aster volvió a acercarse a mí, con su sonrisa maligna.

Y me dijo:

-¿Ya lo sabes?-

Y se marchó.

De pronto apareció Leia por la puerta de la clase. Y por detrás de ella apareció un correcaminos con mochila llamado Gael.

-Leia, aparta un momento- dijo Gael.

Se acercó rápidamente a Aster.

-¡ESTO ES LO QUE TE MERECES!- dijo Gael mientras adoptaba una postura de batalla digna de alguien que no sabe lo que es dar un puñetazo. Extendió su puño y, a Aster, que estaba desprevenido, le propinó un golpe con todas sus fuerzas. Dejó a Aster en el suelo y aturdido.

-¡A LA PRÓXIMA ME MANDAS UNA FOTO A MÍ, VALIENTE!- dijo Gael a Aster mientras él estaba en el suelo.

Toda la clase quedó sorprendida.

Yo me quedé sin palabras, y a la vez agradecí lo que pasó. Gael acababa de dar un puñetazo a Aster por mí. Sé que no es correcto, pero era algo que yo mismo quería hacer.

-¡GAEL, ¿ESTÁS LOCO?!- dijo Oliver.

-Madre mía, Gael, se te ha ido la cabeza, te van a expulsar- dije.

Leia estaba sin palabras y se acercó a Gael.

-Pero Gael, ¿qué ha pasado?- dijo Leia preocupada.

Gael, frotándose el nudillo porque le dolió bastante dar el puñetazo, contestó a Leia:

-Aquí, que he venido a saludar a "tu amigo"- dijo Gael con veneno en la voz.

Estaba todo el rato sacando la cara por mí, lo que yo no me estaba atreviendo a hacer.

Leia, después de escuchar esas palabras, su cara expresaba dolor. Pero ni siquiera se acercó a ayudar a Aster, que todavía seguía en el suelo.

Parecía más afectada por la frase de Gael que por ver a Aster en el suelo con sangre en la nariz.

Llegó el profesor y la valentía de Gael desapareció. Ahora tenía miedo de que Aster dijese que le había dado un puñetazo. Le podían mandar a dirección e incluso expulsarlo.

Y el profesor se encontró a Aster en el suelo.

-Pero bueno, Aster, ¿qué ha pasado?- dijo el profesor.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.