Antes de salir de casa, tomó la foto que minutos antes había dejado en la mesa del comedor. Rita se había decidido, era momento de saber qué había pasado con su hermana de una vez por todas. Ya no investigaría en las bibliotecas, no solo se basaría en las leyendas de los más viejos del pueblo y no le importarían las zonas más misteriosas del lugar. Era hora de saber qué había pasado con ella de una vez por todas y solo un hombre podía darle respuestas.