Láveth. Desprestigio

Capítulo 16

Su padre no lo sabía, pero aquella noche no pudo dormir. Cómo pudiera después del último día. Se sentía mal, nunca le había hablado a su papá como aquel día, pero estaba cansado de las actitudes que los adultos tomaban en ciertos momentos. Las palabras de Itzel tomaban fuerza en su cabeza: «no quiero más mentiras o secretos», y el día de hoy había obtenido respuestas sinceras de su padre por primera vez en mucho tiempo. No se sentía orgulloso de su comportamiento, pero de alguna forma u otra había obtenido frutos.

Por los sonidos provenientes del piso inferior, el joven intuyó que su padre se puso a limpiar la casa, tal vez para relajarse de aquella plática tan intensa y Joshua aprovechó esto para escapar por la ventana de su cuarto. A diferencia de la casa de Itzel donde solo bastaba con columpiarse hasta el árbol junto a su ventana, en su propia casa no tenía nada que le auxiliara a bajar tan sencillamente, pero tampoco podía ser tan difícil, o eso imaginaba. Cuando se asomó por primera vez se dio cuenta que un salto no era una opción y en ese momento lamentaba que su habitación estuviera en el segundo piso. Recordó los dibujos animados que veía en su infancia y en las escenas donde amarraban las sábanas para hacer una especie de soga, pero de solo pensarlo le dio risa. Solo había una opción viable, sus habilidades.

Su padre había prometido darle clases para mejorar, o en su caso recordar, el dominio de las habilidades lavithias. Sin embargo, por una u otra causa, no habían podido ensayar ni una sola vez. Dolid siempre tenía una excusa, y en ocasiones, Joshua llegaba a sospechar que lo hacía adrede, imaginaba que tal vez su padre no quería que su hijo utilizara sus habilidades por lo que había pasado con Ibea, pero no estaba del todo seguro. A pesar de no tener ningún ensayo, todavía recordaba las bases para utilizar las habilidades de sus antepasados los protectores.

«Mente y cuerpo», pensó. «Es todo lo que necesito dominar, ah claro y las manos para expresar y controlar sus habilidades». Maldijo no haber recordado aquello, horas antes cuando pretendió luchar con Fabián, pero en ese momento había estado tan estresado que su mente no le había dado ningún pensamiento.

Como primera opción especuló en hacer una cama de luz en el suelo para luego saltar sobre ella, pero no se podía arriesgar a que esta estuviera igual de sólida que el suelo y se llevara un buen golpe. Su segunda opción fue crear una especie de plataforma donde pudiera montarse hasta bajar al suelo, algo así como una alfombra mágica, pero a quién engañaba, no era tan poderoso para materializar algo así, así que la última opción fue la más obvia, hacer una escalera de luz y justo así lo hizo, de sus manos sacó luces moradas que se unían hasta formar una escalera recta que parecía brillar en la oscuridad.

Se sujetó lo más fuerte que pudo y comenzó el escape. «Patético», pensó al ver que sus piernas temblaban, cómo podía temer de una escalera hecha por él, pero era verdad, no confiaba en el dominio de sus habilidades, no ahora que no tenía recuerdos de su Presentación y menos cuando había quedado como un idiota frente a Fabián e Itzel. Bajó lentamente, no le temía a las alturas, pero tampoco se atrevió a mirar hacia abajo por lo que su visión se centraba en la pared exterior de su casa, mientras solo susurraba una y otra vez no caigas. Aunque sabía que la caída no sería peligrosa, realmente era por orgullo al demostrarse que podía utilizar sus habilidades nuevamente y no darle a la razón a lo que Fabián le había dicho apenas unas horas atrás: Sé lo complicado que es utilizar las habilidades cuando tienes poca experiencia, lo digo porque tus esferas de plasma no son las más fuertes qué he visto. Claro que Joshua podía ser fuerte, solo tenía que volver a practicar.

—Tranquilízate —espetó el joven—, no te vas a caer —dijo para sí mismo.

Sin embargo, todo el miedo y nervios que sintió terminaron por traicionarlo, pues cuando ya llevaba más de la mitad notó que la escalera comenzaba a desaparecer desde la parte de arriba y avanzaba hacia él. Por lo que el joven tuvo que apurarse a bajar, pero esto no fue suficiente, pues al faltar solo tres escalones el vacío lo alcanzó, cayendo hacia atrás y dándose un pequeño golpe en las nalgas.

Joshua evitó quejarse, pues no quería que su padre sospechara, por lo que sufrió en silencio y luego rio de nerviosismo, no sin antes taparse la boca para evitar hacer sonidos fuertes. Se puso de pie y comenzó su travesía.

Aquella noche no dormiría, y aunque se encontraba sumamente cansado, la mejor opción era salir a caminar y aunque no sabía a dónde, dejaría que sus pies lo guiaran. La noche estaba serena y la luna alumbraba las calles del pueblo. Como en cualquier noche en Sinedeo no se veía rastro de nada ni nadie, lo que era bueno.

Sin saber por qué, sus pasos se dirigieron a la plaza del pueblo. En aquella penumbra visualizó el kiosco y aunque siempre le había intimidado su forma, en aquella noche sintió paz y fuerza. La forma era hexagonal, se encontraba sobre una plataforma de al menos un metro por lo que era necesario subir por los escalones que lo acompañaban en uno de sus laterales. Seis pilares verdes bandera detenían un techo con rasgos lihenianos. Joshua subió. El suelo estaba adornado con lunares que formaban un caracol. Desde esa pequeña altura visualizó la plaza y se dejó envolver por la noche. La luna había sido tapada con una nube y por alguna extraña razón las farolas del lugar no prendieron aquella noche, por lo que la oscuridad invadió el lugar. Sintió la misma brisa que había sentido cuando hablaba con su padre, pero esta vez la disfrutó y dejó que le acariciara el rostro. No pensaba en nada, solo disfrutaba el momento. En un instante vio que cada uno de los pilares tenía grabado una figura pintoresca. Un hexágono central con un vértice en la parte superior y otro en el inferior, rodeado de seis triángulos rectángulos que formaban un hexágono más grande, pero con los vértices a los costados. Joshua quiso recordar aquella figura pero no supo de dónde la había visto.



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En el texto hay: fantasia, literaturajuvenil, romance

Editado: 24.03.2026

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