Lecciones De Amor Para Mi Jefe

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GEORGINA

—¡Asesino! Eres un malnacido.

—¡Cállate! —Un golpe, sobre mi mejilla, todo me da vueltas.

—Eran cómplices, estoy segura.

—No sabes lo que dices.

—Te encontré teniendo sexo con la mejor amiga de mi madre, ella tiene una semana que murió, son un par de traidores y no importa cuántos golpes me des, estoy segura de que la mataron, ¡Asesinos!

Despierto en medio de la noche y como siempre sudando a montones, debe ser por la tormenta, no puedo evitar llorar tapándome el rostro, siempre sueño con lo que debí hacer aquella noche que los vi, en cambio, solo salí sin retorno, hace un año que lo hice al igual que esa noche en medio de la lluvia, sin nada en mis bolsillos solo mi dolor, pena y decepción, aquella noche pensé que mi padre era lo único que me quedaba, en cambio, lo vi sobre aquella mesa donde tantas veces cenamos como una familia feliz, donde tantas veces mi madre la invito a repartir, tantas veces que ella decía admirar lo que tenía mi madre, solo para no puedo ni pensarlo, quiero justicia, necesito justicia.

Debo tratar de dormir, necesito trabajar, necesito ganar dinero y algún día poder tener lo suficiente para pagar un abogado, así como también exhumar el cuerpo de mi madre y que se demuestre que no murió de causas naturales, cada vez que pienso en esos días, todo se nota más claro, solo agradezco que mi madre nunca diera consentimiento para una cremación, eso fue lo que me dijo el abogado de oficio que pude consultar.

—Déjame dormir y apaga la luz.

Es Teodora, bueno Teo, mi compañera de cuarto o de ratonera como diría ella. Seco las lágrimas y trato de sonreír, aunque en la oscuridad de la noche ella no me pueda ver. Apago la luz y trato de conciliar el sueño mientras a mi mente vienen las imágenes junto a mi madre, abrazo a la almohada y no puedo evitar las lágrimas, quisiera sonreír, pero no puedo hacerlo. Te extraño mamá, te extraño mucho.

—Debes tomar, aunque sea un jugo de naranja de la caja, queda como para un vaso.

Solo sonrió y le hago caso, se supone que debería ir a comprar lo elemental para, aunque sea cenar, se supone que almorzamos en la empresa, gracias a Dios, de lo contrario andaríamos en penurias, todo lo que gano es para hacerle justicia a mi madre y Teo para pagar el tratamiento de su hermano, es una de las mejores clínicas que puede pagar.

—Toma aquí te dejo un poco, que también vi que no bebiste nada.

La quiero mucho, es mi única compañía, bueno, además de los libros, solo espero que no cambien la señal de wifi del vecino o en la empresa. Es mi vida todos los días, trabajar desde las siete de la mañana hasta las cinco de la tarde limpiando oficinas, luego lavando platos en un restaurante y por las noches ayudo con la despensa a una anciana que veo como una abuela, que además le encanta contarme sus historias de antaño, cuando la veo simplemente siento que está como yo sola.

NATHAN

—Hijo, por favor, date la oportunidad de enamorarte, de hacer una familia, tienes treinta y dos años, no eres un chiquillo.

—Así como estoy me siento bien, además las mujeres me huyen y lo sabes.

—Porque no tienes tino, eres muchas veces bruto cuando se trata del sexo opuesto, no entiendo cómo es que puede manejar una importadora multimillonaria, pero tener más de una cita nunca, Nathan no quiero que mueras solo hijo.

Mi madre siempre dice lo mismo, estoy cansado de su insistencia, soy un hombre de costumbre, nada ortodoxa, soy maniático de la limpieza, tengo manías difíciles de comprender. Le corto la llamada y decido respirar un poco de aire puro.

Cuando camino por el pasillo rumbo al ascensor todos se alejan, saben que detesto el contacto físico, no me saludan, solo me miran y luego agachan la mirada, ingreso al ascensor, no sin antes pasar un trapo por él, le dije a mi madre que deberíamos mandar a construir uno que nos aparten del resto, pero dice que es demasiado elitista y superficial además de un gasto incensario.

La mayoría de empleados cuando me ven se apartan rápidamente, he subido hasta la azotea del edificio de mi familia donde está la importadora, solo vine por un cigarrillo, un gusto culposo como otros que tengo.

—El cigarro le hará daño—Escucho una voz, casi como un murmullo, cuando giro mi rostro, veo a una muchachita, parece del servicio de limpieza como está vestida, tiene esas cosas que les ponen en la cabeza, un tapabocas además de guantes de goma junto con aspirador, está limpiando unas ventanas que están sobre este lugar.

—Debería dedicarse a sus labores y no meterse donde no la llaman ¿Sabe quién soy en primer lugar? Creo que no, de lo contrario, hubieras obviado ese comentario.

Ella pide disculpas y se aleja, no me importa la verdad, solo redirijo mi mirada al horizonte pensando el estrés que he estado acumulando últimamente, además de las palabras de mi madre que retumban en mi cabeza

“Cásate, ten familia” pero un mensaje interrumpió uno de mis pocos momentos de paz.

“REUNIÓN DE DIRECTORIO DE URGENCIA”

—¡¿Cómo se atreven?! ¡Están dementes! Esas son patrañas, ¿Gay yo?, madre, diles algo. Están difamando a tu único hijo.



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En el texto hay: amor, venganza, dinero

Editado: 24.06.2026

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