Left and Right

Capítulo 19

Olvidé imprimir mi reporte antes de salir de casa.

Una de las tareas del taller que nos encargaron en vacaciones, fue escribir un reporte de Alquimista de ideas. Debíamos identificar la idea principal del libro, cuál era la intención del autor y cómo se podían aplicar los principios a nuestro proyecto.

Intenté realizarlo con tiempo para no acumular estrés a última hora. Cuando terminé de afinar los últimos detalles anoche, lo dejé guardado en el escritorio de mi computadora para tenerlo a la mano y me fui a dormir con la idea de que hoy por la mañana lo imprimiría. Pero mi alarma no sonó.

A mamá le pareció extraño que no estuviera lista a cierta hora, siendo que es mi primer día de clases luego de las fiestas decembrinas, así que antes de salir a trabajar arribó a mi habitación, bastante contrariada, y me despertó de golpe. Con la intensidad de un gallo en el campo.

Intenté inventar mil excusas por las cuales no pude levantarme temprano, pero ninguna de ellas era convincente. En realidad, estaba mirando la última temporada de mi serie preferida en todos los tiempos: The Queen, un drama de la época victoriana que empecé a ver cuando tenía quince años. La descubrí durante mi último bimestre de secundaria por recomendación de una amiga y, aunque tenía varios años ya de estarse emitiendo, actualizaron los últimos episodios de la temporada final hace poco. Creí que sería un gran plan para disfrutar mi último día de vacaciones.

Y claro que lo fue. Pero mamá no comprende lo mucho que esto significa para mí, así que me prohibió mirar la televisión durante todo el mes. Qué fastidio.

Por consecuencia, todo se atrasó y tuve que salir de casa casi veinte minutos después de lo habitual. El autobús me dejó, anduve por las calles del pueblo como si me encontrara corriendo una maratón y llegué tarde a mi primera clase de todas formas.

Mientras buscaba en el interior de mi mochila los materiales que requería para la materia de Ciencias, vi que el documento del taller de fotografía no estaba en la carpeta. Quise darme un golpe en la cabeza yo misma y me arrepentí por completo de no haberlo impreso anoche.

Por eso me encuentro ahora en la biblioteca. Afortunadamente, el taller es hasta la siguiente hora, así que tengo tiempo suficiente para imprimir el reporte aquí.

Estoy buscando el documento en la nube; siempre trabajo online para no tener problemas con la accesibilidad en otras computadoras. Al encontrarlo, lo abro y lo envío a imprimir. Necesito avisarle a la maestra Fantine para que pueda estar al pendiente de la impresora. En realidad, no hay nadie más utilizando las computadoras, pero es una clase de regla en la biblioteca.

Cuando me levanto de la silla, mi cuerpo choco con el de otro estudiante; el impacto provoca que aferre mis manos a su pecho mientras él me sostiene de los brazos para evitar que pierda el equilibrio. Por inercia, mis ojos miran hacia arriba y enseguida me congelo.

Es Noah.

Noah Yoon, a escasos centímetros, me mira con una sonrisa en los labios y siento que mi espíritu abandona mi cuerpo. Mis piernas tiemblan internamente, pero gracias a que él me sostiene no desfallezco.

Es la primera vez que lo veo en todo el día, una linda manera de empezar el semestre, y me sorprendo tanto que olvido por completo mis habilidades comunicativas.

—Hola —Su voz, un poco ronca por la hora, envía un cosquilleo a mi estómago. Con la cercanía puedo oler su perfume, una esencia limpia con algo frío, como madera debajo del agua. Parece que le gustan los aromas suaves.

Me quedo en silencio, todavía sin poder recuperarme de la impresión, con un nudo formado en la garganta. Carraspeo fuerte para que desaparezca.

—Buenos días —Mi voz sale débil, casi en un susurro.

Finalmente me suelta y se acomoda las correas de su mochila.

—¿Estás bien? ¿Te lastimaste?

—No, todo en orden. Es solo que no esperaba verte.

Asiente con la cabeza y su mirada se dirige a los ventanales de la biblioteca. Suspira y ladea un poco la cabeza, como si intentara destensar su cuello.

—¿Te hiciste daño?

—En casa. Creo que dormí mal.

La maestra Fantine me hace una seña con la mano para indicarme que ya están listas mis impresiones. Sonrío en agradecimiento y miro de nuevo a Noah moviendo su pierna de derecha a izquierda, las manos metidas en los bolsillos de su pantalón de mezclilla. Viste un hoodie verde que parece bastante cómodo a simple vista y lleva puestos unos converse blancos algo gastados y sucios, creo que siempre se los he visto.

—Un momento —Le digo y camino a la recepción para recoger mi reporte. Tengo la necesidad de cerciorarme que no hay moros en la costa y un alivio enorme se incrusta en mi pecho cuando noto que la biblioteca sigue vacía.

Puedo hablar con Noah en paz.

—¿Qué es? —Señala mis hojas cuando estoy nuevamente frente a él.

—Mi reporte de fotografía. Tenía que identificar un par de cosas del libro que me ayudaste a alcanzar la otra vez.

—¿Alquimista de ideas?

Asiento con la cabeza, sonriente. Lo recuerda perfecto.




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