Left and Right

Capítulo 20

Guardo mis cosas en la mochila en cuanto la profesora Fantine nos indica que podemos retirarnos. Como estamos en el sótano, es difícil escuchar la campa hasta aquí. No hay bocinas instaladas, lo cual agradezco profundamente porque de otra forma mi cabeza podría explotar. O al menos, esa es la sensación que me da cada vez que termina un módulo.

Veo a Nicole en la parte trasera del salón, sentada en su pupitre, todavía sigue escribiendo algo en el cuaderno del taller. Poco a poco el salón se vacía y yo tengo la intención de marcharme como todos los demás; pero antes de guardar lo último que me falta, la voz de Nicole me detiene. Al inicio quiero pretender que no escuché e irme, pero sé que no daría una buena impresión. Por eso, volteo y le pido que lo repita una vez más.

—Preguntaba si… alcanzaste a anotar lo último —Señala al pizarrón, que ya se encuentra completamente limpio.

—Nos vemos la próxima semana, chicos —La maestra Fantine se despide agitando la mano en el aire y, con pasos lentos, se dirige a la salida. Quiero decirle que no se vaya todavía, pero la voz no me sale.

—Sí —respondo con firmeza—. Bueno, tomé una fotografía.

—Podrías… ¿Enviármela? —La última palabra le sale casi en un susurro, insegura, como si le avergonzara pedírmelo—. No tienes que darme tu número, podemos conectar el bluetooth.

—Está bien —Activo la función en mi celular antes de buscar la fotografía en la galería. Nicole me muestra el nombre de su dispositivo y, cuando lo encuentro, oprimo la opción para llevar a cabo el proceso de conexión.

—Isabella me contó que te reunirás con ella para las prácticas de su taller.

Sonrío cuando lo menciona.

—¿Te habló de mí? —Mi pregunta sale sin siquiera pensarlo. La miro esperanzado de obtener una respuesta positiva.

—Como de todo el mundo —Continúa escribiendo en su cuaderno—. Ya sabes que es una chica muy amable. Caritativa, si tiene eso sentido.

La desilusión se incrusta en mi pecho y siento como si el corazón se me cayera al suelo. Claro ¿en qué rayos pensaba? No significo nada especial para ella. Al menos no todavía.

—La admiro mucho ¿sabes? —Nicole sonríe y luego voltea una hoja—. Es superinteligente. Muy hábil para acercarse a las personas que le pueden ser de provecho. Siempre obtiene lo que quiere.

La miro sin entender. Es decir, tiene todo el sentido del mundo y no hay razón para que me sienta mal. Desde un principio tuve claro que Isabella me buscó solo para ayudarla con lo de su taller. Sin embargo, lo que Nicole menciona después, es lo que termina por derrumbar el único bloque de esperanza que mantenía mi ilusión viva.

—Tal vez aprovechó el hecho de que eres popular ahora —Termina de escribir lo que hay en la fotografía, sonriente—. Seguramente no será la única persona que te tendrá en su radar para algo así, pero fue la primera en elegirte.

—No creo que las cosas sean de ese modo.

—Obsérvalo desde la perspectiva correcta —Nicole se levanta de su asiento y comienza a guardar sus cosas—. De no haberte cambiado el look ¿crees que se habría molestado en hablar contigo?

Tal vez si Isabella no me gustara tanto, el comentario de Nicole me habría tenido sin cuidado. Es que, muy en el fondo, quise pensar que su elección no se trataba de una simple casualidad.

Y creo que así fue, pero no de la manera en que yo creía.

La verdad no quiero gastar mi tiempo pensando en esto.

Me sorprendo a mí mismo mirando a Nicole con detenimiento. Nada del otro mundo, solo intento reflexionar en todo lo que me dijo, pero para no crear malos entendidos, despego las manos de la mesa de la butaca y camino hacia el exterior del salón, con pasos presurosos.

Cuando llego al patio, Kai está tomándose un par de fotografías con la composición floral de la jardinera de fondo. Sostiene un ramo sobre sus manos que seguramente armó él mismo y lo enseña a la cámara mientras sonríe. Me siento a su lado sin prestar mucha atención a mi alrededor, frunciendo el entrecejo, para contarle todo lo que sucedió en la conversación que mantuve con Nicole hace un momento.

—Pero ese era el plan ¿no? —Kai afirma después de escucharme—. Cambiar tu apariencia para que por fin notara tu presencia.

—Sí, lo sé. Es solo que… —Me detengo un poco antes de hablar. No quiero sonar desagradecido ni hacerle creer que su trabajo no valió la pena, pero sigo pensando en que acepté precipitadamente—. Tenía la ligera esperanza de que no se tratara del cambio nada más.

Mi amigo chasquea la lengua y me pasa el brazo por el hombro a modo de consuelo. Es la única persona externa a mi familia que no me hace sentir incómodo al tener contacto físico conmigo.

—A veces las personas necesitan un ligero empujón para animarse a salir de su zona de confort.

—Pero Nicole tiene razón. Isabella no habría hablado conmigo de no ser por esto.

—Mmm, esa chica dice algo de verdad. Desgraciadamente, conoce más a Isabella que tú y yo juntos. Es inteligente y observadora. Muy atractiva, por cierto. Su cabello huele delicioso y…

—Kai —Lo llamo de vuelta a la realidad, intentando ahogar una risa.




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