Left and Right

Capítulo 21

Anoche no pude dormir. Me quedé hasta tarde pensando en que estoy a punto de reunirme con Noah para las pruebas de mi taller. Intenté no pensar mucho en ello para evitar abrumarme o desvelarme, pero no lo logré. Me quedé mirando al techo durante lo que me pareció una eternidad, con una boba sonrisa en los labios, sintiendo mi corazón latir desbocadamente. Incluso cuando me levanté, no pude deshacerme de los nervios ni de la emoción que todo esto me provoca.

Como me lo prometió, Fiona viene conmigo. Le comenté de mi reunión con Noah la misma tarde del acuerdo, mientras hablábamos por teléfono y veíamos una serie japonesa de los años noventa. Guardé la noticia hasta que terminamos de ver el capítulo que nos tocaba ese día, lo cual pareció emocionarle igual o incluso más que a mí. Tuve que separarme el teléfono del oído en cuanto intuí que gritaría. Después no pude seguir hablando con ella porque mamá me envió a hacer un par de compras al mercado, que no se encuentra muy lejos de casa.

Fiona y yo quedamos de vernos en la entrada del Jardín Solstice, donde trabajaré en las pruebas con Noah. Le dije que llegara lo antes posible para que me hiciera compañía y no me dejara sola cuando Noah apareciera. Así que la veo caminar a la lejanía. Lleva puesto un sombrero de estilo pescador color morado, una blusa de manga larga con rayas de colores pastel, lentes de sol con forma de corazón y unos shorts largos de mezclilla. En su mano derecha carga una bolsa de gomitas que seguramente compró en el camino. Su cabello negro, largo hasta por debajo de los hombros, brilla a la luz de sol. ¿Cómo pueden tener ella y Nicole un cabello tan nutrido, sedoso y bonito? El mío es un desastre todo el tiempo. Me veo envuelta en una batalla diaria para lograr que se vea decente y muy a mi pesar lo consigo. Quiero decir, a veces hay días buenos, no me puedo quejar completamente.

Cuando se encuentra más cerca, veo que trae puestos unos audífonos blancos conectados a su celular. Es por eso que camina con buen ritmo. Al alzar la vista, sus ojos se encuentran con los míos y me sonríe. Me muestra su perfecta hilera de dientes mientras me saluda con la mano que sostiene su celular. Temo que salga volando, pero no le advierto nada.

—¿Lista para tu primer día de pruebas? —Fiona esboza una sonrisa gigante y su tono de voz transmite gran entusiasmo.

Hago el ademán de más menos y luego tuerzo los labios en una mueca.

—Maravilloso —Me señala con los pulgares arriba y me ofrece la bolsa de gomitas. Niego con la cabeza, pero le agradezco el gesto—. Puedes pedirme lo que necesites. Hasta un bote para vomitar, si quieres.

Me echo a reír.

—No creo que sea necesario. Al menos no por ahora.

—Qué bueno, porque Noah viene para acá y sería una imagen superdesagradable de ver pre-sesión fotográfica.

Mis cejas se arquean con asombro y el corazón comienza a latirme rápido, el pecho me duele e incluso siento punzadas en mis sienes.

—¿Qué dijiste? —Tomo a Fiona por los hombros y la agito con fuerza. Ella señala detrás de mí, disimuladamente.

—Y no viene solo.

—¿Cómo que no viene solo?

—Creo que lo acompaña su siamés.

—¿Te refieres a Kai?

—¡Sí, justo él! —exclama y mueve la cabeza de manera afirmativa.

Cierro los ojos con fuerza.

Lo que me faltaba. ¿Cómo se supone que me voy a desenvolver de manera correcta cuando dos chicos guapos observarán todos mis movimientos?

Respiro hondo sin soltar a Fiona. Todavía no me ha pedido que me aparte, así que no lo hago. En realidad, no puedo, parece que mis dedos se atrofiaron.

—Buenas tardes —Escucho la profunda voz de Noah detrás de mí. Que se dirija con formalidades me pone a punta de nervios, pero decido no prestar atención. Sé que solo está siendo cordial.

Volteo poco a poco y fuerzo una sonrisa.

¿Por qué de pronto parece que no tengo personalidad? ¿Por qué me comporto de manera tan torpe cuando Noah se encuentra cerca?

—Hola —Suelto un suspiro largo—. Buenas tardes.

Kai está entretenido en su celular, pero en cuanto escucha mi voz alza la mirada y me mira. Ese chico es demasiado alto, creo que no lo había visto de pie a tan poca distancia. Estoy impresionada. Noto que busca a alguien con la mirada; al no encontrarla, fija sus ojos en mí otra vez y después sonríe.

—Por fin dejaste de tener problemas para enviar mensajes.

Noah le da un codazo en el brazo, provocando que se queje. Se sostiene el área lastimada y luego me pide disculpas. Yo frunzo el entrecejo, pero decido cambiar de tema.

—¿Cómo están? ¿Tuvieron complicaciones para llegar?

—No, gracias al cielo —Noah me contesta—. A pesar de ser fin de semana, el pueblo parece tranquilo.

—Sí, es un buen día. Aunque parece que las personas ya no tardan en salir a caminar —Hago una pausa cuando recuerdo que yo tampoco me encuentro sola. Me muevo hacia la izquierda para presentarles a mi amiga—. Por cierto, ella es Fiona ¿la conocían?

Ambos niegan con la cabeza y una sensación de culpabilidad se aloja en mi pecho. No estaba tratando de esconderla, pero tampoco tuve la decencia de pasar más tiempo con ella en público. Y menos ahora que está peleada con Nicole. Volteo a verla con afán de discernir su estado de ánimo, pero se encuentra bastante bien para mi sorpresa. Les sonríe con timidez y agita la mano en el aire a modo de saludo. Una reacción completamente normal, tratándose de estos dos chicos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.