Leiyas; El escritor maldito

LA VERDAD DEL GOBERNANTE LADRÓN

*CAPÍTULO 1*
_Escrito en los márgenes de un libro que nadie leerá_

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El frío de Loyba no entra por la puerta.
Se mete por las grietas.
Se sienta en la mesa coja y se come el pan antes que nosotros.

Anoche el rey subió los impuestos otra vez.
Lo pegaron en la pared de la plaza con engrudo y nieve.
Letra negra. Tinta seca. Como siempre.

`Por orden de Su Majestad: 2 monedas más por cada saco de carbón.
Para el alumbrado público. Para que Loyba no caiga en la oscuridad.`

Mentira.

Yo vi a dónde va el carbón.
No va a los faroles de mi calle. Los de mi calle llevan 3 inviernos apagados.
No va al hospital donde tose Sel.
No va al pan de mi madre.

Va al palacio.
Al palacio de piedra gris donde las ventanas tienen vidrio.
Donde hay fuego todo el año y sirvientes que no cuentan monedas.

El rey no compra luz.
El rey compra que nosotros sigamos a oscuras.

Ayer Don Elar llegó con las manos peor que nunca.
Quemadas. Temblando.
Dejó 3 monedas en la mesa y dijo: "Alcanza para medio pan y nada de carbón esta semana".
Mi madre asintió. Guardó una moneda. "Para Sel. Por si empeora la tos".

Yo no dije nada.
Me fui al patio donde nunca crece nada y rompí un pedazo de teja.
Con eso escribí detrás de la puerta:

`El rey nos cobra el hambre para comprar su calor.`

Mi madre lo vio y lo borró rápido con el trapo.
"Eso trae mala suerte, Leiyas. En Loyba no se nombra al rey".
"En Loyba tampoco se nombra que nos estamos muriendo de frío", le contesté.
Me pegó. Fue la primera vez.
No lloré. Me ardieron más los dedos que la cara.

En la noche, cuando todos dormían, robé tiempo.
Saqué el diario viejo que encontré en la basura del herrero.
En la última página, donde ya no había noticias, empecé este libro.

No sé para quién escribo.
Tal vez para Sel, cuando tenga una casa con vidrios sanos.
Tal vez para nadie.

Solo sé que si no escribo esto, me lo trago.
Y si me lo trago, me ahoga como la rabia de Loyba.

Así que lo escribo.

¡¡La verdad del gobernante ladrón es esta!!
Nos cobra la oscuridad.
Y después nos vende faroles que nunca prende.

Me llamo Leiyas.
Tengo 15 años, tinta en las uñas y frío en los huesos.
Y esta es la primera mentira del rey que me niego a callar.

Si me castigan por esto...
Que me castiguen escribiendo.



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En el texto hay: romance, odio, maldiciones falsas

Editado: 05.08.2026

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