Lo Que El Alma No Olvida

Las paredes se caen

Capítulo 13:
El sol ya ha subido por completo cuando regresan a la ciudad. Caminan juntos, de la mano, sin decir mucho, pero sintiendo que cada paso que dan es un paso lejos de la mentira y hacia lo que realmente son. Elena todavía no recuerda los detalles, pero ya no tiene miedo. Ya no siente que camina a ciegas. Sabe que Mateo es su verdad, y esa certeza le da una fuerza que no sabía que tenía.
Mientras tanto, en el departamento, Lucas ha recuperado su apariencia controlada, aunque por dentro sigue ardiendo. Al otro lado de la línea, la voz de la madre de Elena suena baja, preocupada pero firme:
—Sabíamos que esto pasaría algún día. Sabíamos que él intentaría volver. Pero no podemos permitir que la confunda más. Ella apenas empieza a estar bien.
—No la voy a dejar —responde Lucas con voz helada—. Pero necesito que estén de mi lado como siempre lo han estado. Si ella empieza a preguntar, si él empieza a decir cosas… necesito que ustedes confirmen que todo lo que yo le he contado es cierto. Que él fue quien causó el accidente, que lo mejor para ella es no volver a verlo.
—Lo haremos —dice el padre al tomar el teléfono—. Lo haremos por ella. Porque la verdad que él quiere contarle solo le traerá dolor y sufrimiento. Nosotros confiamos en ti. Tú has sido el único que la ha cuidado de verdad.
Y así, la red de mentiras se prepara para cerrarse una vez más, sin saber que el corazón de Elena ya ha empezado a ver a través de ella.
Cuando llegan cerca de su casa, Elena se detiene y mira a Mateo a los ojos.
—Tengo que entrar —le dice suavemente—. Tengo que enfrentarlo. Tengo que saber qué es lo que me ha estado ocultando todo este tiempo. Pero no quiero hacerlo sola. ¿Me esperas?
—Te esperaré aquí el tiempo que sea necesario —le responde él, besándole la mano—. Y pase lo que pase, no te dejaré caer.
Ella asiente y entra. Al abrir la puerta, encuentra a Lucas esperándola, con esa calma fingida que ya no le engaña. Pero esta vez, cuando él se acerca para abrazarla, ella da un paso atrás.
—¿Dónde estabas? —pregunta él, con una mezcla de preocupación fingida y rabia contenida—. Estaba muy preocupado.
—Estuve con él —responde ella con voz firme, sorprendiéndose a sí misma por la seguridad que siente—. Estuve con Mateo. Y no sé todavía toda la verdad, pero sé que me has mentido. Sé que hay muchas cosas que no me has dicho.
Lucas se tensa, pero intenta mantener la compostura.
—Mi vida, solo te he protegido —empieza a decir—. Él…
—¡No! —lo interrumpe ella—. ¡No me digas que solo me proteges! Porque quien me ama no me oculta quién soy. Quien me ama no me da cosas para dormir y me hace creer que fue un colapso. Quien me ama no construye una vida entera de mentiras para tenerme a su lado.
En ese momento suena el teléfono. Lucas lo mira, luego la mira a ella, y contesta. Solo dice unas pocas palabras, pero Elena entiende al instante: sus padres vienen en camino. Y sabe que no vienen a apoyarla a ella. Vienen a apoyar la versión que él ha estado contando.
La batalla ya no es solo entre dos hombres. Ahora ella tiene que luchar contra todo lo que creía suyo, contra la gente que más debería cuidarla, para poder recuperar su propia vida, su propia memoria y su propio corazón. Y aunque tiembla por dentro, sabe que ya no puede volver atrás. La verdad ha despertado, y aunque duela, aunque todos estén en su contra, ella está lista para escucharla.

Nota de la autora:
Este es el momento decisivo, ese punto de no retorno que tanto hemos esperado. Elena ya no duda, ya no se deja llevar por palabras dulces ni por apariencias que antes le parecieron refugio: ha decidido escucharse a sí misma, hacer caso a esa vocecita que le ha estado diciendo todo este tiempo que algo no encaja, y enfrentar todo lo que todos han intentado ocultarle a toda costa. Lo más duro de este capítulo no es el enfrentamiento con Lucas, ni la rabia que se siente en cada palabra, sino ese golpe en el alma al darse cuenta de que la mentira ha calado tan hondo que incluso quienes más deberían cuidarla, quienes la vieron nacer y crecer, han decidido ponerse del lado de la versión que ellos creen que le conviene, en lugar de dejar que ella elija su propio camino.
A veces el daño más grande no lo hace quien nos ataca abiertamente, sino quien nos dice una y otra vez que lo hace por nuestro bien, arrebatándonos sin darnos cuenta el derecho a saber, a decidir, a sentir y a construir nuestra propia verdad. Creen que protegerla es ocultarle el dolor, pero no entienden que al hacerlo le quitan también la oportunidad de sanar, de elegir y de ser dueña de su propia vida. Elena ahora tiene que luchar contra todo lo que creía suyo, contra las personas en las que más confiaba, contra la realidad que le armaron a su medida… pero ya no está sola, ya no está débil: ahora lleva en el pecho esa certeza que no se puede explicar con palabras pero que nadie puede borrar, y esa fuerza vale más que mil mentiras bien contadas y más que mil apoyos mal entendidos.
Escribir este capítulo me ha removido mucho por dentro, porque es el momento en que ella deja de ser la víctima de las circunstancias y empieza a ser la protagonista de su propia historia. Sé que el camino que le queda por delante no será nada fácil, que tendrá que escuchar cosas que le dolerán en lo más profundo, que tendrá que enfrentarse a la incomprensión de quienes ama… pero también sé que ahora nada la detendrá, porque ha encontrado la verdad que su alma ya conocía desde siempre.
Y ahora quiero saber de ustedes, que me han acompañado capítulo tras capítulo: ¿qué les ha parecido este giro de la historia? ¿Se esperaban que sus padres estuvieran de este lado? ¿Sienten como yo que Elena por fin ha recuperado su voz? Me haría muchísima ilusión leer sus comentarios, saber qué sienten, qué les gusta, qué les duele y qué creen que pasará después. Cada palabra que me dejan es un empujón enorme para seguir escribiendo con el corazón en la mano, y saber que esta historia llega a ustedes hace que todo el esfuerzo valga la pena.
Gracias infinitas por estar ahí, por quedarse, por sentir junto a mí y por darle vida a estos personajes tanto como yo. Quedan muchas cosas por salir a la luz, muchas verdades que van a sorprendernos y mucho camino que recorrer juntos. La verdad ya no se puede ocultar, y aunque todos intenten cerrarle el paso, ella siempre encuentra la forma de abrirse camino. Nos leemos muy pronto en el siguiente capítulo.
Con todo mi cariño y gratitud,
Jenny ✍️
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