Lo Que El Alma No Olvida

La oscuridad que no perdona

Capítulo 19:
Me paso las horas mirando la pared, y lo único que veo es su cara. Su cara sonriendo para él. Su cara iluminada por él, como si yo nunca hubiera existido. Me rasco las manos hasta hacerme sangre, me muerdo los labios hasta que saben a hierro, y no siento nada. Solo siento ese fuego que me come por dentro, ese veneno que me recorre las venas cada vez que pienso en ellos juntos.
¿Cómo se atreve? ¿Cómo se atreve a tocarla, a mirarla, a decirle que la ama? Ella es mía. Siempre fue mía. Él se la llevó por casualidad, por suerte, por estar ahí antes que yo… pero yo la recuperé. Yo la cuidé cuando él no supo hacerlo. Yo le di todo cuando ella no tenía nada. Y ahora ella me paga así: dándosele a él, olvidando todo lo que hice, todo lo que sufrí por ella.
Me río solo, una risa seca, amarga, que me duele en la garganta. Es ridículo. Es una broma de mal gusto. Creen que ganaron. Creen que con decir la verdad todo se arregló como por arte de magia. Pero no saben lo que soy capaz de hacer. No saben hasta dónde llega mi amor por ella… o lo que sea esta cosa que me consume. No es amor, no. Es algo más grande, algo que no se puede apagar, algo que exige que ella sea mía aunque tenga que destruir todo lo demás.
Pienso en él. En Mateo. En mi antiguo mejor amigo. Me imagino su cara cuando sepa que no puede tenerla. Me imagino cómo se le caerá esa sonrisa de idiota cuando yo le quite todo lo que cree haber recuperado. Me imagino muchas cosas… muchas formas de que desaparezca. De que se vaya tan lejos que nadie vuelva a saber de él. O mejor aún… que deje de existir. Porque si él no está, no hay nadie que me la quite. Si él no está, ella volverá a mí. Tiene que volver a mí.
Me levanto y empiezo a caminar de un lado a otro, hablando solo, planeando cada detalle con una claridad que me aterra y me emociona a la vez. Sé dónde vive. Sé dónde trabajan. Sé a dónde van. Puedo esperarlos en cualquier esquina. Puedo hacer que parezca un accidente. Igual que aquella noche. Nadie se enterará. Nadie podrá culparme. Y entonces ella volverá a estar sola, y volverá a necesitarme, y yo estaré ahí para recogerla de nuevo.
“Te mataré”, susurro al aire, sonriendo con los ojos llenos de lágrimas de rabia. “Te mataré por quitármela. Te mataré para que ella solo me vea a mí. Y luego… luego la haré mía para siempre, aunque tenga que encerrarla, aunque tenga que hacerle olvidar hasta su propio nombre, con tal de que nadie más la toque.”
La odio un poco también. La odio por haberse dejado llevar tan fácil. La odio por haber traicionado todo lo que construimos. Pero más la deseo. La deseo con una fuerza que me duele en los huesos. Ella es mía. Y si no puedo tenerla de una forma, la tendré de otra. Si no la puedo tener viva y feliz a mi lado, la tendré de cualquier manera. Nada ni nadie me va a detener. Él es solo un estorbo. Y los estorbos se quitan. Se destruyen. Se borran.
Y cuando por fin sea solo nosotros dos… ella entenderá. Ella entenderá que todo lo que hice fue porque la amo demasiado. Tanto que estoy dispuesto a quemar el mundo entero con tal de que ella solo mireme a mí

Nota de la autora:
Este capítulo es quizás el más oscuro y el más difícil de escribir hasta ahora, porque nos mete directamente en la mente de quien ha perdido todo control, donde la línea entre el amor y la locura se ha borrado por completo y ya no queda nada más que una obsesión que lo consume todo. Leer lo que piensa Lucas, lo que siente y lo que está planeando, da un escalofrío profundo, porque nos muestra la verdadera cara de lo que él llamaba amor: no es cuidado, no es protección, no es desear la felicidad de la otra persona; es posesión absoluta, es creer que tienes derecho sobre la vida y la libertad de alguien más, hasta el punto de pensar que puedes decidir si esa persona vive o muere, o con quién debe estar.
Me ha dolido mucho plasmar estos pensamientos, porque vemos a alguien que se cree la víctima, que justifica cada maldad diciendo que lo hace por amor, sin darse cuenta —o sin importarle— que lo que siente no tiene nada que ver con amar a alguien, sino con querer tenerla como si fuera un objeto, algo que se puede guardar, controlar y quitarle a quien sea solo porque tú crees que te pertenece. Esa idea terrible de que si no puede tenerla feliz y libre, la tendrá de cualquier forma, incluso destruyéndola a ella y a quien se interponga, nos hace ver lo peligroso que es confundir el cariño con la necesidad de tener el control total sobre otra vida.
También nos hace entender con más claridad por qué Elena tuvo que alejarse, por qué esa sensación de estar atrapada no era una imaginación suya, sino una realidad que él ocultaba con palabras dulces y gestos fingidos. Ahora vemos lo que hay detrás de esa fachada: rabia, resentimiento y una frialdad aterradora al planear hacer daño a quien alguna vez llamó su mejor amigo, y a la mujer que dice amar más que a nada en el mundo. Lo más triste de todo es que él cree firmemente que está en lo correcto, que todo lo que haga estará justificado porque lo hace por ella, sin darse cuenta de que con cada paso que da, se aleja más y más de cualquier cosa que se parezca al amor verdadero.
Ahora quiero saber qué sintieron ustedes al leer estas líneas, que han caminado junto a mí en toda esta historia: ¿Les dio ese mismo escalofrío que sentí al escribirlo? ¿Se imaginaban que sus pensamientos llegarían a ser tan oscuros y tan peligrosos? ¿Qué creen que va a hacer ahora? ¿Creen que se atreverá a llevar a cabo sus planes o habrá algo que lo detenga? ¿Y qué piensan sobre esa idea equivocada que tiene, de que hacer daño a los demás es una forma de demostrar amor? Me haría inmensamente feliz leer sus comentarios, saber qué les ha movido esta parte, qué les ha hecho sentir y qué esperan que suceda de ahora en adelante. Sus palabras son lo que me da la fuerza para seguir contando esta historia, aunque a veces duela tocar temas tan profundos y tan difíciles.
Gracias por seguir aquí, por no apartar la mirada aunque la historia se ponga oscura, por acompañarme a explorar lo mejor y lo peor del corazón humano. Todavía queda mucho por venir, y sabemos que ahora el peligro es real y está muy cerca, pero también sabemos que la verdad y el amor sincero siempre encuentran la forma de hacerle frente a cualquier oscuridad. Nos leemos muy pronto en el siguiente capítulo.
Con todo mi cariño y gratitud,
Jenny ✍️
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