Nicole
—¿Playa? —pregunto atónita a la extravagante invitación de la hermana menor de Daniel.
El día de ayer básicamente fui vetada de mis obligaciones porque Liam y Ethan se la pasaron con su tía Cassie. No es que me queje, pero aparte de cuidar a los niños no tengo nada más que hacer y todo el día de ayer me moría del aburrimiento.
Aproveche de llamar a Gracie y hablar con Lucas. Tenía planeado ir a quedarme con él este fin de semana ya que no surgieron planes para la noche del sábado y quería aprovechar para quedarme el mayor tiempo posible con mi hermano, hasta que la atolondrada hermana menor de mi jefe gruñón me intercepto esta mañana para soltarme esta bomba.
¿Ahora que se supone que haga? Desde que empecé a trabajar en esta casa no he faltado ningún fin de semana a Lucas y no quiero que haya una primera vez. Necesito pasar cada momento libre a su lado, monitorearlo, asegurarme de que aún seguirá a mi lado.
—¡Sí! ¿no es fabuloso? Un fin de semana en nuestra casa en la playa. Anímate, será increíble.
—Yo no…
—No era una pregunta —interviene tajante Daniel y enciende mis alarmas.
Nunca fui obligada a estar donde no quiero y esta no sería la primera vez.
—Perdón, pero mi contrato no me obliga a realizar un viaje fuera de la ciudad todo el fin de semana señor Cooper, además, tengo compromisos, no puedo simplemente faltar para ir de playa.
Si Daniel Cooper piensa que nadie le dice que no, se acaba de encontrar con la piedra en su zapato porque no pienso ceder, y mucho menos si eso significa faltarle a mi hermano.
Daniel suspira y vuelve a dirigirse a mi pero esta vez en un tono mucho más suave.
—Nicole, por favor, me gustaría que fueras con los niños. Entiendo que tu contrato no te obliga por eso pienso compensarte como tiempo extra.
Y con eso acaba de dejarme en jaque.
En estos momentos el dinero urge y me duele porque debo tomar una decisión.
—Tienes el día para pensar y en la noche me das tu respuesta —remata para pedirle a su hermana que lo acompañe a su despacho, seguramente para ver los detalles del improvisado viaje a la playa y yo me dirijo al jardín para pensar.
Ethan y Liam no se encuentran en la mansión y recién volverán al anochecer. Genial, otro día sin hacer nada. Siento que tanto tiempo en esta mansión sin hacer nada lo podría usar para estar con Lucas, pero aquí estoy, sentada en una banca en medio del enorme y lujoso jardín de los Cooper, rodeada de flores perfectamente podadas y fuentes que nunca dejan de correr, y no puedo evitar preguntarme cómo habría sido nuestra vida si Lucas y yo hubiéramos nacido aquí… en una familia donde el dinero no es obstáculo sino solución. Si hubiéramos tenido médicos privados desde el primer soplo extraño en su pecho, si la operación hubiera sido solo una fecha en el calendario y no una meta imposible que me quita el sueño.
Tal vez Lucas ya estaría corriendo, riéndose sin fatigarse, haciendo planes a largo plazo en lugar de vivir entre controles y advertencias.
Aquí los problemas se resuelven con una llamada, con una transferencia, con una firma. Allá afuera, en nuestro mundo, se negocian con angustia y tiempo… y el tiempo es precisamente lo que mi hermano no tiene de sobra. Hay quienes dicen que el dinero no compra la felicidad. Yo sé que no compra el amor, ni la paz interior, ni la conciencia limpia. Pero también sé —mejor que nadie— que compra oportunidades, salud, segundas oportunidades. Y cuando la vida de alguien depende de eso, el dinero deja de ser un lujo y se convierte en la diferencia brutal entre vivir… o solo resistir.
El sonido de unos tacones hundiéndose suavemente en la gravilla interrumpe mis pensamientos. No necesito verla para saber que es Cassie; hay algo en su energía que no pasa desapercibido. Se deja caer a mi lado en la banca del jardín como si el espacio le perteneciera desde siempre, como si no existieran protocolos ni distancias.
—Siempre viene aquí cuando piensa demasiado —dice, mirando al frente, no a mí.
Parpadeo. —¿Perdón?
Sonríe apenas. —Daniel. Se para justo donde estás tú ahora. Cree que nadie lo nota.
No sé qué responder. Cassie cruza las piernas con elegancia descuidada y por primera vez me observa con verdadero interés, como si estuviera evaluando un boceto inacabado.
—Tengo que admitir que me intrigas —continúa—. Mi hermano no confía en nadie. Mucho menos deja entrar a alguien a esta casa… y mucho menos aún a sus hijos. —Hace una pausa breve—. ¿Cómo lo lograste?
La pregunta no es agresiva, es curiosa. Aun así, me incomoda.
—Solo hago mi trabajo —respondo con cautela.
Cassie suelta una risa baja. —No. Si fuera solo eso, ya no estarías aquí.
El silencio se espesa entre nosotras. El viento mueve apenas las hojas de los árboles, y siento su mirada estudiándome con una agudeza que me pone alerta.
—Para el mundo —dice finalmente— Daniel Cooper es frío. Cruel, incluso. Incapaz de sentir nada que no sea control. —Se encoge de hombros—. Pero yo soy la única persona que realmente lo conoce. Y puedo diferenciar perfectamente una mirada de indiferencia… de una de interés.
Mi pulso se acelera sin permiso.
—¿Y qué tiene que ver eso conmigo?
Cassie inclina ligeramente la cabeza, divertida. —Que mi hermano no te mira como mira a los demás.
Trago saliva. —Está exagerando.
—No suelo hacerlo. —Su tono se suaviza—. Lo vi anoche en la cena. Y esta mañana, cuando Liam te tomó la mano antes de irse con Ethan. Daniel estaba observándote como si estuviera intentando resolver un enigma… y al mismo tiempo temiera la respuesta.
Bajo la vista hacia mis manos. No sé qué me incomoda más: que lo haya notado o que una parte de mí también lo haya sentido.
—Daniel no está interesado en mi —murmuro, más para convencerme que a ella.
Cassie suspira, y por primera vez su expresión se vuelve vulnerable. —Ojalá lo estuviera. Ojalá algún día pueda serlo de verdad. —Sus dedos juegan distraídamente con una hoja caída—. Después de lo que pasó con su esposa… algo en él se cerró. Y aunque jamás lo admitiría, sé que todavía cree que no merece volver a intentar amar.
#2512 en Novela romántica
#773 en Novela contemporánea
romance, traicion abandono dolor, embarazo inesperado con millonario
Editado: 07.03.2026