Nicole
El día pasa como si alguien hubiera presionado un botón que acelera el tiempo.
Cuando Lucas despierta por la mañana, el hospital ya parece una máquina en movimiento alrededor de nosotros. Enfermeras entrando y saliendo, médicos revisando gráficos, técnicos preparando equipos.
Todo empieza a suceder muy rápido. Demasiado rápido para alguien que ha pasado años esperando este momento.
—Buenos días, campeón —lo saluda Grace mientras revisa su presión como todos los días, pero esta vez con algo nuevo, fe.
Él todavía se ve adormecido.
—¿Hoy es cuando me operan?
Sacudo la cabeza.
—No todavía. Hoy solo van a hacer algunos exámenes.
Lucas suspira.
—Odio los exámenes.
— Pero estos son para que los doctores sepan exactamente cómo arreglar tu corazón —dice sonriendo Grace.
Yo me acerco y le revuelvo el cabello y Lucas parece pensar en eso unos segundos.
—¿Y después podré correr?
—Después podrás hacer todo lo que quieras.
Durante las horas siguientes, el hospital se convierte en una sucesión interminable de pasillos, resonancias, extracciones de sangre, electrocardiogramas, ecografías cardíacas. Lucas intenta quejarse un par de veces, pero se comporta mucho mejor de lo que esperaba, tal vez porque sabe que todo esto tiene un propósito.
David permanece allí la mayor parte del tiempo hablando con médicos, firmando documentos, coordinando cosas que ni siquiera entiendo del todo.
Hay algo extraño en verlo moverse con tanta seguridad en un lugar como este, como si estuviera resolviendo un problema más dentro de su mundo, pero sé que esto es diferente porque cada vez que mira a Lucas hay algo genuino en su expresión.
Algo que no se puede comprar.
Cerca del mediodía, David se acerca a la cama de Lucas.
—Tengo que ir a la oficina un momento —dice.
Lucas lo mira.
—¿A trabajar?
David asiente.
—Aparte, hay dos pequeños que me van a matar si no les explico por qué su niñera favorita desapareció de repente.
No puedo evitar sonreír.
—No soy su niñera favorita.
David levanta una ceja.
—Sí lo eres, volveré esta noche.
Lucas asiente.
—Está bien y… gracias.
David parece sorprendido por un segundo.
—¿Por qué?
Lucas se encoge de hombros.
—Por ayudar a Nic.
El silencio dura apenas un instante.
—No tienes que agradecerme —responde David finalmente—. Solo tienes que recuperarte.
Lucas sonríe.
—Trato hecho.
Después de que David se va, el hospital vuelve a tragarnos. Cuando finalmente dejan a Lucas descansar, el sol ya se ha escondido detrás de los edificios y las luces del hospital se vuelven más frías, más silenciosas.
Lucas duerme profundamente cuando salgo de la habitación. Le dije que iba por algo de comer, pero la verdad es que no puedo respirar allí dentro.
Mis pasos me llevan casi automáticamente hasta la cafetería del hospital que está medio vacía a esta hora. Me siento en una de las mesas del fondo y durante unos minutos intento convencerme de que estoy bien, que he sido fuerte durante años, que puedo seguir siéndolo un poco más. Pero algo dentro de mí empieza a romperse.
Tal vez sea el cansancio.
Tal vez sea el miedo.
La idea ni siquiera logra terminarse dentro de mi cabeza porque la verdad es demasiado brutal.
Lucas no es solo mi hermano.
Lucas es todo.
Es la razón por la que me levanté cada mañana durante años.
La razón por la que acepté trabajos imposibles.
La razón por la que nunca me permití caer.
Y si lo pierdo…
El aire abandona mis pulmones.
Cuando las lágrimas finalmente empiezan a caer, ya no puedo detenerlas. No sé cuánto tiempo pasa, solo sé que alguien se sienta frente a mí.
Levanto la mirada.
David.
Su expresión cambia en cuanto ve mi cara.
—Nicole…
No intento fingir que estoy bien.
No puedo.
—Tengo miedo.
Las palabras salen como un susurro roto. David no dice nada al principio, solo me observa esperando, y entonces algo dentro de mí cede.
—Cuando Lucas mostro signos de su enfermedad —empiezo— a nuestros padres se les hiso fácil lavarse las manos e irse, total… yo ya había cumplido la mayoría de edad y podía hacerme cargo de mi hermano.
David no me interrumpe.
—Fueron demasiado cobardes como para hacerse cargo de algo tan grande como lo es vivirse en un hospital y trabajar de más para cubrir gastos médicos. No me malentiendas, no me quejo por tener que cuidar de mi hermano, es solo que… no sabía nada sobre criar a un adolescente —las lágrimas vuelven a caer—. Pero aprendí —respiro hondo—. Aprendí a ser madre sin haber tenido tiempo de ser hija —David aprieta ligeramente la mandíbula—. He pasado años intentando mantenerlo con vida —levanto la mirada hacia él—. Y ahora que por fin tenemos una oportunidad… —mi voz se rompe—. Tengo miedo de perderlo —las lágrimas caen sin control—. Si Lucas muere…
No termino la frase, no puedo y el silencio entre nosotros es pesado. Entonces David se levanta, camina alrededor de la mesa y antes de que pueda reaccionar me abraza.
No es un gesto tímido ni educado, es un abrazo fuerte. Sus brazos me rodean con una seguridad que hace que algo dentro de mí finalmente se derrumbe.
Durante años he sido la fuerte, la que sostiene todo, la que no se permite caer, pero en ese momento me aferro a él y lloro.
Lloro como no lo hacía desde que todo esto comenzó.
David no dice nada, no intenta calmarme con palabras vacías, solo me sostiene.
Sus manos firmes en mi espalda, su pecho contra mi frente.
Como si estuviera dispuesto a quedarse allí todo el tiempo que sea necesario. Y en medio de ese abrazo siento algo que no recordaba, la sensación de no estar sola.
—Recuerda esto: ya no estás sola —dice mientras me abraza, no me despego, mantengo el rostro en lágrimas oculto en su pecho empapando su costosa camisa, pero nada de eso me importa en este momento porque necesitaba sacar todo lo que llevo guardando por tanto tiempo. Sentía que si no lo sacaba iba a explotar —Nicole… —sus manos se deslizan hasta mis hombros y me aparta lo suficiente para poder mirarme y me siento expuesta— lo que te dije ayer es verdad, te quiero y ahora más que nunca me quedare a tu lado ¿lo entiendes? Ya no estás sola, ya no tienes que pelear batallas tu sola nunca más porque a partir de ahora seré yo quien pelee por ti.
#1282 en Novela romántica
#489 en Novela contemporánea
romance, traicion abandono dolor, embarazo inesperado con millonario
Editado: 19.04.2026