Lo que habita en mi

Habitante dentro de mi

A veces la soledad llega sin anunciarse

se sienta a mi lado como si conociera de memoria el lugar

como si hubiera vivido siempre en los bordes de mis silencios.

No habla, no exige, no reclama:

Solo abre la puerta y me deja viendo como un pasillo que no tiene final.

Hay días en los que la siento más pesada,

Como si su sombra quisiera quedarse a dormir en mis hombros.

Me acompaña cuando despierto temprano

Y descubre conmigo que el mundo aún no ha encendido sus luces.

Entonces me doy cuenta de que, aunque no la invite

Hay partes de mí que la reciben como una vieja conocida.

Intento a veces engañarla con ruido:

Música, diálogos, pantallas, tareas que se repiten sin pensar

Pero ella sabe encontrarme en los huecos

En las pausas donde no sé qué hacer con mis manos

En esos minutos en los que miro el techo

Y me pregunto porque a veces la compañía más intensa

Es justamente la ausencia.

No siempre es un monstruo, lo admito.

Tiene momentos en los que me enseña algo que olvide;

La capacidad de escucharme sin huir,

De oír mis miedos sin disfrutarlos,

De respirar sin sentir que debo correr hacia un lugar

Hay una claridad triste, pero honesta

En la forma en que la soledad ilumina lo que trato de esconder.

Y, aun así, hay noches en las que pesa demasiado

En las que cada recuerdo hace eco

En las que mis propios pasos parecen los de un extraño

Caminando dentro de mi

Allí la soledad se vuelve un espejo que no perdona

Que me muestra versiones de mí que preferiría no mirar

Pero que igual me obligan a quedarme.

Con el tiempo he aprendido a no huirle.

A veces basta con dejar que se siente,

Que respire conmigo, que pase la mano por mis pensamientos

Como quien acomoda hojas dispersas por el viento

No es un enemigo, no del todo;

Es solo un recordatorio de que, incluso rodeado de tanta gente

Hay lugares internos donde solo yo puedo llegar.

Y mientras existan esos lugares

La soledad será una inquilina inevitable

Una presencia que entra se acomoda y luego se va.

Pero que cada vez que se marcha, deja una marca,

Una pequeña grieta por donde entra la luz

O por donde salen las preguntas que aún no se responder.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.