Lo que habita en mi

Promesas Digitales

La distancia siempre fue un terreno inseguro,
pero aun así me convencí de Caminarlo contigo.
Pensé que el amor podía sostenerse entre fronteras,
entre pantallas frías y horarios distintos.
Pero bastó un par de mensajes abiertos,
unas llamadas que no eran para mí,
para entender que algo se movía detrás de tus silencios.
No fue traición completa…
pero sí la sombra de ella,
y esO, a veces, pesa más que el hecho.

No te pregunté nada.
No hizo falta.
La forma en que ocultaste el teléfono,
cómo Bajaste la voz,
cómo dijiste "fue solo un desliz"…
sodo eso dijo demasiado.
Y ahí supe que el amor no se rompe de golpe;
se va oxidando,
primero en la confianza,
luego en los gestos,
y finalmente en la mirada que ya no sostiene.

Lo peor es la calma que me dejó.
Un frío resignado, casi clínico,
Al darme cuenta de que ya no me duele como debería.
Porque para doler,
uno tiene que seguir creyendo,
y yo hace tiempo dejé de creer en tus promesas digitales.
Mientras yo cuidaba el vínculo,
vos cuidabas conversaciones que no me nombraban.
Mientras yo contaba los días para verte,
vos contabas minutos para responderle a alguien más.

Y aun así, no te culpo?
La distancia hace eso, supongo;
abre puertas que ninguno admitimos,
pero que ambos vemos.
Quizá necesitabas sentirte deseada por alguien cercano,
quizá solo buscabas llenar tus vacíos
que yo no podía tocar desde acá.
La verdad es que lo entiendo…
pero entender no es aceptar,
y aceptaR no es perdonar.

La relación sigue, por ahora,
pero ya no es la misma,
porque nada vuelve a su forma original
Después de ser doblado.
Yo finjo normalidad,
vos fingís transparencia,
y en medio de todo eso está esta verdad amarga:
el "nosotros" solo es teoría,
porque estamos separados en todo lo que importa.

Y así continúo, con la lucidez que da el desencanto,
viendo cómo todo se deshace
antes siquiera del golpe final.
No sé si algún día habrá una culminación,
pero sería absurdo esperar una continuación
cuando ya perdimos hasta las ganas.
Lo único que queda ahora
es esta frialdad que me protege,
este silencio que no reclama,
y la resignación tranquila
de quien ya entendió
que El "amor" se rompió
mucho antes de convertirse en amor.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.