Lo que sobrevivió en mi

Capitulo 3 -El encuentro

Estaba tan metido en sus pensamientos que apenas prestaba atención al camino, cuando de pronto una silueta se cruzó frente al auto.

Clavó los frenos.

El chirrido de las ruedas le retumbó en el pecho. Se quedó unos segundos inmóvil, con las manos tensas sobre el volante.

—¡¿Pero qué hacés?! ¿Estás loca? —soltó, bajándose de golpe diciendo malas palabras

La vio mejor entonces. Empapada, temblando, respirando con dificultad. No parecía una loca más bien un animalito

Camila lo miró fijo, con los ojos llenos de lágrimas.

—Por favor… necesito ayuda por favor

Sebastián desvió la mirada, incómodo. Se pasó una mano por el pelo, fastidiado o mas bien dudando en qué hacer

—AHHH no… —murmuró—. Uno se mete y después…¿Diosss diosa ? en que me metes ahora!!!!!! exclamó

No terminó la frase. Volvió a mirarla.

Recién ahí notó la panza , los brazos ,los moretones.

Apretó la mandíbula.

No te metas”, pensó. “No es tu problema”.

Pero otra voz, más vieja, más insistente, le resonó en la cabeza. La voz de su madre quisas.

Soltó un insulto por lo bajo.

—Subí —dijo al fin, seco, abriendo la puerta—. Solo te acerco a algún lado y nada mas

Camila asintió rápido y subió sin decir nada más.

El auto volvió a ponerse en marcha.

Sebastián manejaba con la vista al frente, rígido cada tanto la miraba de reojo analizandola no debía de tener más de veintiún años , veintitrés quizás , a pesar del barro y las prendas tan sencillas por no decir feas descoloridas y viejas ; parecía bonita

Tenía un hematoma con corte en el ojo izquierdo , el labio partido y un resto de sangre proveniente del cuero cabelludo recorría por su su mejilla estaba hecha pipa como decían en la jerga de su edad .

—¿Te estás escapando o me parece ? —preguntó, sin mirarla.

Ella tardó en responder.

—Sí.por favor por favor no me bajes

Sebastián apretó el volante.

—Qué quilombo… —murmuró lamentándose con miedo a lo que suponía podía pasar y a lo podia traerle futuros problemas

Cuando llegaron, apagó el motor pero no bajó enseguida. Se quedó quieto, mirando al frente.

Después giró la cabeza para observarla

Los golpes eran peor que la primera impresión que salvaje la habría dejado así

—¿Quién te hizo eso? —preguntó, más serio ahora.

no le respondió , no podía , solo secó las lágrimas que se negaban a no caer




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.