La estación de servicio apareció como un alivio en medio de la oscuridad
Sebastián estacionó cerca de la entrada, dudando un segundo.
—Bajá —dijo al fin -- .aca Te van a poder ayudar.
Camila no respondió, pero obedeció. Caminaba lento, como si cada paso le costará.
El pensaba marcharse ,pero no lo hizo ,al contrario de su razón bajo junto a ella..
Apenas entraron, la mujer del mostrador los miró y enseguida frunció el ceño.
-¿Qué pasó acá?-lo miro friamente
Sebastián levantó las manos, incómodo.
-No... yo... la encontré en la ruta. Se cruzó con el auto -era lo que temia
La mujer no pareció convencida . Miró a Camila, después a él otra vez.
-Voy a llamar a una ambulancia.
Minutos después, cuando llegaron los paramédicos, todo fue rápido. Preguntas, manos revisando, voces apuradas.
-Tenemos que llevarla al hospital.
En el hospital, las luces blancas lo hicieron entrecerrar los ojos. El movimiento constante, las voces, el ruido... todo lo ponía más tenso.
Una enfermera miró a Camila y después a él.
Esa mirada...Sebastián la reconoció al instante.
-No fui yo -soltó, más brusco de lo que quiso-. La encontré así.
Ajá... ponele-respondió la mujer, sin demasiado interés en creerle.
-De verdad, yo solo la ayudé.
Pero sentía que nadie parecía creerle y eso dolia
Camila seguía en silencio, con la vista fija en algún punto
-¿Querés denunciar? -preguntó otra voz..
Ella negó apenas con la cabeza.
-No.
Sebastián la miró, sorprendido. No entendía. Cómo no hacerlo !!!
La enfermera volvió a observarlos, con una sospecha apenas disimulada.
A Sebastián se le hizo un nudo en el pecho.
Le resultaba insoportable esa mirada, como si ya lo hubieran juzgado sin escuchar una sola palabra ,sin conocerlo
-Pero...
Camila levantó la vista un segundo. Sus ojos decían todo.
Miedo ,y ante eso el no supo decirle nada
-No -repitió, más bajo.
Él apretó la mandíbula. Queria insistir, pero no lo hizo.
No era su decisión.
la enfermera lo apartó un poco.
-Vamos a tener que hacer un informe igualmente-dijo, mirándolo con desconfianza y llevandose a Camila con la camilla
Sebastián soltó el aire, frustrado.
-Hagan lo que quieran -murmuró-. Yo ya dije lo que pasó.
Volvió a mirar hacia donde se llevaban a Camila
Tercera posibilidad de irse.Debería irse.
Pero no se movió.El tiempo en el hospital se volvió confuso.
Luces blancas, voces que iban y venían, pasos apurados.
A Sebastián lo hicieron quedarse a un costado.i
Más tarde un policía se le acercó para tomarle declaración.
-Necesito que me cuente qué pasó.
Sebastián pasó una mano por su cara, cansado.
Ya lo dije... iba manejando y se me cruzó. La traje hasta acá, nada más , yo solo quise ayudarla ¿que está mal!!!!?dijo ya frustrado por sentirse juzgado por todo el mundo
El hombre anotó sin mirarlo demasiado.
-Tranquilo muchacho -alguien al fin parecio creerle - ¿la conoce?
-No. ya les dije que no -suspiro
Del otro lado del pasillo, una enfermera salió de la sala donde habían entrado a Camila. La expresión en su cara hizo que algo se le apretara en el pecho a Sebastián. Tres horas después se enteró que había dado a luz a un bebé que habia fallecido, no sabía que hacer le dolía ..... No sabía porque si era la primera vez que la veia!
Más tarde la dejaron verla.
Camila estaba pálida , quieta, con la mirada perdida hacia alguna parte.
lo sentimos mucho - le dijo la médica y salio por el pasillo
El silencio que siguió fue peor que cualquier palabra mal dicha
Camila no reaccionó enseguida. Parpadeó lento, como si no terminara de entender.
Después cerró los ojos.Ni un grito. Ni llanto.Solo un vacío que se le notaba en todo el cuerpo.
Sebastián desvió la mirada, incómodo, sin saber qué hacer. Quería encontrar las palabras justas para aliviar su dolor, pero no las tenía. Entonces recordó algo que su madre solía decirle: cuando no se sabe qué decir, una compañía silenciosa puede ayudar más que mil palabras. Así que permaneció a su lado, en silencio, acompañándola.
Más tarde el oficial se acercó a ella para tomarle declaración
-Necesitamos que nos diga qué ocurrió-dijo el oficial, con tono firme-. ¿Quién le hizo esto?
Camila apretó las sábanas entre los dedos.Sus labios temblaron involuntariamente
-Él... -dijo, señalando apenas hacia donde estaba Sebastián - Él me ayudó, gracias a el pude salir y llegar aca- por un momento Sebastián se asustó
El policía miró a Sebastián, tomando nota.
-¿ De dónde ?¿Dónde vive?Y entonces quién fue?
Silencio.....Camila bajó la mirada no podía con eso ahora
-No quiero decir nada mas
-Señora, esto es grave. Tiene que-
No -repitió, más firme esta vez-. Solo... quiero poder irme.- lo interrumpió camila
-Necesitamos un nombre. señora
El oficial suspiró, claramente frustrado.
-Necesitamos un nombre. señora entiende que si no nos dice nada no podemos actuar
-no !!!!-grito angustiada
Sebastián la miró, sin entender del todo. Quiso decir algo, pero se quedó callado.
Sebastián la miró, sin entender del todo.Quiso decir algo, pero se quedó callado.Ahí estaba otra vez ese gesto en ella entre miedo.. y dolor quisas
Más tarde ya finalizando la madrugada
Sebastián conducía de regreso a su casa ,la lluvia había cesado, pero el asfalto ,brillaba aún con humedad. Cada
Cada semáforo, cada calle que pasaba, le traía recuerdos de lo que acababa de suceder: la ruta, Camila, los golpes, el llanto silencioso.
El teléfono vibró en el asiento a su lado. Era Leandro
—¿Qué hacés, boludo? —dijo su amigo con voz dormida
—Volviendo a casa —respondió y sin quitar la vista del camino le narra lo vivido—. La encontré en la ruta… sola, lastimada… la traje al hospital.