La casa olía a comida recién hecha.Mmm... olía exquisito
Caminó siguiendo el aroma, casi como imitando una caricatura. Ese pensamiento lo hizo reír para sí..
-¡Madreeeeee! -gritó Sebastián ,mientras se dirigía a la cocina.
-¿Hace falta gritar tanto? -respondió Delia, su mamá, que estaba en los últimos detalles de la comida.
Dejó las llaves sobre la mesa y la saludó con un beso y un abrazo afectuoso. Ella se secó las manos con un repasador y le sonrió con esa sonrisa especial que siempre le dedicaba a su "bebé grandote".
-¿Qué hacés acá? ¿No deberías estar trabajando vos? -preguntó, con tono apenas acusador, aunque sabía que él no se intimidaba.
-Primero tengo hambre, y después necesito que hablemos, vieja.
-Bueno, andá poniendo la mesa mientras termino acá.
-Oooh, soy visita, che... ni de grande me dejás de mandonear -exclamó, haciéndose el ofendido.
-Ni con cincuenta años -respondió Delia, sin mirarlo y riendo
Media hora más tarde Sebastián lavaba los platos y Delia secaba:
-¿De qué querías hablar?- lo animó
-Mirá, viejita... Tengo un tema delicado y no sé bien cómo encararlo.
-A ver...-delia ya se estaba asustando
Sebastián le contó todo: lo sucedido y lo que había averiguado sobre Camila. Luego continuaron la charla sentados en el living.
-¿Y qué pretendés que haga con lo que me contaste? Porque por algo venís a decírmelo.
-Mirá, vieja... ella necesita ayuda. No puedo mirar para otro lado.
-Sí, está bien, pero ¿qué querés que haga yo? El que quiere ayudar sos vos. ¿Qué tengo que ver yo? -lo miró con seriedad-. Me imagino lo que te está pasando por la cabeza... y no me gusta nada.
-Vamos, ma... vos estás muy sola acá desde que se fue Sonia. Y sabés que es difícil que vuelva pronto. Ella podría ser compañía... al menos hasta que se recupere y pueda salir adelante. No creo que le lleve tanto tiempo. Igual voy a estar pendiente, no te voy a dejar sola en esto.
-Ni más faltaba que me traigas a alguien desconocido a casa y después te desentiendas. ¡No es una mascota lo que querés traer!
-Ya sé...
-Sí, ya sé, pero querés meter en casa a alguien que no conocemos. Porque vos tampoco la conocés de nada. ¡Mirá si es una ladrona, una usurpadora o una asesina!o es de la mafia
-Ah, bueno... ya estás delirando -se mofó Sebastián, haciendo gestos exajerados y restándole importancia .
Delia lo miró seria.
-A ver, primero: es mi casa. Segundo: hay que ser realistas. No se puede andar metiendo gente desconocida. No sabemos de dónde viene ni qué problemas puede traer. Son muchas cosas, hijo... no es así nomás.
-Ya sé, -dijonsebastian poniendo serio al fin -pero tenés que conocerla. Solo así te vas a dar cuenta de que nos necesita. No sé... es algo que siento. Sé que es alguien de confianza, que no le haría daño a nadie. Si la conocés, vas a ver que vos misma vas a querer ayudarla.
Delia suspiró, cruzándose de brazos.conocía el corazón de su hijo y el el de ella por eso el se animo se animó a ir y a plantearle el problema de esa chica .
Tenía dudas , no sabía qué hacer ,si lo que seba le contó era así no podría no ayudar su conciencia no la dejaría en paz
-¿Y a todo esto... ella qué dice?