Los Brazos de Morfeo.

53.

Noah:

Cuando abro los ojos, estoy sobre la tierra húmeda del bosque, está lloviendo y el frío carcome mis entrañas.

─ ¿Estás bien? ─dice Morfeo sentándose y mirando a su alrededor.

─ ¡¿Dónde están los demás?! ─exclamo copiando su gesto.

─Un portal tan simple no puede transportar a tantas personas al mismo lugar ─explica él─, deben... supongo que se separaron. No sé dónde estamos, pero debemos refugiarnos de la lluvia.

Extiende su mano hacia mí y me toma unos segundos ceder y tomarla. Comenzamos a caminar por el bosque, completamente empapados y temblando por el intenso frío, que sea de noche solo empeora la situación.

─ ¡Ahí! ─exclama él señalando un enorme árbol cuyo interior esta hueco.

Nos metemos allí y nos sentamos uno a cada lado, aún temblando por el intenso frío.

─ ¿Cómo localizaremos a los demás? ─pregunto abrazándome a mí misma.

─No lo sé, como ya no soy un dios, no puedo abrir un portal que nos lleve hacia ellos, seguro comenzarán a buscarnos, lo ideal sería no alejarnos mucho de aquí, al menos por unas horas.

─Está llov-viendo torrencialmente, ¿a-a dónde se supone que vayamos? ─espeto haciéndome una bolita en mi lugar, tratando de recuperar el calor que he perdido.

─Bien, ¿n-no crees que lo mejor sería tener aquella charla?

─Ninguna mentira que d-digas hará que te perdone, M-Morfeo ─mascullo y entierro mi rostro entre mis rodillas, mi ropa está bastante destrozada.

─Estaba poseído, Noah, tú deberías saber lo que significa, no era yo... ─exclama─, si no permití que nadie fuese por ti, es porque era suicidio, era imposible salir de allí una vez que entrabas, Zeus tenía ojos por todos lados, además de que te custodiaba personalmente de seguro. En verdad, me dolía tener que dejarte en ese horrible lugar, pero... pero todo se arreglaría luego, tenía esa certeza.

─ ¿Tienes idea de lo mucho que te esperé?, ¿de la esperanza ciega que te tenía?, no puedes imaginar lo que sufrí allá arriba ─exclamo y de solo pensarlo, me da escalofríos─, en verdad creí que vendrías por mí, Morfeo... que en verdad me necesitabas a mí y no solo al Espíritu Santo...

─Pero lo hago ─Se apresura a decir─, te necesito a ti...

─No puedo creer lo que hiciste con Nale.

─Fue un accidente, ellos... ellos querían obligarme a que les abriera un portal para ir a buscarte, me negué y me amenazaron con asesinar a una amiga. Estaba furioso, estaba completamente fuera de control ─explica con pesar─, asesiné a Hades, Noah, ¿crees que lo habría hecho por voluntad propia?

─No lo sé, Morfeo, realmente no te conozco, no conozco al verdadero tú ─digo porque es cierto─, cuando nos conocimos eras una persona y luego te convertiste en otra totalmente diferente, y no sé si lo que querías era ganarte mi confianza y ese otro es el real...

─ ¿Qué quieres saber?

─ ¿Por qué hablan sobre que quieres vengarte?, creí que en verdad querías salvar a los humanos.

Morfeo desvía la mirada y suelta aire, se acerca a mí y veo que su labio inferior tiembla.

─Hay muchísimas cosas que no sabes, Noah, cosas que ocurrieron en mi pasado ─explica─, fui encerrado por muchos años en el Tártaro, fui torturado por los titanes, era como su marioneta. Zeus me encerró allí por romper una regla fundamental para los míos, una estúpida regla sin sentido que se nos fue impuesta a la descendencia de Nyx ─Respira hondo─. Una vez conocí a una humana... realmente no es la historia de amor que te piensas, solo tuve sexo con ella. No estaba enamorado, solo... realmente no entiendo porqué lo hice, solo recuerdo que ella era muy hermosa. Pero quedó embarazada de mí, por alguna razón, a diferencia de los otros dioses, me encantaba la idea de ser padre, había visto a los humanos con sus hijos y quería experimentar ese tipo de amor... ─Una débil sonrisa intenta asomarse por su rostro, pero baja la cabeza y se restriega los ojos con las manos─, mierda que es difícil.

Tal vez debería decirle que pare si es tan doloroso, pero debe hablar, debe abrirse como me hizo hacerlo con él aquella vez, cuando le conté lo que me pasó en los pasados tres años.

─Tuve una hija ─dice finalmente y sus ojos se fijan en los míos─, era tan... era tan hermosa, tenía mis ojos ─Logra sonreír levemente─, era tan pequeña, tan indefensa que... no podía estar más encantado con ella, su nombre era Theia, era la niña más preciosa que haya visto; su madre y yo no teníamos ningún tipo de relación amorosa, pero le dije que la ayudaría todo lo que pudiera con la bebé, estuve presente durante su embarazo y la consolé en sus peores momentos, realmente apreciaba a esa mujer ─Hace una pausa y se abraza a sí mismo con frustración─. Zeus se enteró de todo, resulta que los hijos de Nyx no deben tener hijos, ¿sabes?, una noche fui a ver a mi hija, estaba cerca de cumplir su primer año, faltaba un mes o dos, solía gatear por todos lados, ya decía algunas palabras como "mamá", "agua", me decía "apá"... bien, fui a verlas y cuando entré en la pequeña casa, ellas no estaban, llamé a su madre y oí el llanto de Theia desde la parte de atrás del hogar, así que corrí hacia afuera...

El rumbo que su historia está tomando lo está destruyendo a cada palabra...

«Oh, Morfeo...»

─Kassandra se llamaba la madre de mi hija ─dice mirándome a los ojos nuevamente─, ellos la desgarraron viva, frente a Theia. Zeus personalmente me sostuvo mientras me obligaban a ver aquello, pero cuando uno de aquellos horribles guardias tomó a la niña, luché con todas mis fuerzas por liberarme, pero el infeliz me tenía totalmente paralizado... ─De sus ojos descienden lágrimas repletas de tristeza─, me obligaron a verlo, todo, como la golpeaban, de un lado al otro como si fuese un trozo de basura, Noah, nunca podré olvidar ese llanto, esos gritos de un alma inocente... ¿qué culpa tenía ella de que yo fuese un malnacido? ─solloza tratando de contener las lágrimas─, cuando terminaron con ella, Zeus me escupió en la cara y me dijo que la muerte no puede crear vida, mi madre me lo dijo, los dioses me dieron la espalda, y Zeus me arrojó a aquél agujero inmundo por siglos. Dejé que me lastimaran, era mi castigo por lo que hice, por no haber podido defender a mi hija, merecía cada golpe, cada corte, cada hueso quebrado, todo. A pesar de que no podía tener pesadillas, el llanto de Theia parecía un eco constante en mi cabeza, seguido por los gritos de Kassandra, implorando que la ayude, que ayude a nuestra bebé, pero le fallé... a las dos ─dice asintiendo levemente─ Pero no me parece justo que Zeus y los suyos puedan ser padres y abandonar a sus hijos, mientras que a mí me encerraron en ese agujero por tener una sola, ese bastardo me hizo ver como ella sufría por simple placer propio, porque se deleita con el sufrimiento ajeno, porque es un monstruo. ─El odio con el que habla me da escalofríos.




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