Los Brazos de Morfeo.

58.

Noah tiene unos ojos demasiado hermosos...

Así es... Mírame más, preciosa.

¿Por qué está tan nerviosa?, ¿por qué me sacude tanto?

- ¡Morfeo, reacciona! -exclama su voz entre el silencio profundo que se había instalado en mis oídos.

Mis ojos van y vienen, cerrándose y abriéndose, mirando ese azul hermoso en los suyos e imaginando lo placentero que sería nadar allí. En ese hermoso azul tan suave...

Comienza a desesperarse, pero yo sigo volando entre un mar de somnolencia insoportable del que no puedo salir.

Siento un calor exhaustivo en mi pecho, mis manos temblar y mi corazón agitarse. La parte baja de mi espalda quema, quema como mil infiernos, pero trato de concentrarme en ella.

-Morfeo... Morfeo, háblame -exige y yo lucho por hacerlo, por decirle lo mucho que me arrepiento de no haberla ido a salvar, como debí haberlo hecho, de disculparme una y mil veces... A pesar de que no va a perdonarme.

Es muy tarde para las disculpas.

Hace tanto frío que siento que voy a morir congelado, relamo mis labios fríos y agrietados en un intento de pronunciar palabra.

-Morfeo -chilla y sus ojos brillan porque se cristalizan.

No, Noah, no llores... No llores por mí. Ya basta...

De repente siento que un calor masivo invade mi pecho, toso un poco mientras comienzo a incorporarme. Siento a los demonios retorcerse en mi interior, clamando por salir, ellos han intervenido.

Si muero, ¿qué podrán poseer?

- ¿Estás bien? -pregunta ella tomándome con manos temblorosas-, estás ardiendo.

-Creo... Creo que ya estoy bien. -asiento-. Los demonios, ellos han intervenido, pero... Sinceramente estoy bastante seguro de que fue Jasper el que me hirió.

Me giro y levanto mi camiseta para tratar de ver el daño.

-Diablos... -exclama Noah y yo también me sorprendo al ver la enorme marca negra, como una grieta en mi cuerpo, entrando un líquido negro en las venas y arterias cerca de la zona-, esto no es normal.

-Jasper tuvo que haber sido, mira eso -mascullo respirando con fatiga.

-En verdad creo que deberíamos comenzar a movernos... Muero de frío -dice abrazándose con sus brazos.

Voy a hablar, pero un ruido extraño viene del exterior y la primera en asomarse es ella.

-No sabía que esperar... ¡¿cómo se te ocurre echarme de ese modo?! -Oigo que dice y me asomo también.

Thor, manchado con algo de sangre y con su armadura de guerra sostiene a Noah por la cintura, como si la hubiese abrazado. Ambos se están empapando y ella sigue temblando bastante, salgo del tronco y camino hacia ellos.

- ¿Y esto?, ¿de dónde has salido? -pregunto.

- ¿Qué hacías con él? -pregunta el rubio ignorándome.

-Es una larga historia. -dice ella.

-Vayamos a un lugar que esté seco -dice Martillito abriendo otro portal-, tú vas a enfermarte -Le dice-, ¿quieres que te lleve a tu casa, Noah?

Creo que nunca vi tal mirada en ella, llena de felicidad, de sorpresa, de esperanza... Oír esas palabras parece que fueron la gloria para ella.

Realmente nunca me he sentido más inútil que ahora.

-Creo que no podría estar más feliz de que lo hicieras -dice con emoción y él le extiende su mano.

La toma y respiro hondo, con resignación.

Así debería ser, ¿por qué me molesta?, Soy un idiota.

Lo atraviesan y yo los sigo, apareciendo en un pasillo a oscuras.

El olor a que alguien está cocinando carne se siente, causando que mi estómago chille. El calor en el ambiente es acogedor.

-No puedo creerlo -exclama Noah haciéndome a un lado para pasar, seguida del rubio.

Entra en una de las puertas y parece no poder creer lo que ve, así que también me acerco.

La habitación frente a mí grita que era de una adolescente. Carteles en las paredes, una cama con una colcha púrpura, libros por todos lados, algunos peluches, zapatos, mochilas viejas y un escritorio.

Camina dentro y se deja caer en la cama, la cual emite un ruido extraño.

La sonrisa que asoma por su rostro podría quedármela viendo por tanto tiempo... Es la primera vez que la veo sonreír así. Con emoción. Con felicidad.

Pero ese olor a comida comienza a incomodarme, ¿cómo es posible?, Esta casa tendría que haber estado vacía desde hace cuatro años.

Comienzo a caminar por el pasillo, siguiendo el olor hasta que termino bajando unas hermosas escaleras.

Es una casa enorme... Es una mansión.

El gran comedor está decorado con múltiples pinturas y algunos muebles modernos, el suelo es de mármol, pero no me detengo mucho a ver y sigo caminando hasta que termino frente a una puerta entreabierta.

Aprieto los puños y mis dedos se cierran sobre el pomo. Oigo unos ruidos desde lo que parece ser la cocina y abro la puerta lentamente.

Veo a alguien de espaldas y una sartén sobre la lujosa mesada, la tomo rápidamente y golpeo a la persona frente a mí en la cabeza.

- ¡Oh, maldición! -espeta Sacha girándose y mirándome con ojos asesinos-, ¡¿qué demonios haces aquí?! -exclama.

- ¿Ha pasado algo? -pregunta Nale entrando con Santiago detrás, me miran sorprendidos-, ¿y tú cómo llegaste aquí?

- ¿Ustedes? -exclamo confundido-, esperen, Noah está aquí, en su habitación...

No hace falta que diga más porque Sacha ya sale corriendo hacia la puerta. Santiago va tras él, pero Nale se me queda mirando.

- ¿Qué fue lo que pasó?, Ese chico comenzó a asesinarlos a todos -dice acercándose-, ¿dónde están los demás?, ¿que hacías solo con Noah?

-No tengo idea de dónde están, creí que Santiago y tú habían pasado por el portal de Hades.

-Fui por Sacha, lo habían dejado en el edificio de la ONP, no podíamos abandonarlo, él abrió un portal hasta aquí -explica con molestia.

-Algo pasó cuando atravesamos el portal, todos terminamos separados en distintas partes del mundo, Noah y yo terminamos en un bosque, hacia demasiado frío y llovía como podrás ver -explico y vuelvo a sentir un pinchazo en la herida de mi espalda, pero lo ignoro-. Thor nos ha traído.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.