Los Davalo

Prologo

 

Cuando esperas sientes que el tiempo pasa más lento. Miro el techo que es de un blanco tiza, aburrido igual que las paredes y todo aquí. Busco algo de color dentro de la habitación y me encuentro con un jarrón lleno de margaritas. –Odio las flores– Me traen horribles recuerdos, veo al hombre que estaba esperando. Es bajo de edad media, lleva un horrible traje a rayas y sobre este una bata blanca trae un sobre que me entrega el cual tiene marcadas las letras D.D. Y todos los recuerdos de todos mis años aquí e incluso antes de estar aquí se agrupan en mi cabeza con solo ver ese expediente. El expediente por el que he trabajado la mitad de mi vida y que de alguna forma ya conozco. Salgo de la oficina del doctor con el expediente en mi cartera, es información confidencial nadie debe saber que la tengo ni como la obtuve. Le tecleo un mensaje a Nadia debe estar molesta conmigo, llevo dos semanas ignorándola por este expediente. Corriendo, ocultándome solo por esta información, ella no merece algo así pero mucho de esto es para mi propia paz mental, lo necesito, necesito cerrar ese ciclo interminable de sufrimiento y pesadillas.

Voy hasta un vecindario de mala muerte una cuadras más abajo, los porteros son unos chicos fumando alguna clase de droga y tengo que chapearlos para que me dejen entrar, voy a extrañar esta chapa cuando me la quiten. El edificio está en pésimas condiciones, dentro hay filtraciones y carece de luz. Subo por las escaleras que no son el lugar más seguro del mundo, pero es el único camino hasta arriba. Estoy frente al apartamento dieciséis, toco la puerta y una chica con ojeras terribles, escasa de ropa me abre la puerta. Me recuerdo en esta misma condición, sentada en esta misma sala sufriendo sin saber qué hacer con mi vida, ahogándome en cualquier persona que me hiciera sentir mejor porque dudaba de mi valor, un nudo se forma en mi garganta y tengo que tragar para espantarlo, siento compasión por ella. Entro a una de las habitaciones y de inmediato escucho un grito

¡Voss!

— Oscar

— ¿Lo conseguiste?

El hombre detrás del computador apenas había levantado la vista para mirarme, pero yo sabía exactamente como se veía. Rubio, adicto, con cicatrices físicas y emocionales, todo un personaje. La habitación estaba completamente oscura salvo por la luz del computador que iluminaba parte de la habitación y la cara de mi amigo, junto a él habían rastros de cocaína y un par de latas de alguna bebida energética de baja calidad que posiblemente le matarían en cualquier momento y eso junto a sus orejas me decía que llevaba el mismo tiempo que yo sin dormir, trabajando en quien sabe que para poder mantener sus extraños negocios a flote.

— Lo conseguí, no puedo creer que perdí mi empleo por esto

— Ni era tan bueno, aunque me convenía. ¿Estás segura que quieres ir allá?

Por un momento me hizo dudar ¿Quería realmente volver ahí? Pero ya lo había perdido casi todo por esto, había vuelto  ser nadie o peor ahora era una criminal de eso estoy segura. Si iba ahí y lograba conseguir algo  iba a poder pagar todas mis deudas y quizás recuperar mi trabajo. Ya no podía arrepentirme, era este momento ahora o nunca.

— Estoy segura, tengo que hacerlo a partir de ahora tendrás que cuidar solo de tu culo.

— Como si no lo hubiese hecho solo antes de que llegaras — sonrió y me entrego unos papeles mientras imprimía otros — Bien este es tu curriculum actualizado y verificado nadie podrá rastrear nada a menos que yo lo permita. Este es tu nuevo pasaporte, tu boleto de avión, ya envié tu información a los Davalo cuando solicitaron institutriz así que te estarán esperando y ya llame un chofer que te escoltara de tu casa al aeropuerto.

— Gracias por hacer esto por mí — sonreí y él se levantó de donde estaba para ir hasta mi — ¿Sabes algo de Pol?

Él me sonrió para luego entregarme un pequeño papel con un número telefónico — Sigue escondido, no lo llames a menos que sea estrictamente necesario y hablo en serio, me matara si se entera que fui yo quien te dio su número  — Me abrazo para luego mirarme — Aun recuerdo tu nombre cuando llegaste aquí, tu cara asustada, tu dolor, todo lo que tuve que hacer por ti, la forma en que te cuide — acaricio mi mejilla con el dorso de su mano

Nadie debe saber eso dije triste quizás eran los recuerdos de mis peores años

—Por favor no hagas nada estúpido, y no mueras, moveré cielo y tierra para sacarte de ahí con Pol de ser necesario

— Gracias

— Te amo— dijo para luego besarme y me marche.

Este era el inicio de la peor decisión que había tomado en mi vida. Ahora solo debía hablar con Nadia, ella me mataría y tendría que mentirle, como le había mentido a todos siempre.

 



Yuraicer Parodi

Editado: 10.11.2020

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