Aprendí que debo ocultar todo lo que siento.
Enojo, amor, tristeza, alegría, miedo y mi propia opinión.
Lo aprendí en el momento en el que me dijeron:
—Alejas a todos de tu alrededor con tu carácter.
¿Acaso debo caerle bien a todos?
Mi propia respuesta a esa pregunta fue un:
“Si”
Desde ese momento, cambiaba mi personalidad a cada momento.
Tanto, que ya no sé cómo soy en realidad.
Actualmente.
—Otoniel Sánchez.