Los ojos de la Luna [2.2]

Capítulo 38| El ganado

T A D E U S🌊🌊🌊

T A D E U S
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Ambas hermanas estaban inconscientes en la arena de la playa, yo no sabía qué hacer y antes de que pueda pensar en mi siguiente movimiento la diosa Selene se presentó delante de mí acercándose a su hija. Esta mueve su mano delante de su hija y Bunnie despierta algo desorientada y lo primero que pregunta es por su hermana, la diosa la calma y le dice que Maddy está bien que se encuentra a su lado. La morena se gira a verla y abraza a su hermana besándola repetidas veces en la cabeza pidiéndole perdón por no haberse percatado de lo que estaba pasando antes.

— Perdóname Maddy, todo esto fue mi culpa – sollozó la joven siendo abrazada por su madre que intentaba consolarla mientras ella permanecía aferrada a su hermana.

— ¿Por qué me pides perdón? – una vocecita débil y algo adormilada interrumpe los llantos de Bunnie que soltando un poco a su hermana la ve despertarse. Bunnie sonríe mientras las lágrimas le siguen cayendo por las mejillas y abraza de nuevo a su hermana.

— Te pido perdón por no haber sido una mejor hermana contigo, siempre te culpé de algo en lo que no tenías nada que ver y lo siento tanto – abrazando con más fuerza a la pequeña sonrió al ver a Bunnie tan feliz, Maddy le devuelve el abrazo durmiéndose nuevamente en brazos de su hermana.

— Es mejor que nos llevemos a tu hermana a la casa Bunnie que se quede esta noche y mañana iremos a ver a tu padre y nos explicas todo lo que sucedió – la diosa carga a Maddy en sus brazos y se lleva a la pequeña dejándonos solos, Bunnie seca las lágrimas que corrían por sus mejillas y me mira con seriedad.

— No puedes decirle a nadie lo que pasó en la isla de los pedidos, mantén la boca cerrada y déjame ocuparme de esto. A ninguno le conviene revelar la verdad, tú no viste nada y jamás usé mis poderes – me amenaza la morena señalándome con su dedo, estaba hablando muy en serio porque jamás dejó de tener su rostro serio y siendo razonable levanté mis manos en señal de rendición.

— Puedes estar tranquila no diré nada, ¿estás bien, no tienes nada? – pregunto acercando mi mano a su mentón y examinando su rostro, pero ella tan solo suspiró y me volvió a mirar a los ojos.

— Me encuentro bien, gracias por haberme ayudado – bajando mis manos de su rostro Bunnie se estira y besa mi mejilla, algo tan tranquilo, pero que en mi interior se siente como si las burbujas estallaran en mi estómago. Sin dejarla alejarse de mí la tomo por las mejillas y la beso, es algo precipitado, pero ella no tardó en corresponder con las mismas ganas que yo de sus labios. Sus manos se aferran a mi nuca y puedo profundizar el beso enloqueciendo con la sensación que su beso estaba causando en todo mi cuerpo. Quise seguir con aquel acto, pero Bunnie se separó de mí viéndome con los ojos llenos de vida y sonrió para girarse y comenzar a ir detrás de su madre. Dejándome en aquella playa mojada y sumamente confundido, de donde demonios salió esa valentía que tuve por besarla.

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Al salir de la universidad me encontré a una rubia sentada en mi capo enviando mensajes en su celular mientras sonreía y algunas personas la estaban mirando. Me alegré de ver a Nova, al fin podríamos hablar y aclarar ciertos asuntos que aún nos quedaban pendientes. Extraño a mi mejor amiga y si bien tengo a mis dos amigos no es lo mismo que tener a Nova, una persona que me conoce en todos los sentidos y en la que puedo confiar ciegamente. Deteniéndome frente a mi auto llamó la atención de Nova que deja de ver su celular para deslizarse sobre el capó y bajar viéndome algo avergonzada.

— Hola – pasando una mano por su cabello, Nova no es capaz de mirarme directamente, contempla el suelo mientras juega con sus manos de manera nerviosa. — Creo que es tiempo de que hablemos de lo que pasó – finalmente la veo levantar la cabeza y sus ojos azules me miran, en verdad está más apenada que avergonzada. — Perdón por como actué, por la bofetada y no haberte dado las explicaciones que merecías Tadeus – responde ella soltando una larga bocanada de aire, pude verla meditando si debería seguir hablando o no tome la decisión de hablar yo. Después de todo esto no era simplemente culpa de Nova o mía es algo que puede pasar y no estaba en nuestras manos, ninguno sabía lo que le pasaba al otro.

— Escucha Nova quien debió haber sido valiente contigo y decirte lo que sentía hace mucho tiempo soy yo. No es justo que te mortifiques por algo de lo cual ninguno de los dos tiene la culpa, no te eches cargas que no son tuyas – le dije intentando tocar una de sus manos, pero ella se apartó de mí dando un paso hacia atrás. Una de sus manos pasó por su mejilla limpiando una lágrima que se le escapó y Nova cerró sus ojos con fuerza respirando hondo nuevamente.

— ¿Recuerdas cuando le quemaste la espalda a Afrodita y yo me eche las culpas para que tu padre no te asesinara? – pregunta ella abriendo sus ojos azules, yo asiento recordando ese día, de no ser por mi torpeza de borracho en aquella ocasión no habrían castigado a Nova. — Algo pasó el día que mis padres me castigaron, no quise decírtelo porque tenía las esperanzas de que solucionaría mis problemas sola y con el pasar de los años me di cuenta de que no es tan sencillo como pensé. Afrodita me fue a interrogar para saber quién había sido que le quemó la espalda, yo le dije que fue mi culpa y que tú no tenías nada que ver. Quería salvar tu trasero como tantas veces lo hiciste tú por mi Tad, la loca diosa del amor me maldijo y cuando me confesaste que te gusta alguien más explote. Pensaba que tú serías la clave de todo, pero me equivoqué, sigo estando maldita y cada persona de la cual me enamoro termina por no corresponderme. No es que sienta la necesidad de estar con alguien porque siempre he estado sola, pero... — las lágrimas emergen como cascadas sin fin y veo a Nova romperse, pocas veces la había visto llorar de la manera en la que lo hace ahora y con rabia e impotencia por no poder hacer nada para ayudarla la abrazó con fuerza. — Solo quiero que alguien me quiera y tener una familia – las últimas palabras de mi amiga me destrozan, por mi culpa alguien más estaba pagando consecuencias que yo debería estar sufriendo. No soy una mala persona, simplemente soy un corrosivo monstruo que se destruye a sí mismo y a los que lo rodean.




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