"Luchando Por Amarte"

CAPÍTULO 19: LA CUARTA Y QUINTA PELEA: CONFIANZA Y FUERZA

La cuarta pelea fue contra Ramón "El Imparable" Torres, un rival que tenía una fuerza física impresionante y que solía aguantar cualquier golpe, por más fuerte que fuera. Era una prueba de resistencia, de aguante, de fuerza de voluntad.
La pelea duró cinco asaltos completos. Fue una batalla dura, donde ambos se golpearon con mucha fuerza. Ramón lo empujaba, lo golpeaba, intentaba hacerlo perder el equilibrio, pero Leo se mantuvo firme. Cada vez que recibía un golpe, lo devolvía con más fuerza. Cada vez que sentía que quería rendirse, pensaba en ella, en cómo ella había caído y la habían dejado sola, y sacaba fuerzas de donde no tenía.
Al final del quinto asalto, los jueces decidieron que Leo había sido el más constante, el más técnico y el que había atacado con más inteligencia. Fue declarado ganador por decisión mayoritaria.
Sofía lo vio celebrar esa victoria, y sonrió por primera vez en mucho tiempo. Vio cómo él se limpiaba la sangre de la cara, cómo miraba alrededor con esa mirada de victoria, y sintió que algo dentro de ella se abría de nuevo. Recordó cuando él le decía que ella era su razón para seguir, y ahora ella entendía que él era la razón por la que ella volvía a sentir cosas.
La quinta pelea fue contra David "El Técnico" Soto, un luchador que sabía todo de estrategia, que estudiaba a sus rivales antes de pelear y que siempre tenía un plan. Fue una pelea de inteligencia pura. Ambos eran muy buenos, pero Leo demostró que su experiencia y su capacidad de adaptación eran mayores. Ganó por un pequeño margen, pero con una claridad que mostró que estaba de vuelta, y de qué manera.
En estas peleas, la prensa empezó a hablar de él de nuevo. Decían que era el mejor luchador de su generación, que tenía el corazón de un campeón y la técnica de un genio. Sus fans crecían cada día, lo apoyaban con locura, lo llenaban de mensajes de ánimo. Pero Leo seguía siendo el mismo: humilde, trabajador, enfocado en su meta.
Los reporteros pagados por Javier seguían intentando sacarle información sobre Sofía, pero él nunca respondía. Cuando le preguntaban si tenía novia o si había vuelto con alguien, él solo sonreía y decía:
—Mis prioridades son claras. Ahora mismo, mi trabajo es ganar. Lo demás... lo demás llegará cuando sea el momento adecuado.
Y aunque no lo decía explícitamente, todos los que lo conocían sabían a quién se refería. Y Sofía, que lo escuchaba, lo entendía perfectamente.




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