Luna De Mentiras

PRÓLOGO.

—No importa quién sea o lo que suceda, nunca confíes del todo en las personas.

Tenía apenas tres años cuando mi mamá me dijo por primera vez esa frase, que, sin saberlo, me acompañaría el resto de mi vida.

Nací cuando mi mamá era una adolescente y, obviamente, no fui planeada.

Mamá creció en un ambiente familiar bastante tóxico; con una madre alcohólica que culpaba a sus hermanos y a ella por arruinarle el cuerpo y la vida, un padre alcohólico y drogadicto que solía desaparecer frecuentemente de sus vidas y que cuando regresaba solo era para golpearlos y reclamarles por haber nacido y arruinarle la vida, y, finalmente, con unos hermanos mayores que siguieron los pasos de sus padres y se volvieron igual o más agresivos que ellos. Pero, a pesar de eso, había algo que todos ellos tenían en común: trataban como una mierda a mamá por ser la menor de la familia, la única hija y, por ende, decidieron que sería su sirvienta.

Hubo muchas veces y diferentes ocasiones en las que mamá pudo haber muerto, pero por fortuna y alguna extraña razón, no lo hizo. Supongo que tuvo mucha suerte en ese entonces.

Con los años y viviendo en ese entorno familiar, mamá fue creciendo y sobreviviendo como pudo. A veces se escapaba de casa por algunos días, otras veces solo iba y hacia lo indispensable cuando no había nadie ahí o cuando su madre estaba lo suficiente borracha como para despertar fácilmente, porque a pesar de ser unas horribles personas, siempre se aseguraban de que mamá de alguna forma u otra regresará ya que seguía siendo menor de edad y ninguno de ellos estaba dispuesto a dejar en paz a su saco de boxeo y sirvienta personal.

Obviamente, era muy evidente la situación en la que vivía mamá y a pesar de que todos veían como sufría, nadie hizo nada para ayudarla, ni siquiera aquella profesora a la que mamá le rogó entre lágrimas y arrodillada en el piso que la salvará cuando aún era una niña o aquel trabajador social que fue repetidas veces a evaluar la situación en la que vivía y que a pesar de ver su sufrimiento, eligió el dinero que le brindo el abuelo para que dijera que todo estaba bien y así ellos no tener ningún problema.

No hace falta decir que todo aquello hizo que mamá desarrollará problemas de confianza, autoestima y demás.

Pero entonces apareció él:

El donador de esperma.

Según mamá, él fue su príncipe azul en aquel entonces.

Fue la primera persona que se acercó a ella y la trato como a un ser vivo, la juzgo por como era ella y no por como era su familia, la escuchaba, la comprendía, la aconsejaba, la defendia, le daba su lugar, la hacía reir, aprendió todo lo que le gustaba y tenía detalles con ella y cuando era necesario, dejaba que ella llorara y se desahogara con él por el infierno en el que vivía.

Esa fue la razón por la que mamá acepto ser su novia.

Ese fue su primer error.

El segundo ceder ante la insistencia de él para tener sexo.

Y su tercer y más grande error, fue repetir aquello todas las veces que él quiso hasta que se aburrio y delante de muchas personas, le confesó que ella no fue más que una apuesta y que la consideraba una estúpida por creer que alguien como él se fijaría en alguien como ella, sobretodo tomando en cuenta la situación en la que ella vivía.

Sí, eso le dolió mucho, pero lo peor estaba por ocurrir.

Tan solo dos meses después, mamá se percató de que no recordaba cuando fue su último periodo y temiendo que no fuera un simple retraso, decidió realizarse un test de embarazo.

El resultado fue positivo.

Fue a buscar a ese idiota, pero este y su familia aseguraron que el bebé no era de él y como si no fuera suficiente, la tacharon de zorra, algo completamente irónico tomando en cuenta que mamá solo había tenido sexo con él, pero él, en cambio, había tenido sexo con más mujeres de las que podía contar con los dedos de todo su cuerpo.

Me encantaria decir que el sufrimiento de mamá termino ahí, pero estaría mintiendo.

De alguna manera, que hasta el día de hoy no sabemos, la familia de mamá se enteró que estaba embarazada, por lo cual, después de decirle que era una zorra, una estúpida, una cualquiera, y de golpearla un poco, la echaron a la calle y no le permitieron llevarse absolutamente nada, solo lo que llevaba puesto en ese entonces.

Aunque mamá tenía sueños, era muy inteligente y talentosa, sin ningún apoyo de cualquier tipo, los sueños y metas que alguna vez tuvo se hicieron añicos en ese momento.

Cómo mamá creció en un ambiente muy malo y sufrió de ello, decidió tenerme, no porque se sintiera lista para ser mamá, sino porque quería tener una familia y alguien quien la amara realmente y en ese momento creyó que la única manera de tener aquello era teniendo y quedándose con el bebé que esperaba, pero a diferencia de sus padres que también fueron padres adolescentes, ella se juró no ser como ellos y dar todo el amor, estabilidad y oportunidades que ella nunca pudo tener.

Los primeros dos años fueron un desastre total, nadie le quería dar empleo por ser una madre adolescente que nunca contaba con nadie quien la ayudará a cuidar a su hija y cuando le daban empleo, no duraba mucho ya que la despedían por no dar su 100% en el trabajo, como si no tuviera vida propia y una hija que mantener. Además de todo eso, resulte ser una bebé demasiado complicada, lloraba por todo, tenía mamitis, me enfermaba a cada rato, la leche y pañales que usaba de un momento a otro me hacían daño por lo cual mamá tenia que cambiar de marcas constantemente hasta encontrar nuevas marcas que ya no me hicieran sufrir, pero todo eso provocaba perdidas de dinero enormes. Dinero que, por supuesto, no teníamos.

La noche anterior a mi cumpleaños número tres, el casero nos desalojó del pequeño y horrible departamento donde vivíamos por no haber pagado la renta en tres meses.

Aún era muy pequeña, pero puedo recordar a la perfección a mamá llorando y rogándole de rodillas al casero que le diera un mes más, jurándole que le iba a pagar lo que le debía, que necesitaba ese lugar para vivir, que tuviera no tuviera compasión por ella si no por mí, una niña de casi tres años que lloraba desconsoladamente por lo que estaba sucediendo frente a sus ojos. Pero el casero solo le gritó peor a mamá y la amenazo con llamar a la policía, por lo cual, mamá no tuvo otra opción que agarrar como pudo las pocas cosas que teníamos con una mano mientras que con la otra me tenía que agarrar a mí.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.