Luna de muertos

Capítulo 32.

“Él lo mató así que también lo mataré”, fueron las palabras que dijiste…

Liam resopló y se rascó la nuca. Se detuvo al recordar el rasguño que le hizo Jace la primera vez que se vieron, un rasguño que desapareció horas después.

— ¿Crees que Mason desista de seguir buscándolo? —Preguntó viendo a la nada.

—No lo sé.

Esa tarde Lexi regresó temprano a su casa.

Daphne estaba saliendo con unas maletas y había un taxi esperando afuera de la casa. Lexi la saludó con la mano y la mujer le dio una sonrisa resignada que la castaña no pudo entender.

—Hola —saludó al entrar a la casa—. Vi a Daphne con maletas, ¿saldrán?

El hombre dio una calada a su puro y negó.

—Nos divorciaremos —respondió a secas—. ¿Por qué esa cara? Creí que no te caía bien.

—Empezaba a caerme bien —dijo con un puchero—. Los oí discutir antier…y antes de eso han discutido mucho.

—Las cosas no van bien.

—Lo supuse, pero creí que era una discusión como las otras. —Se dejó caer junto a él en el sofá—. Deja eso, morirás más pronto si sigues con los puros.

Le arrebató el puro de la mano y lo apagó en el plato de cristal. El hombre se echó una risa y luego le acarició su frente.

— ¿Qué te parece si nos vamos de vacaciones un tiempo?

— ¿Ahora? —Dijo sorprendida— ¿Qué hay de la universidad?

—Tampoco será tanto tiempo —contestó riendo—. Apenas es agosto, aún hay tiempo, ¿qué lugar te gustaría?

A la mañana siguiente Lexi salió temprano para el refugio. Citó al equipo para hablar en el estudio.

— ¿Vas a abandonarnos? —Reclamó Mason— ¿Qué hay del plan?

— ¿Cuál plan, Mason? —Alegó en voz alta— Nos llevó casi dos meses planear esto y no funcionó. ¡Fue un total fracaso!

Elijah arqueaba sus cejas de vez en cuando y guardaba sus comentarios; Liam y Lissa estaban sentados juntos sin opinar.

—Haremos otro —contestó ansioso—, la manada puede buscar…

—Mason, no —dijo tajante—. Sé porque lo haces, pero no puedes obligar al resto a seguirnos, esta guerra no es suya.

Mason apretó la mandíbula empezando a enojarse.

—Yo creo que… —Respiró hondo— Deberíamos tomar un descanso, seguir adelante…

—Lexi —expresó frunciendo su ceño.

— ¿Quieres que te recuerde que Melissa ha estado muy débil por todo el poder que ha usado al practicar tanto? ¿O que ella y Liam irán a la universidad dentro de poco? —Se cruzó de brazos— Elijah también está ocupado, Monik puede ayudar, pero no por ser su alfa puedes obligarla a seguirte sin objetar, solo somos nosotros. Aunque no nos guste tenemos una vida fuera de esto y por más aburrida u ordinaria que sea no podemos dejarla botada como si nada.

Los otros tres bajaron sus miradas.

—Lo siento, Mason.

Frunció los labios de un lado a otro esperando que el chico respondiera algo más, pero se quedó callado así que ella se fue hacia su cuarto para guardar todas sus cosas porque en un rato se iba con su padre a Florida.

—Aunque no lo digan en voz alta saben que Lexi tiene razón —comentó Melissa mirando a todos—, incluso tú, Mason.

—Chicos… —Los miró suplicante— No podemos rendirnos.

—Mason, quisiera no decirlo, pero… —Tomó aire y frunció los labios— Sabes lo mucho que me importa esto, ustedes y la manada, pero Lexi tiene razón, yo…no soy como ustedes —admitió triste—. Yo no tengo garras o super sentidos ni curación instantánea y ojos brillantes…solo tengo voces en mi cabeza que ni siquiera son mías, pero me vuelven loca y me abruman todo el tiempo, aunque nunca lo admita.

Mason bajó la mirada cuando entendió la situación.

—Lo siento mucho, Lissa, jamás debí presionarte tanto.

—Y no lo hiciste, Mason, fui yo quien quiso seguir para poder ayudar. —Lo miró apenada y le tocó el hombro al sentir sus emociones—. Está bien tomar un descanso de vez en cuando, no puedes seguir si estás herido.

Un rato después antes de que Lexi se fuera pasó a despedirse de Mason que estaba en el gimnasio entrenado arduamente.

—Vas a romper el saco —dijo en la puerta—. Solo vine a despedirme.

—Tienes razón —comentó sin verla—, sobre todo.

—No vine a discutir…

—No intento hacerlo. —Volteó y le lanzó una sonrisa jocosa—. Pero contigo es fácil iniciar una pelea —bromeó.

Lexi lo miró extrañada por su actitud que desde que murieron Jace y Miranda había dejado atrás.

—Hace tiempo no te veía sonreír —expresó frunciendo el ceño y caminó hacia el ring—. Debería volver algún día aquel Mason.

Mason se sentó en la orilla del cuadrilátero y Lexi se recargó sobre la reja.

—Creo que si lo hago o si dejo el plan sería como darles la espalda —confesó ahogando su tristeza—. Las últimas palabras que oí de Miranda fueron “aquí te espero”, no puedo dejarla así y seguir.

—Mason…

Voltearon a verse a través de la reja que los separaba.

—No puedes dejar atrás a alguien que ya no está —dijo suspirando.

Mason regresó su vista al frente y recargó su cabeza sobre la reja.

—No puedo seguir adelante hasta que Kalisman pague lo que ha hecho, pero ustedes deben hacerlo y lo entiendo, de verdad lo hago.

—Gracias. —Respiró hondo y se alejó de la reja—. Espero que algún día tú también puedas, Mason.

Le regaló una sonrisa resignada y caminó hacia su maleta en la puerta para irse.

 




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