Madame Agathe

Él...

Y ahí se encuentra él,

Con su mirada de café y estrellas en la piel,

Con la calma de una tempestad,

Pero la seguridad de un hogar,

Dónde no hay abismos que saltar,

Ni miedos o temores al despertar,

Porque su mano me cuida y guía,

Me atrapa incluso antes de tropezar,

No es sencillo ni imposible,

Somos como dos melodías,

En una extraña y perfecta sincronía,

Como llovizna al amanecer,

Olas al compás del atardecer,

No necesitamos ser perfectos,

Ni ser el complemento uno del otro,

Porque no hay condición para recibir amor,

Porque nuestro afecto es sincero,

Y nos recuerda que nacimos completos,

A distancia o cercanía,

Nuestro amor crece sin medida,

Donde el temor se calma en la seguridad de un abrazo,

Donde la inquietud la curan los besos,

Donde la inseguridad la calma la voz del corazón,

Y lo que abruma en el pensar y sentir de ambos,

Se apacigua a través de la unión y comunicación,

Como individuos que son compañeros de vida.




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