Ambos se encuentran en un centro de entrenamiento de élite, el hielo se convierte en un campo de batalla silencioso.
Meraki es frío, autoritario e impenetrable.
Ramé es amable, ingenua y demasiado luminosa.
Pero Meraki comienza a verla cada mañana.
Antes de los entrenamientos.
Cuando cree que nadie la observa.
Ramé baila sobre el hielo.
No como una patinadora.
Sino como una bailarina.
Y Meraki, que juró no volver a sentir nada por la danza…
empieza a volver a respirar.