Maemuki

Capitulo 3 El silencio compartido

Las mañanas empezaron a repetirse.

Ramé llegaba a la pista antes de que amaneciera.

Y Meraki ya estaba ahí.

Nunca hablaban demasiado.

Pero algo empezó a formarse entre ellos.

No era exactamente amistad.

Era más bien una especie de rutina compartida.

Ramé entrenaba.

Meraki entrenaba.

A veces intercambiaban una frase.

A veces no.

Una mañana Ramé llegó con dos cafés.

Los dejó en la banca.

—Compré uno extra —dijo—. Por si quieres.

Meraki no respondió.

Ramé se encogió de hombros y comenzó a practicar.

Diez minutos después, Meraki pasó cerca de la banca.

Tomó el café.

No dijo gracias.

Pero Ramé lo vio hacerlo.

Y sonrió para sí misma.




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