Maemuki

Capitulo 27 La línea que no debían cruzar

El silencio en la pista era profundo.

No el silencio incómodo que surge cuando las personas no saben qué decir.

Era otro tipo de silencio.

Uno cargado de algo que ninguno de los dos había planeado sentir.

Ramé estaba a apenas unos centímetros de Meraki.

Podía sentir el calor de su respiración.

Podía ver el ligero movimiento de su pecho mientras respiraba lentamente.

El hielo debajo de sus patines parecía inmóvil.

Como si incluso el mundo estuviera esperando.

Meraki no se movía.

Pero su mente estaba lejos de estar en calma.

Esto es una mala idea.

Podía sentir el peso de esa certeza en cada pensamiento.

Ramé Laurent.

Su rival.

La mujer contra la que probablemente competiría en la final.

La persona que se había convertido, sin que él se diera cuenta, en la única capaz de desarmarlo con una sola frase.

No deberías acercarte más.

Pero su cuerpo no obedecía esa lógica.

Ramé lo miraba.

Sus ojos oscuros reflejaban la luz suave de la pista.

Había algo en su mirada que Meraki nunca había visto antes.

No era desafío.

No era orgullo.

Era vulnerabilidad.

Y eso era mucho más peligroso.

Ramé pensaba exactamente lo mismo.

Esto no puede estar pasando.

Su corazón latía más rápido de lo que debería.

No por un salto.

No por un entrenamiento intenso.

Sino por algo mucho más simple.

Meraki Takahashi estaba demasiado cerca.

Y no quiero que se aleje.

Ese pensamiento apareció en su mente con una claridad sorprendente.

Ramé siempre había sido disciplinada.

Su vida estaba organizada en objetivos.

Entrenamiento.

Competencias.

Resultados.

No había espacio para distracciones.

Mucho menos para sentimientos complicados.

Y sin embargo…

ahí estaba.

Apenas a unos centímetros de un hombre que podía destruir su carrera en la competencia.

O cambiar su vida por completo.

Meraki habló primero.

—Ramé…

Su voz era baja.

Casi un susurro.

Ramé levantó la mirada.

—¿Sí?

Meraki dudó.

Di algo razonable.

Di que esto es un error.

Pero las palabras no salieron.

Porque al verla tan cerca…

su mente se quedó en blanco.

Ramé también lo sentía.

Ese espacio entre ellos.

Ese momento suspendido.

Si doy un paso atrás, todo volverá a ser como antes.

Rivales.

Competidores.

Personas que entrenan juntas pero mantienen distancia.

Sería lo correcto.

Sería lo inteligente.

Pero sus pies no se movieron.

En cambio, Meraki dio un paso muy pequeño hacia ella.

La distancia desapareció.

Ramé sintió su respiración detenerse.

Esto ya no es una mala idea.

Esto es inevitable.

Meraki bajó ligeramente la mirada hacia sus labios.

El gesto fue casi imperceptible.

Pero Ramé lo notó.

Y algo en su pecho se encendió.

¿De verdad vamos a hacer esto?

La respuesta llegó antes de que pudiera pensarla.

Porque Meraki levantó la mano lentamente.

No la tocó.

Solo se detuvo a centímetros de su rostro.

Como si le estuviera dando una oportunidad de detenerlo.

Ramé no se movió.

No se apartó.

No quiero detenerlo.

Ese pensamiento fue claro.

Directo.

Honesto.

Meraki exhaló lentamente.

Y entonces cerró la pequeña distancia que quedaba.

El beso comenzó suave.

Casi tentativo.

Como si ambos estuvieran probando algo que no sabían si existía realmente.

Pero cuando sus labios se tocaron…

todo cambió.

El hielo desapareció.

El entrenamiento desapareció.

Las competencias desaparecieron.

Solo existía ese momento.

Ramé sintió un calor recorrerle el pecho.

Sus manos se cerraron ligeramente contra la tela de la camiseta de Meraki.

El beso se profundizó lentamente.

No era apresurado.

No era impulsivo.

Era algo más intenso.

Más consciente.

Como si ambos estuvieran descubriendo algo que habían estado evitando durante semanas.

Meraki sintió algo extraño en su pecho.

Algo que no había sentido en años.

No era deseo solamente.

Era… paz.

¿Cómo es posible?

La última vez que había besado a alguien había sido años atrás.

En una vida que ya no existía.

Pero con Ramé…

no había recuerdos dolorosos.

No había presión.

Solo una sensación simple y poderosa.

Quiero quedarme aquí.

Ramé también lo sentía.

La forma en que Meraki la sostenía.

La forma en que el beso parecía lento pero inevitable.

Esto se siente demasiado bien.

Y esa fue exactamente la razón por la que se separó primero.

Fue solo un pequeño movimiento.

Pero suficiente para romper el momento.

Ambos respiraban ligeramente más rápido.

El silencio volvió.

Pero ahora era distinto.

Más intenso.

Ramé bajó la mirada por un segundo.

Su mente estaba llena de pensamientos que no sabía cómo organizar.

Acabo de besar a mi rival.

Acabo de besar a Meraki.

Y lo peor…

Quiero volver a hacerlo.

Meraki también parecía estar procesando lo que acababa de pasar.

Pasó una mano por su cabello.

—Eso…

hizo una pausa.

—no estaba en el plan.

Ramé levantó una ceja.

—¿Tienes planes para todo?

Meraki respondió con una pequeña sonrisa.

—Para casi todo.

Ramé cruzó los brazos.

—Bueno.

Lo miró directamente.

—Esto definitivamente no estaba en el mío.

El silencio volvió por un momento.

Luego Meraki dijo algo que cambió la atmósfera.

—Seguimos siendo rivales.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.