Con rapidez se aferra con las manos a su cadera, evitando que se mueva. Desde el borde de la cama, le abraza la espalda. Él se detiene: si da un paso más, hará que ella caiga al suelo. Suspira a la vez que siente la calidez recorrer su cuerpo.
—Dijiste que ya no tenías más compromiso… —su voz es dulce, suena como una niña regañada.
—Así era, pero de último momento salió esta reunión y… creo que es por mi culpa.
—Sí que te costó los celos esos tontos —ríe juguetona, lo suelta y de inmediato se lanza de regreso a la cama—. Entonces que te vaya bien —se arropa—, dormiré un poco más.
—Cuando termine vengo por ti. —Le lanza un beso.
En el estudio, dentro del edificio alquilado de la disquera, el grupo entero espera. Uno juega con la batería, da toques suaves en los platillos imitando el sonido de un grillo. Sonríe con emoción al ver las expresiones obstinadas en sus compañeros, ha logrado su cometido.
—Algún día vas a madurar —Santiago lo fulmina con la mirada.
—Sí, pero ¿qué hacemos mientras llega ese día? —Omar le quita las baquetas de un manotazo.
—¿Dejarme ser? —responde sonriente.
Todos miran hacia la puerta al escuchar el cerrojo abrirse. Elú suspira apenas los ve. Cierra detrás de sí y sin moverse del lugar coloca ambas manos sobre sus caderas.
—¿Qué hago con ustedes? —dice.
—No, sería más bien: ¿qué haces con él? —Andrés señala a Rylan.
—¿Ustedes siguen manteniendo que no sabían nada? —da dos pasos hasta encarar a Santiago—. ¿Ni tú?
—¿Qué te puedo decir? Usaron mi estudio para ensayar, en mi cara —le dedica una breve expresión de fastidio a su amigo—. Creo que soy el más ofendido.
—Todo fue por un bien mayor, pudimos traer a un nuevo grupo a la disquera —Manuel se defiende.
—No, la chica aceptó firmar con Hernán. —Elú comienza a caminar en el poco espacio que le queda—. Obviamente le ha ofrecido un contrato de ensueño que nosotros no podemos ofrecer… ¿No se te ocurrió que al hacerlo público iría directo por ella?
—En un punto de todo esto se debe quedar sin dinero —Omar se cruza de brazos, cansado de la misma charla.
—El problema es que no es su dinero, es de los inversores, y si sus proyectos son buenos no se le va a acabar… No como nosotros que hemos perdido dos inversores porque les han resultado impredecibles nuestras acciones. —Elú se detiene delante de Rylan.
—El evento sirvió para hacer revuelo —le responde—, ¿acaso no nos beneficia? Los seguidores aumentan y las reproducciones también…
—Ahora si estudias, ¿no? —Ella niega, incrédula—. Nos sirve el movimiento, pero está mal aprovechado. No tenemos control ni ganancias de esta “beneficiosa” colaboración…
—No tengo la culpa de que Martis aceptara otra cosa…
—Pero avisa Rylan, ¿por qué no dijiste nada?
—Porque no quería volver esto más grande de lo que era…
—Por supuesto… —Elú confirma ante Santiago con una simple mirada—. Vas a compensar este error. —Enumera con los dedos—. Vas a grabar los videos, todos los que tienes en lista, publicitarios, musicales. Vas a hacer más colaboraciones y estarás mucho más ocupado que antes, espero que des la talla.
—Pero… —deja caer los hombros.
—Por ahora eres una sensación en redes y tenemos que aprovecharnos de eso, tienes que estar hasta en la sopa. Además —se abraza así misma—, hay posibilidades que te nominen en la categoría de premio al artista versátil del año. Necesitamos demostrarle al mundo que tan variado puedes cantar…
—Oye, pero eso es una buena noticia —Omar es el primero en emocionarse.
—Ni tanto —Rylan difiere.
—Carolina publicó un video de un karaoke, ayudó a alborotar más las redes… —Elú suspira con cansancio—. Miren chicos, no me gusta estar detrás de nadie pero ustedes tampoco colaboran…
—Al final de cuentas nosotros nos unimos como banda a este sello es por apoyo, somos los representantes de Se vale soñar, nos guste o no —agrega Santiago—. Eso no significa que podamos hacer lo que queramos, y tú —señala a Manuel—, tampoco te vas a salvar del castigo, tendrás el doble de trabajo también.
—Eso se llama explotación —se queja.
—Correcto y a nadie le importa —Santiago reafirma—. Tenemos que cambiar el enfoque, quizás apuntemos más a músicos de orquesta, ya que los artistas quieren todo fácil y nadie está dispuesto a escalar desde abajo. Pero ya es otro tema…
—Sí, ya luego seguimos definiendo detalles. —Elú vuelve a suspirar—. Pueden irse, solo recuerden de comentar todo, que yo no soy ninguna enemiga…
—Hombre, de jefa eres pesada —Omar bromea.
—Es que ustedes no me la ponen fácil.
—¿Y qué tal una colaboración contigo? —pregunta Uno con ilusión.
—Ya me retiré de eso.
—Un concierto nada más, como hizo Rylan ayer, ¿no? Mar de Sales con Elú, ¿no les emociona? Porque a mí sí —sonríe.
—Puede ser —Santiago duda a la vez que peina su barba.
—Sí, sí, mucho que discutir —Manuel se despide.
—Y mucho que trabajar, ¿eh? —Santiago le grita, todavía ofendido.
—Rylan —Elú se le acerca—, te escribiré para organizarte el cronograma, pero te voy advirtiendo que en este viaje tendrás que escribir un par de canciones más, y no estamos hablando del álbum, en el que todavía tienes que trabajar. Me refiero a nuevas canciones para hacer colaboraciones, estaré buscando artistas que puedan hacerte destacar.
Rylan traga fuerte, se queda apoyado sobre la mesa mientras observa y espera a que cada uno se vaya. Al quedarse solo cierra los ojos y en medio del silencio organiza los pensamientos. Pero antes de dejarse abrumar por tantas ideas, decide esfumar todo y primero poner en orden el día que aún no acaba. Con su esposa en mente, toma el camino de vuelta a casa.
La casa de los tíos de Manuel queda en una residencia tranquila, a pocos metros de una escuela. Rylan y Alicia la observan con curiosidad apenas se bajan del auto. De dos pisos, con entrada de escaleras cortas y un pequeño porche. El jardín está descuidado, a un costado tiene una pequeña cerca que invita a explorar el patio trasero. Dentro de la casa se encuentran con la sala de estar, y a un lado, la escalera a la segunda planta. Sin pensarlo, ambos se dividen para investigar cada uno por su cuenta. Alicia se queda en la planta baja, examinando la cocina y cómo se distribuye la luz del sol, aprovecha que todavía entra un resplandor anaranjado. Rylan sube, lo importante para él es el dormitorio. Esta casa cuenta con tres, todos en la primera planta junto con sus baños.