En la densidad del ambiente y los sonidos de los equipos, se sienten las preguntas navegantes que chocan con cada pared. La escasa luz logra filtrarse por los surcos. Así le gusta a él, en la oscuridad se calma, siente su respiración regularse y vuelve a tomar el control de sus pensamientos.
En definitiva, ha tomado el accidente como un llamado de atención. La idea de esperar la muerte era un consuelo, para sí mismo. Pero no ha sido posible aplicar la misma hipótesis con ella. ¿Qué sentido le queda si la pierde? Lo poco que ha comprendido, lo poco que ha querido quedarse, es por ella, por su esposa. Se considera egoísta, no solo porque la arrastró a este mar de sentimientos pesados, sino que también le prohíbe tomar lo que por tanto tiempo ha anhelado.
Sigue pensando. Dando vueltas con la mirada oculta en la nada, perdido, sin poder reconocer ningún detalle en la habitación. El regreso, el concierto… todo ocurrió tan rápido que no ha tenido un respiro adecuado para procesarlo. Ahora no sabe sí podrá cantar “La oscura noche” sin colapsar en el escenario al pensar en el accidente. Por suerte, es canción del nuevo álbum, no volverán a tocarla hasta el año entrante. Originalmente se inspiró en el insomnio, en la incertidumbre que siempre le invade y amenaza con llevarse la calma; en esas noches largas donde esperaba el amanecer para poder bajar la guardia y descansar. Sin embargo, hay algo más. Una línea que no teme cruzar, pero le cuesta creer que encontrará algo de ese lado. ¿Existe el mundo espiritual? ¿Existe algo más allá de la vida? Más teorías que solo terminan por volarle el sentido a muchas otras cosas. Mientras más piensa, más se adentra en un cúmulo de nudos difíciles de desenredar.
—Suficiente —vuelve a la realidad. Busca el celular y queda encandilado con el brillo de la pantalla. Le escribe a ella, a su verdadera luz, esa que no altera la vista ni produce rechazo. Cada que puede y tiene un momento le escribe, no puede estar a su lado, eso no le quitará la necesidad de estar cerca, pero estar en constante contacto le ayuda a apaciguar el sentimiento.
La respuesta de Alicia no tarda en llegar, una foto en donde se mira la habitación repleta de flores. «¿Puedes creerlo? Me las han mandado mis empleados, un grupo de admiradores y algunas viejas amigas a las que dejé de hablar… bueno, ya sabes, desde que son mamás».
Suspira, todavía en la oscuridad, observando cada detalle de la foto, perdido entre tantos colores. «Parece que te quieren mucho, ¿no?» le responde. «Yo tampoco lo esperaba, después de leer tanto desprecio en redes. No te voy a mentir, lloré cuando empezaron a llegar una tras otra. Y no quiero quedarme sin líquido en el cuerpo, mañana por la mañana me operan y no puedo tomar nada de agua». «Entonces, ¿sería malo de mi parte llamarte?» Rylan le escribe, ella se adelanta y le marca.
—Por supuesto que no, quizás no debería hablar mucho, pero puedo escuchar.
—No hablaré nada respecto a mi abuela.
—Bien, te lo dejo pasar. Colocaré el altavoz y dejaré a un lado de la almohada esta cosa —suena ajetreada—. Ahora sí, cuéntame lo que sea.
—No será un cuento para dormir, de eso estoy seguro.
—Estoy bien, ansiosa porque llegue la mañana, pero bien. Puedo escuchar cualquier cosa.
—Bueno, estaba pensando en lo que veía en esa noche de la noticia.
—¿No es suficiente con toda la tortura que ya tenemos? —ríe—, es broma, continua.
—No quiero bombardearte con dudas existenciales tampoco, pero no sé de qué otra cosa hablar que no lo hayamos hecho ya… no me sale ser tan básico.
—Adelante, quiero escucharte. Tú finge que más temprano no estaba llorando de miedo, y olvidemos por completo que sigo sedada para no sentir dolor, que igual se cuela un poco —ríe bajito.
—Un poco de demencia para variar —ríe, de manera breve, pero le deja una sonrisa de convicción—. Te contaré, porque estoy con la persona correcta y esto es algo que te gustará. En este último tiempo he tenido mucho espacio para meditar. Pareciera que las horas en las madrugadas no alcanzan. Y es que, antes de que todo esto pasara, he llegado con la conclusión de que prefiero creer que existe un ser superior con el control, que tomó la decisión de crearme, así tal cual soy. Porque, si nos ponemos a pensar de modo crítico y con sentido, fuera de querer victimizarme. ¿Qué puedo aportar a la sociedad?
—Al carajo la sociedad…
—Sí lo sé —sonríe—, es idílico pensar así, pero el individualismo es una ruina diferente y hasta peor que el encierro. Volviendo al tema, ¿de qué sirve un ser roto? ¿Qué puedo aportar? Tampoco creo que exista alguien funcional al cien, pero, ¿tan roto como yo? Que me es más fácil pensar en la no existencia que intentarlo, aunque te tenga a ti, y lo siento si te hace pensar que no eres suficiente…
—Lo sé, ese no es el punto, ni dejaré que me afecté. Sé lo difícil que puede ser para ti.
—Y es un alivio poder expresarlo, libre de ese temor.
—Igual me haces daño, pero sé que estás en proceso de repararlo.
—Sí, por supuesto. Por eso prefiero creer que alguien o algo me creó con intención, que tenga un valor más allá de lo que el sentido común en este mundo pueda comprender. Es la única manera de encontrarme valor…
El silencio entre los dos se instala un momento. A Rylan le duele sacarse cada una de estas palabras del pecho, se siente expuesto y temeroso a que ella no quiera entender. Pero Alicia comprende y solo escucha, no quiere volverlo a regañar. Sin embargo, le molesta que sea incapaz de ver el valor que tiene para ella.
—Porque si mis padres, los seres que me vieron llegar al mundo, no respetaron mi existencia, ¿por qué debería decirle a los demás que merezco la pena?, ¿si ellos no lo vieron, quién más va a hacerlo?
—Si sabes que tienes todo un mundo allá afuera que te sigue.
—Ellos no conocen esta versión, nadie la conocerá, tampoco podrán verla porque nadie quiere hacerlo.