Mar en versión beta

20. Cada minuto cuenta

Kai

—¿Estás nervioso?

Su voz suena preocupada y es para estarlo, teniendo en cuenta que casi me ahogo la última vez.

—Todo bien, ya revisé el equipo varias veces.

Después de varios días juntos llegó el lunes y hay que volver a trabajar.

Se sienta a mi lado en el borde del bote.

—¿Has intentado volver a nadar sin chaleco?

Mira la profundidad bajo sus pies y noto el temor en sus ojos.

—No, solo me imagino hundiéndome sin poder hacer nada...entro en pánico.

La tomo de la barbilla.

—Podemos intentarlo si quieres, estoy aquí, no dejaría que te pase nada.

Niega con la cabeza.

Recoge los pies y se abraza a sus rodillas. No sé cómo ayudarla, pero no está lista.

El sonido del agua contra el casco no ayuda.

—Es normal tener miedo Mila, eres fuerte para vencerlo, sé que lo harás.

Me abraza por la espalda y me besa el cuello.

—Hey estamos trabajando —le digo serio— ¿estás intentando ligarte a tu jefe?

—Tienes razón. Debería volver a mi compu. —se levanta y escucho la risa contenida.

La tomo del brazo y la traigo hacia mí otra vez.

Cae acostada sobre mis piernas.

La beso en el cuello, le hago cosquillas y se ríe escandalosamente.

Recuperé esa risa sin filtro y me encanta.

Jugar con ella y que no hagan falta palabras.

Guardo el calor de sus labios y me lanzo al agua.

***

Mila

Respiro, tranquila, todo va bien hasta ahora.

Intento concentrarme en la pantalla, pero cada vez que el mar se mueve, el ruido del agua me recuerda lo frágil que fue todo la última vez.

Hasta que no salga no se me va a quitar el nudo en la garganta.

Lleva quince minutos bajo el agua. Ya la cámara está colocada perfecta. Supongo que debe estar subiendo.

Sale por el lado del bote, se quita la máscara.

—¿Se ve la transmisión?

Levanto el pulgar.

—Todo perfecto.

Nada hasta el bote y lo ayudo a subir.

Le enseño la transmisión y chocamos las manos.

Una cámara más transmitiendo el océano y nuestro proyecto cada día más completo.

—¡Bien! Ahora faltan ocho más.

Se queja como si no disfrutara cada inmersión que hace.

Cuando baja parece que forma parte del agua.

Y ahora que está afuera con el pelo mojado que casi le cae en los ojos, el wetsuit apretado y esa sonrisa de conseguir sueños. No puedo evitar besarlo.

Es diferente este beso. Más profundo. Más urgente. Kai me jala más cerca, sus manos mojadas en mi cintura. Mis manos en su pecho, siento su corazón latiendo rápido.

Nos separamos, ambos sin aliento.

Nos miramos un segundo sin decir nada. Hay algo en su expresión que parece alivio y miedo a la vez.

—Te mojaste toda —observa mi vestido que se llevó toda el agua de su wetsuit.

—No me importa —y cruzo las manos por su cintura.

Acaricia mis mejillas.

—¿Sabes? Llevo semanas queriendo hacer esto. Besarte sin preocuparme. Tocarte sin sentir que estoy haciendo algo mal.

—¿Y cómo se siente?

—Como que debí haberlo hecho semanas atrás —me besa de nuevo.

Disfrutamos del rato a solas en medio de nuestro mar.

Pienso en Stanford un segundo, y enseguida lo borro. No ahora. No aquí.

Sabía que iba a ser lento el proceso de instalar las cámaras. Nadie dijo que había apuro.

Sin compartirlo ambos sabemos que lo demás puede esperar porque cada minuto juntos tiene que contar.

***

Kai

Casi se pone el sol. Termino de recoger todo en el bote.

Al final solo pudimos instalar tres cámaras. Pura distracción el día de hoy. Pero qué hermosa distracción.

Camino hacia el hotel y la imagen me llena de esperanza.

Ver a mis padres sentados en la terraza, frente al atardecer, tomándose algo, riendo cómo si fueran los mismos sin importar el paso del tiempo.

Antes no lo notaba o no me importaba. Pero ahora es simplemente inspirador. Deben estar de buen humor para contarles lo mío.

Me acerco despacio y abrazo a mi madre de golpe para asustarla.

Da un brinco y me riñe entre risas.

—¿Cómo les fue con las cámaras?

—Perfecto, quedan seis pero seguiremos el jueves.

Me siento en frente de ambos.

—Quería hablar con ustedes.

—¿Qué pasa? —mi padre nota mi preocupación.

Voy directo al grano, mejor quitar la venda rápido.

—Me aceptaron en la UM.

Sonríen con alivio y se acercan a abrazarme. No me lo esperaba.

—Mi niño te lo mereces. —mi madre me llena de besos y trato de separarla.

—Estoy orgulloso de ti, Kai —mi padre me revuelve el pelo.

—Ya está, ¿no se van a molestar ni cuestionarme?

Ambos se miran, no entienden nada.

—¿Por qué nos molestaría? —mi madre confundida.

—¿Quién va a encargarse de mi trabajo en el hotel y cuando ustedes se retiren?

—Nunca esperamos que cargaras con esa responsabilidad. Es nuestra, ya resolveremos, siempre lo hacemos. —mi madre me mira con ojos de admiración.

—Queremos que busques tu propio futuro. ¿Biología marina verdad? —pregunta mi padre.

—Sí.

Le da un codazo a mamá.

—Ves te lo dije, que este pez no iba a abandonar el mar.

Por fin mi cuerpo se siente más liviano.

Todo este tiempo había vivido convencido de que mi lugar era cuidar lo que ellos construyeron. Ahora entiendo que solo querían verme nadar solo.

***

Mila

Toco a la puerta. Abre.

—Violet y Lena están arriba. —me suelta Cynthia.

No se mueve inmediatamente.

—Gracias —intento pasar.

—Vi que tú y Kai ya son... lo que sean.

—Sí.

—Cool.

No sabe qué más decir. Pero no suena "cool" en su boca.

—Mira, si eso es un problema...

—No es un problema —cruza los brazos— solo es... raro.

—Lo sé.

—¿Lo sabes? ¿Sabes cómo se siente ver que alguien que nunca pudo sentir nada por ti de repente esté completamente enganchado con otra persona?




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