Kai
No puedo dejar de mirarla. No parece real que esté en mi cama, a mi lado. El pelo le cae sobre la cara. Se lo aparto con cuidado, para no despertarla.
Es temprano, pero el sol ya se cuela por las cortinas. Esta paz solo la he sentido bajo el mar.
Su hombro se asoma por la sábana. Todavía puedo sentir su piel.
Paso un rato solo respirando a su lado, ese olor a rosas que se regó en mi cama.
Siento una punzada de algo parecido al pánico al pensar en perder esto.
No recordaba lo mucho que le gusta dormir por la mañana. Me giro, apoyo la cabeza en mi brazo y miro al techo.
Tengo que hablarle sobre su padre, no puedo esperar más.
—¿Repasando movimientos? —dice bajito con la voz aun ronca.
Me vuelvo a mirarla con una sonrisa. Estamos los dos de lado. Uno frente al otro.
—No me hace falta repasar cuando te tengo tan cerca —ahora si le acaricio el hombro— puedo repetir.
La acaricio por la cintura y disfruto cada curva. Se sonroja y esconde la cara en la almohada. Por fin se da cuenta que ya es de día.
—Uff. ¿Qué hora es?
Miro mi reloj.
—Casi las diez.
—¡Las diez! —se levanta de un salto y se le olvida que no tiene ropa.
De día es incluso más hermosa.
Se tapa rápido con la sábana. No puedo evitar reírme. La agarro del brazo y la acerco.
—No te vayas, quiero ver lo bella que te levantas por un rato más.
Se tapa la cara con la sábana.
—Debo estar toda despeinada.
—Estás hermosa.
No me podré recuperar de esto.
Relaja su cabeza en mi brazo. Le acaricio los rizos. Da golpecitos en mi pecho. Quiero guardar este momento y que no se borre nunca.
—Me tengo que ir —mira hacia arriba para fijar los ojos en mí— es año nuevo y no he visto aún a mi madre.
—Claro, te llevo.
Se levanta, envuelta en la sábana y camina hacia el baño.
Es un espectáculo verla al natural, con el pelo moviéndose al entrar la brisa y rompiendo el ritmo cuando tropieza con su propia ropa.
Estoy profunda y completamente perdido en ella.
***
Mila
Salimos de su habitación. Caminamos de la mano por los pasillos de la casa hasta llegar al lobby del hotel.
"Por favor que no haya nadie"
"Por favor que no haya nadie"
Me repito una y otra vez. Moriré de vergüenza si su familia está ahí.
Sé que no hay nada de malo, pero pasar de ser profesional con el proyecto a dormir con su hijo, en su casa, es como mínimo incómodo. No es la primera vez, pero eso ellos no lo saben.
Justo cuando estamos por salir del hotel Teresa sale a la barra de la recepción.
—Hola... —nos dice y mira nuestras manos —¿cómo durmieron?
Escucho su risa contenida.
El calor me sube desde el cuello, las palmas me sudan, quiero que me trague la tierra.
—Bien, la verdad —Kai me mira con su sonrisa pícara.
No se si correr o esconderme detrás de Kai.
—Si... bien —respondí finalmente.
—Perfecto —reacomoda carpetas sobre la barra— ¿cuándo podremos ver avances del proyecto?
No puedo estar más incómoda.
—Mamá estamos descansando estos días...—lo interrumpo.
—Podríamos presentarlo el sábado —le aseguré con la voz más firme de lo que imaginé.
Necesitaba al menos tres días para tenerlo listo.
—¡Genial! —sonríe pero esta vez emocionada— estoy ansiosa de verlo funcionando.
—Ok, voy a llevar a Mila —le dice Kai sin soltar mi mano— nos vemos más tarde.
Por fin, ya no sabía qué decir.
Ya pasó lo peor.
Era inevitable que su madre nos iba a ver juntos en algún momento. Fue incómodo pero estoy bastante segura de que se lo tomó bien.
Hasta parece que los únicos que no veían venir lo nuestro éramos nosotros mismos.
***
Kai me deja en casa.
Uff, conozco este auto. Es de Lena.
Doble chismosa voy a encontrar cuando entre.
Abro suave para no darles la alerta pero estaban pendientes a la puerta.
Me equivoqué, triple chismosa.
Mi madre, Lena y Violet sentadas en el sofá con risa contenida esperando a que entrara.
No me lo puedo creer parecen crías.
Cuando por fin entro se parten de la risa al verme rojísima.
—¿Estaba cómodo el colchón de Kai? —suelta Lena apretando un cojín.
—Hey —la empuja por el hombro mi madre— que estoy delante.
Y ríe más fuerte.
Me siento al lado de mi madre y me comen a preguntas. No sé para que lo intentan si saben que no les voy a contar igual.
—Me alegra verte feliz mi amor —mi madre me acaricia las mejillas— sabía que volverían.
—Si que te gustó esta versión 2.0 de Kai ah —Violet me da un codazo.
—Me sorprendió para bien, la verdad —les confieso para dejarlas contentas.
"Uy, Kai"
"Como te quiero"
"Estás re bueno"
Dicen las tres burlándose y exagerando. No puedo evitar reírme.
Pasamos el rato y las chicas se quedan a almorzar.
Mi cuerpo está con ellas, pero mi mente sigue repasando la sensación de ser una sola con él.
***
Kai
Entro de vuelta al lobby y voy directo a ver a mi madre.
Sigue detrás de la barra y habla con unos clientes.
Espero que termine.
Me ve al costado y sonríe, sabe a lo que vengo.
—Dígame usted qué necesita —me dice cuando termina, haciéndose la seria.
—Te pasas, de verdad —le recrimino.
—Yo, no hice nada.
—Claro, sabes que le da vergüenza haberse quedado, vas y la interrogas.
No puede evitar soltar una carcajada.
—Es que era muy fácil, la pobre estaba toda roja.
Ahora me pongo rojo yo.
—¿Por esto no la querías en el proyecto al principio?
—Tenemos nuestra historia y lo estuve evitando pero... —me detengo.
—Uy mi bebé anda enamorado —dice más alto de lo que quiero— No entiendo cómo nunca me hablaste de ella.
No podía hablarle de ella en aquel momento.
Editado: 27.01.2026