Mar en versión beta

23.404

Mila

—¿Lista?

—¡Lista! —respondo a Kai que tiene listo el proyector.

Pero mi estómago no para de rugir.

Me sudan las manos y por suerte hay brisa.

Teresa me había dicho que iba a invitar a algunas personas a ver la presentación pero no esperaba ver el lobby lleno. Hasta tuvimos que traer sillas de la terraza. Parece que el chisme del proyecto se regó rápido por Driftwood.

—Este proyecto no es solo marketing para Ocean Breeze, es una vista de nuestro pedazo de mar para el mundo —comienza Kai a presentar el proyecto.

Lo tiene dominado. Ensayamos durante estos tres días, entre besos, pero prometo que ensayamos.

Aprovechamos el poco tiempo para instalar las cámaras faltantes y lo conseguimos, llegamos a las diez planificadas.

Él introduce el proyecto y explica cómo logramos transmitir en vivo, sin mucho detalle para no aburrir. Al final estas personas lo que quieren es ver la transmisión.

Lo escucho con atención esperando mi turno.

—Ahora lo que todos esperaban —anuncio mientras tecleo la URL del sitio.

Demora en cargar, mi dedo índice no para de golpear mi pierna.

Joder con las demos, siempre tiene que pasar algo.

"Error 404: Página no encontrada"

Y un pececito animado soltando burbujas con el número 404.

El público arrancó a reír casi unánime.

¿Qué? No puede ser.

Siento una ola de frío que sube desde mis pies.

—¿Qué pasa? —se acerca Kai.

—No sé... esto... no carga —mi voz tiembla.

Escucho murmullos en el público, están a la expectativa.

Tenía que fallar hoy.

Tenía que salir el puñetero 404.

"Respira", me repito. Esto no es Stanford. Nadie te está evaluando. Pero no puedo evitar sentir el peso de las miradas.

Al menos me puse creativa con esta página, casi una premonición de que la iba a necesitar.

—Hey, tranquila —Kai me sostiene la mano que no para— revisa con calma.

Él vuelve a la otra esquina dándome espacio para trabajar, sé que confía en mí.

Escaneo el código.

Miro la conexión a internet.

Todo está en orden.

Vuelvo al navegador.

Si existiera un concurso para torpes yo seguro ganaba. Me faltó una "e" en la URL. Buen día para comerme letras.

Rectifico el error y carga rápido el sitio.

Los aplausos y chiflidos llenaron el espacio. No sé si era porque les gustaba el sitio o por ver finalmente que no éramos un fraude.

Me doy la vuelta con la cara rojísima.

Busco a Kai con la mirada y asiente con una media sonrisa.

Tomo aire y sigo con la presentación.

—Ahora que tenemos los peces de verdad y no mi intento de ilustración, les mostraré como funciona. —Intento ser graciosa después de semejante vergüenza.

Las sonrisas en el rostro de la mayoría hacen que mi voz deje de temblar.

Explico sobre las experiencias que se pueden reservar desde el sitio y muestro como funciona la identificación de especies con inteligencia artificial.

Hay muchas caras de asombro, creo que no esperaban tanto progreso en poco más de un mes y menos realizado por dos adolescentes.

No puedo negar que me siento orgullosa ahora mismo.

Termino con la presentación y comparto el link para que todos prueben.

Enseguida sacan teléfonos.

Ojalá funcione bien en el móvil, no tuve tiempo de probarlo tanto. Hugo me dijo que lo había testeado en su teléfono y estaba perfecto.

Cuarenta y tres nuevos visitantes, registra la analítica del sitio.

Todo va perfecto.

Por fin respiro.

No quiero que este momento termine. No quiero pensar en lo que viene después.

Intento llegar a Kai pero tiene una multitud a su alrededor.

Se acercan a mí también a hacer preguntas.

Esta fue mi primera presentación importante. No salió perfecta pero se siente bien ver el resultado de tantas horas de código.

Una mezcla de alegría, orgullo y excitación que me invade el pecho y no quiero que pare.

Por esto quiero ir a Stanford.

Por esto quiero estudiar Computer Science.

Unos encuentran adrenalina en carreras y deportes extremos.

Para mí está en crear software desde cero.

Aunque el corazón me diga que me quede, la cabeza ya sabe cuál es mi norte.

Y quiero esta adrenalina más que nunca.

***

Kai

—¡Felicidades mi niño! —me abraza mi madre emocionada— El sitio va perfecto.

—Qué bueno que te gustó —digo bajito— las horas de testeo y el casi ahogo valieron la pena.

—¿Cómo casi ahogo? —abre los ojos grandes.

—Nah, solo bromeaba —me ahoga ella si se entera.

Mila sigue rodeada de personas.

No he podido felicitarla.

Sí que hemos hecho un buen equipo.

No sé cuándo fue que empezó a brillar más ella que el proyecto, pero me gusta así.

—El lunes podemos hablar de los siguientes pasos para los próximos meses. —me indica mi madre mientras la secuestra el alcalde.

Quiero ir a hablar con Mila pero Arlo y Manu se acercan.

—Está buenísimo el proyecto Kai —Manu me da un abrazo.

—Felicidades bro —Arlo me da una palmada en la espalda— hasta pareces profesional con camisa y todo.

—Sí, sí búrlate —me ajusto el cuello de la camisa— ya será mi turno cuando te pongas la chaqueta de chef.

—Eso... no sé si se va a dar —Arlo baja la mirada.

—¿Cómo que no?

—Está complicado el asunto —nos explica— Esa historia de la cocina me gusta pero el basquet y la universidad son más seguros. —mira para otro lado— aun no me decido.

—Primera vez que te veo dudar en algo —se sorprende Manu.

—Sí, sí ok pero ya dejemos el tema y vamos a lo interesante —conozco esa cara de picardía de Arlo—. ¿Cómo van los tortolitos?

Me usa para cambiar de tema. Sabía que venía con eso.

—En serio crees que les voy a contar —me rio.

—Nah, no hace falta, tu cara lo dice todo —suelta Manu y ambos se ríen de mí.




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