Kai
Corro por el pasillo del Instituto. Por primera vez en años me quedé dormido.
La clase de física ya empezó.
Pido permiso para entrar. El profesor se sorprende, nunca me había visto tarde. Me deja entrar.
Mi asiento adelante esperando por mi. La silla al lado vacía también.
¿Dónde está Mila?
Escaneo el aula mientras saco la laptop.
En el asiento al final veo sus rizos apenas por encima de la pantalla.
¿Qué hace allí?
Saco mi móvil, a escondidas. Si me pillan me sacan.
Busco su contacto en los mensajes.
"Kai: ¿Por qué tan lejos?"
Dejo el móvil sobre mi pierna.
Espero un minuto, tres minutos.
Enciendo la pantalla. No hay respuesta.
Cinco minutos.
Miro hacia atrás.
No alcanzo a ver sus ojos.
¿Qué le pasa?
Desbloqueo el móvil.
Envío otro mensaje.
"Kai: ¿Pasa algo?"
No escucho lo que dice el profesor. Mi latido acelerado retumba en mis oídos.
Ojos fijos en el móvil.
Cinco minutos más.
Se enciende la pantalla.
"Mila: Hablamos luego"
Joder, esto es sentencia de muerte.
No entiendo, ¿qué pasó entre ayer y hoy?
Sabía que anoche no estaba cansada. Tenía que haber pasado a verla.
Sigo repasando cada paso desde ayer hasta que suena el timbre.
Me paro y recojo rápido para alcanzarla.
Levanto la vista. Se va por la puerta de atrás.
¿Pero qué mierda pasa?
Me quedo parado. No sé cómo reaccionar. Es evidente que me evita y yo de imbécil no sé por qué.
Reacciono y salgo al pasillo para seguirla pero ya se esfumó.
***
Toda la mañana contando los minutos. Joder esta ansiedad me está consumiendo. Mi estómago suena, hambre y vacío.
Llego agitado a la cafetería.
Enfoco la mesa de siempre. No está.
Lena y Violet me miran y niegan con la cabeza.
Me acerco. Tienen que saber algo.
—¿Mila? —pregunto directo.
—Se fue a casa —responde Violet.
—¿Le pasó algo? —me escucho más preocupado de lo que quería.
—Como si no supieras —Lena cruza los brazos y se tira contra la silla.
Me está ahorcando con la mirada.
—Ese es el punto, no sé qué le pasa —les confieso— me está evitando desde ayer y me tiene loco.
—Es que eres idiota —Lena no se aguanta— ¿qué coño haces de amiguito con su padre?
Me inclino hacia la mesa. Pongo las dos manos, necesito apoyarme.
—Te vio anoche cuando lo dejabas —continúa Lena— ¿cómo haces esto sabiendo lo que pasó?
Sabía que había algo, pero esto... Soy un puto cobarde.
—No tengo que explicarte Lena.
—A mí no, pero a ella, no sé cómo vas a hacerlo.
—Habla con ella —interrumpió Violet— necesita escuchar todo de ti.
Lena la miró seria y escuché que le reclamaba mientras me iba de la cafetería.
Tengo que aclararlo todo.
Espero que no sea demasiado tarde.
***
Mila
Necesitaba este silencio. Sola en casa al mediodía.
Falta un minuto para que mi sandwich esté caliente en el microondas.
Espero el sonido.
Pero suena el timbre antes.
Camino hasta la entrada y abro la puerta. Debí chequear la jodida mirilla.
Evitar, huir, esconderme. Tengo una maestría de cuatro años en escapismo y negación de problemas.
Lo estuve poniendo en práctica desde ayer, pero sabía que no iba a durar mucho.
La cara de miedo de Kai lanza la bola de dolor otra vez. No quiero atraparla pero no me queda de otra.
—¿Puedo pasar?
Tiene las manos en la espalda y su voz suena temblorosa.
Lo sabe. Sabe que lo vi.
Maldita Lena.
Me aparto y le hago un gesto con la mano para dejarlo entrar.
Cierro la puerta. Suena el sonido del microondas.
Camino hasta la cocina y él me sigue.
Se queda detrás de la isla.
Saco el sandwich y el calor atraviesa mis dedos pero ni una palabra, ni un gesto de dolor; sería la excusa perfecta para acercarse y si se acerca... me pierdo.
Puta contradicción.
Me quedo de espaldas. No puedo mirarlo.
—¿Desde cuándo ves a Thomas?
—Dos años.
Niego con la cabeza, tiene que estar bromeando.
—Déjame explicarte...—se detiene.
Giro y me apoyo en la encimera. Lo miro de frente.
—Por favor. Explica —gesticulo demasiado con las manos—. Explica cómo eres amiguito de mi padre desde hace dos años y en ningún momento pensaste "Hey debería contarle a Mila".
—Iba a decirte... —lo interrumpo.
—¿Cuándo? ¿Después de casarnos? ¿Después de que fuera demasiado tarde para importar?
Piensa por un momento antes de hablar.
—No es así. Al principio no te lo dije porque no estabas. —da un paso adelante— Luego regresaste y todo era complicado...
—Llevamos juntos dos semanas, no tienes excusa.
—Tenía miedo —hace una pausa—. Tenía miedo de que pensaras que estaba de su lado.
Es que está de su lado y eso es lo que más me duele.
—Es así Kai. Elegiste tener una relación con mi padre mientras yo... —me detengo para controlar mi voz a punto de romperse— mientras yo sigo sin poder perdonarlo.
—No fue así... —baja la mirada.
—Entonces ¿cómo fue?
Necesito escuchar algo que me haga entender, que justifique cómo es amigo de un alcohólico que arruinó parte de mi vida, del padre que perdí.
—Dos años después que te fuiste lo encontré tirado en el muelle —lo dice mirando el suelo, como si el suelo pudiera perdonarlo—. No respiraba, estuve reanimándolo hasta que llegó la ambulancia. —se detiene por un segundo y sube la mirada— En ese momento no sabía lo que les había hecho, solo lo ayudé porque estaba muriendo.
El nudo en mi garganta me asfixia. Nunca supe que tan grave estuvo mi padre.
—Días más tarde regresé al hospital —continúa mientras se sienta en una de las banquetas— pero ya no estaba. Se había internado en una clínica de rehabilitación.
Editado: 27.01.2026