Kai
Martes otra vez. Una semana sin hablar con Mila.
Sé que me evita en el Instituto, casi no la he visto. Tampoco he hecho el esfuerzo.
Saco mi brazo por la ventanilla del auto. La brisa del mar se lleva todo.
Estaciono frente a las puertas de cristal, diez minutos antes de las siete; como cada martes.
Usualmente leo un poco mientras lo espero, pero hoy abro Instagram.
Busco el perfil de Mila.
Apenas seis fotos y tres highlights. La última vez que entré solo había dos. El nuevo es de la fiesta de navidad. Nada publicado por ella. Todo historias en las que la etiquetaron Lena, Violet y Hugo.
Tap, tap, tap. Hasta que llego a la última.
Mis ojos se expanden y mi boca se entreabre.
Es una foto de los dos conversando y riendo. La publicó Lena con un sticker animado "la pareja del año".
Me quedo unos minutos con el dedo en la pantalla para que no pase la historia.
Al menos puedo detener ese momento.
—Hey chico —saluda Thomas mientras abre la puerta y se sienta en el asiento de Mila.
Doy un brinco y el móvil se me resbala hasta caer debajo del asiento. Lo recojo y bloqueo antes de que pueda verlo.
—¿Cómo fue todo hoy? —pregunto como siempre.
—Todo bien —frunce el ceño— ¿Estás bien?
—Lo dejé con Mila —bajo la mirada hasta el volante— nos vio el martes pasado y no se lo tomó bien.
Se pasa la mano por la cara.
—Lo siento chico, es culpa mía.
—No es tu culpa tenía que haberle dicho —lo tranquilizo— además se va otra vez.
—¿A dónde?
—Stanford, California —mi voz suena resignada.
—Es que mi chica es una genio Kai —dice con orgullo.
—Ya sé —aprieto el volante con las dos manos.
Sé que le esperan grandes cosas, pero duele igual.
—¿Hay chance de arreglarlo?
—No tengo idea —niego con la cabeza— Yo quiero estar con ella aunque se vaya. —me encojo de hombros— pero ella ya no confía en mí.
—¿Cómo que no?
—Ella misma lo dijo.
—Todos dicen cosas que no quieren cuando tienen miedo —su voz suena más baja, triste— Sé que te pido mucho, pero ten paciencia con ella —me mira casi implorando—. Cuídala por mí.
—Ella no necesita que la cuiden Thomas —me escucho más serio de lo que quisiera.
—Si lo necesita Kai, te está alejando —aprieta los puños— eso es mi culpa —baja la mirada— tiene miedo de que la decepciones como hice yo.
Lo había visto ansioso por salir adelante, aterrorizado de recaer, pero nunca le había visto en los ojos tanta culpa por haber dañado a Mila.
—Te prometo que hablaré con ella —le dije para tranquilizarlo.
Me pone la mano en el hombro.
—Gracias chico —aprieta la boca.
—Ok, cuéntame de la reunión —intento cambiar de tema.
Como siempre me dice que si pudiera contarme no fuera anónima, y se rie de su propia broma.
Arranco. Hablamos del mar y en qué fase está la luna.
Lo llevo hasta el muelle.
—Gracias hijo —dice por la ventanilla antes de alejarse hacia su barco.
Vive allí desde que Mila y Clara se fueron.
Acelero con destino al hotel. Las palabras de Thomas retumban en bucle.
"Ten paciencia con ella, cuídala por mí"
Quiero hacerlo. Pero Mila no me deja.
Quiero intentarlo. Pero no va a responder si llamo.
Quiero esperar. Pero no sé si ella hará algo.
Tengo que hacerlo yo.
***
Mila
Casi una semana atascada en esta línea de código. Seis días exactos desde aquel miércoles, demasiado para digerir.
El instituto ya no tiene sentido: clases que no valen la pena y escapismos durante el almuerzo para no cruzarlo.
Me ha funcionado. Una mirada lejana en clase de física y tres cruces inesperados en los pasillos han sido las únicas coincidencias que no he podido evitar.
Suficiente para que mi respiración se detenga y mi garganta se cierre cada vez.
La frase se repite todo el tiempo.
"No te preocupes, sé cómo sobrevivir sin ti, lo hice antes."
Duele.
Lo extraño.
De un salto me tiro en la cama. Mi móvil vibra desesperado.
—Hey Mil —dice Hugo al otro lado de la línea.
—Hola —mi voz suena cansada.
—Uy, levanta esa energía que tengo noticias —su voz alegre me contagia— ¡Me aceptaron en Parsons! —exclama a viva voz— "Diseño y Tecnología" baby.
—¡Wow, felicidades! —le digo con más ánimo— pero ya lo tenías nerd.
Es su sueño desde que lo conozco. Se ha esforzado mucho para conseguir una beca.
—Parsons parece ser muy popular ehh —digo con tono irónico.
Escucho su risa al otro lado.
—Si ehh, mi plan es seducir a Lena y que me pague la renta.
—Conociéndote la acabarás pagando tu y llevándole el desayuno a la cama.
Nos reímos los dos a carcajadas.
—¿Y cómo llevas la entrevista de Stanford? —pregunta para cambiar el tema.
—Nerviosa es poco.
—¿Es por eso que estás de bajón o es por Kai?
—Por Kai.
—Mil, Mil, ¿tengo que llamar y amenazarlo? —se ofrece.
Es muy capaz de hacerlo. Pero no para amenazarlo, sino para decirle "Idiota" o algo por el estilo que empeoraría todo.
—Ni se te ocurra.
Llega una notificación.
—Espera un segundo —le digo a Hugo y reviso los mensajes.
"Thomas: Mila, necesito que hablemos. ¿Podemos vernos?"
Me quedo paralizada, leo varias veces.
—¿Mila sigues ahí? —suelta Hugo preocupado.
—Si...era Thomas —balbuceo—. Quiere que nos veamos.
—Deberías —se detiene por un instante—. No sé la historia completa, pero veo cómo te afecta —su voz suena suave—. Supera ese nivel Mil. Habla con él.
No sé cómo hablar con él. No quiero abrir el pasado.
—Ya sé —le digo con voz obstinada—. ¿Hablamos luego?
—Dale. Tú puedes con todo —dice y cuelga.
Miro al techo por un rato, como si tuviera respuestas.
Vuelvo al móvil, al chat con Thomas. Tecleo varias versiones de un mensaje que no sé si quiero enviar. Finalmente toco el botón.
Editado: 27.01.2026