Una mariposa enjaulada
El brillo del sol traspasando por la ventana, aquel frío que se infiltrada. Una persona sentada viendo si hay algo más afuera aparte de la vida que conoce o a la que obligan a pertenecer.
Un sobre amarillo sostenido con fuerza como si lo quisieran ocultar o proteger de alguien, lo que tenía no lo espera con ansias sino con miedo, no quería abrirlo pues ya sabía lo que contenía algo que lo haría recordar está cruel realidad.
Christian: Melissa hay algo para hoy?
Melissa su sirvienta más confiable era la encargada de el más que todo alguien a quien contrataron para mantenerlo vigilado.
Melissa: no, joven pero su hermano el quiere que coman juntos, dice que quiere decirle algo importante.
Christian: dile que estaré en un momento
Melissa: joven..— Christian a través del reflejo ve aquella mujer posar un sonrisa amable pero vacía —quiere que le guarde el sobre? Lo protege muy bien si quiere se lo guardo en la caja fuerte.
El sigue sin verla pero todo en ella se refleja, sus intenciones, su malicia.
Christian: no, no es tan importante para guardarlo— sin más lo lanza a la cesta de basura que tenía al lado cerca de su escritorio solo para deshacerse de aquella empleada —te puedes ir.
Ella se queda unos segundos intentando darse cuenta de las intenciones de aquel chico de cabello rubio y ojos oscuros como la noche. Cuando se fue rápidamente se dispuso a levantarse para agarrar el sobre, lo rompió parte por parte, sin dejar algo con lo que armar, algo en que se pueda leer.
Se acuesta un rato en su cama no quería bajar, no quería verlo. Iba a estar ahí por un rato antes de que lo llamen de nuevo, agarrar su teléfono y comienza a revisar su redes más que todo revisar el perfil de una mujer de cabello oscuro, corto un poco más abajo de lo hombros y revoltoso.
Una y otra vez ansioso por querer ver nuevo contenido de ella aunque se una simple foto, ya había visto varios vídeos y fotos de ella con sus amigos o sola, ya sea bebiendo, bailando o cantando una canción. Parecía que su vida era un desastre, un tormento para ella, alguien tan opuesto a el.
Le atraía.
Solo una leves miradas, pocas palabras pero solo eso basto para caer a sus pies. Le agradeció a su hermano de llevarlo aquel prostíbulo, por primera vez había hecho algo que le agradaría, sabía que la había cautivado pero no lo suficiente, mantenía una distancia pero no de esas como si fuera política sino de incomodidad, de odio, de un rencor inexplicable lo sabía por la manera de mirar tan vacía, la forma en la fruncía el ceño levemente sin que se nota pero el lo vió.
Ya abajo en el jardín de su casa, su hermano Miguel estaba sentado en aquella mesita tomando té al lado de él su secretaria y Melissa esperando.
Miguel: llevo rato esperando por ti, no creo que estés tan ocupado para esperarte.
No dice nada, solo se siente frente a su hermano.
Miguel: tenemos que hablar sobre lo de tu mano en la organización, ya es hora de que hagas algo en tu inútil vida. Tus padres ya te sobre protegieron mucho y como ya no están estás a mi cargo, hermanito.
Christian: yo...no...quiero— dice con su voz temblorosa pero silenciosa, casi como un susurro. Su rostro abajo sin querer mirarlo.
Miguel: que? No escuché muy bien, puedes repetir
Christian: que no quiero ser parte de la organización— grita.
Miguel: aqui tu no decides eso y lo sabes, no te hagas el bueno— tomó un sorbo de te —mañana comenzarás, no te voy a poner como segundo armando no sirve para eso, asi que solo comenzarás como mandadero.
Christian que es lo que voy a entregar?
Miguel: no necesitas saber, te encargas de la zona central
Christian: la de...
Asiente.
Christian: oye oye, ¿No seria en contra de las reglas? Hicieron un acuerdo— exaltado se levanta y suena la mesa con su puño —no lo puedes vender, ni ellos venden en tu zona, ni tú vendes en la de ellos.
Aquel chico de ojos esmeraldas sostenía una sonrisa pero no de las normales de esas que dan miedo, que te da escalofrios con solo mirar de reojo. con mirar un segundo toda la confianza que tenia se desvanece en un instante haciendo que se encoja en la silla.
Miguel: no esteremos vendiendo— dice mirando al cielo para luego mirarlo de nuevo —sino entregando algo ya pagado. Son cosas muy diferentes.
Christian sobre saltado se va si mas, no dejo que su hermano Miguel terminara pero a el no le importaba que se haya ido pues sabia que lo iba hacer si o si.
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El chico rubio de ojos oscuro estaba en el techo de un edificio en especifico, el edicio al frente de aquel protibulo en la hora exacta que ella iba. Esta era una de las pocas veces que la podia ver, mintiendole a su hermano que iba al medico semanal cada jueves y con la influencia que el habia hecho aprte de su familia y el dinero que el mismo habia ganado pudo comprar al medico de su familia para que mintiera.
Ahi estaba el con unos binoculares viendo aquella chica de cabello revoltoso, Noemi. ordenando como siempre.
Dulce Noemi...
Con esa autoridad, liderazco y fortaleza solo que...
Solo que ellos te tienen atrapada, enjaula. Sin poder abrir tus alas, solo te utilizaran para luego desecharte pero mi dulce Noemi, yo te protegere como a nadie hare lo que a quel chico Angel no puede hacer.
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Miguel: Aqui es donde vas a vivir por un tiempo, estaras cerca de Kenia en algun momento te la encontraras y la vigilaras. Ya es problema tuyo lo que hagas con el lugar
Christian: estas seguro de esto?¿Y si me descubren?
Miguel: ya hombre! Deja de ser una niñita y comportate como un hombre. Con esto sabras algo de el negocio.
Christian: para que quieres que sepa algo? tu ya te encrgas de el negocio