Más allá del ring

Un round

Capítulo 3—

Artemis estaba frente a los vestidores, inmóvil, escuchando a Gael como si sus palabras no fueran un desafío… sino una confirmación. Enrolló sus manos y muñecas con las vendas al tiempo que intentaba controlar las pulsaciones de su corazón, tomó una bocanada de aire cerrando los ojos y todo se ajustó donde debía.

Cuando ella salió del vestidor, el ambiente se quebró.

No por ruido sino por atención, su postura era firme, su cuerpo marcado por disciplina real, no apariencia. Cada músculo tenía propósito. Cada paso, control.

No era una intrusa. Era una peleadora que había cambiado de lugar… no de esencia.

Gael la miró.

Un segundo más de lo necesario.

Lo suficiente para notarlo y esconderlo al tiempo que miraba el cuadrilátero.

—Al ring —ordenó el árbitro.

Las cuerdas crujieron cuando subieron.

El espacio se cerró, cualquiera hubiera estado a punto de quiebre, pero no Artemis, ella se mantenía tranquila, sabía que si sobrepensaba las cosas podían salir mal.

El mundo afuera dejó de importar.

—Un round —dijo el árbitro—. Controlado—expresó mirando a Gael, quien no pudo evitar soltar una risa baja, ella por otra parte, siguió manteniendo la calma analizándolo como si fuera un mapa.

Luego se colocaron frente a frente.

Cerca.

Demasiado cerca.

—Última oportunidad —murmuró él en un intento de que ella retrocediera.

—Empieza —respondió ella con seguridad.

—¡A pelear!—soltó el árbitro.

Gael atacó primero con rapidez, precisión como la de un tigre en la selva, como un animal que esta acostumbrado a cazar y destruir a su presa. Ella comprendió que los rumores eran ciertos, que ese hombre era peligroso en el ring, que no cualquiera podía hacerle frente. Él lanzó jab directo, pero logró bloquearlo con precisión.

De nuevo un segundo golpe llegó, y ella lo bloqueó con más rigor, cada movimiento de Gael ella lo analizaba, lo estudiaba y lo procesaba hasta entender cómo funcionaba él. Pero para el tercer golpe él usó un movimiento de pies distinto que Artemis no vio venir, sin embargo con agilidad logró hacer una esquiva mínima.

Al notar que ella medía los golpes, que estaba analizando la pelea lo irritó e impaciente hizo una combinación de golpes rápidos para terminar con eso de una vez por todas.

Izquierda, derecha, gancho.

Artemis retrocedió apenas, absorbiendo impacto, desviando, leyendo cada movimiento.

—Deja de analizar y pelea —gruñó él. Entonces ella respondió con un paso lateral cambiando de ángulo y propinando un golpe limpio al costado de él, no fue fuerte, pero si exacto para que él lo sintiera.

Sonrió porque empezaba a desarrollarse mejor el combate, ya ella no estaba jugando al gato y ratón, podía ver de qué estaba hecha y eso le gustaba.

—Eso está mucho mejor—indicó satisfecho. Pero Artemis permaneció concentrada, no iba a desgastar energías, sabía que eso en una pelea era fundamental, no obstante Gael estaba tan convencido de su victoria, que la estaba subestimando.

Nuevamente volvió a atacar con más agresividad que al inicio, sus pies se movían a una rapidez que para alguien sin experiencia hubiera sido fatal, pero no para Artemis, ella no era una novata.

El intercambio subió de nivel.

Golpes que ya no eran prueba… eran advertencia. Ella los resistió esperando el momento oportuno para una estocada perfecta.

Sin embargo, su respiración empezó a marcarse tomando ventaja de eso y cambió de golpe acortando la distancia entre ambos para atraparla con un movimiento rápido, brutalmente familiar.

La llave.

Su llave.

La que usaba para terminar peleas.

El brazo de Artemis quedó inmovilizado, su cuerpo forzado hacia abajo, la presión exacta para hacerla rendirse.

En el suelo forcejeando ella buscaba la manera de como librarse, pero todo el que conocía a Gael, sabía que esa llave era el final para su rival, no había nada que hacer, ella no tendría otra opción que rendirse y aceptar que no había nacido para eso, que Gael siempre tuvo la razón y que saldría de ahí bajo la mirada de todos, aceptando ser una simple novata.

El gimnasio explotó en murmullos.

—Ya está—dijo uno negando con la cabeza.

—Se acabó—declaró otro mirando la escena.

—No duró nada—completó alguien más.

Gael ajustó la presión sintiendo como tenía control sobre ella, acercó su boca cerca de su oído para susurrar triunfante.

—Hasta aquí llegaste, ahora tendrás que aceptar que no eres más que una novata, cariño. Artemis no perdió la compostura, incluso en esa situación se relajó, necesitaba pensar cómo salir de esa situación y algo se le iba a ocurrir –siempre lo hacía –

Ella no golpeó la lona, no se detuvo y tampoco se rindió, su respiración cambió. De una manera lenta y controlada mientras cerraba sus ojos, luego con una acción inesperada y con una prontitud tan grácil casi imperceptible–porque si alguien se hubiera distraído no podría ser testigo de aquel movimiento– ella hizo un giro mínimo con una técnica impecable.

Aprovechó el peso de Gael.

Desplazó su cadera.

Rompió el punto de presión.

El agarre cedió, pero él sonrió.

—Ah, ah, ah. Eso no cariño—señaló volviendo a presionar, ella sintió una punzada que la estremeció, dolía, sí, pero, no lo suficientemente como para darse por vencida y únicamente transcurrió un segundo. Uno en el que la historia cambió, ese que pasa en cámara lenta dando un giro drástico.

Eso fue todo lo que necesitó.

Se deslizó fuera girando atrapándolo a él. Y el

Silencio fue absoluto. Nadie podía creer lo que estaba viendo, incluyendo a Christian que tenía la boca abierta siendo incapaz de cerrarla.

La llave fue limpia con una perfección indiscutible, nadie había sido capaz antes de poder librarse de un agarre de Gael, con esa celeridad y dinamismo tan natural.

Gael quedó inmovilizado.

Por primera vez.




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