Más allá del ring

Apariencias

Capítulo 5 —

El teléfono empezó a sonar justo cuando Artemis terminaba de recoger los platos de la cocina.

Miró la pantalla era Christian.

Y de forma inconsciente soltó un suspiro antes siquiera de contestar.

—Dime—empezó como si fueran a darle la peor noticia de su vida.

—Necesito que vengas esta noche—expresó con la voz demasiado seria para la hora.

Artemis se apoyó contra la encimera.

—¿Pasó algo?—cuestionó

—No exactamente. Es la pelea amistosa de Gael. La que estaba programada desde hace un mes, se que no estabas al tanto y con todo el trabajo que me ha caído encima olvidé decirte, pero si necesito tu apoyo esta noche—explicó casi suplicante.

Ella cerró los ojos un instante.

Claro.

Lo había olvidado.

O quizá solo había intentado no pensar en eso, ella sí estaba al tanto de dicha pelea, habían puesto anuncios por toda la ciudad, pero jamás pensó que una semana atrás ella estaría siendo la entrenadora de Gael Thomas.

"Extraño mi vida de hace tres días"

Pensó melancólica.

—Christian...—dijo su nombre casi como en un acto de rogarle que no fuera necesaria su presencia.

—Sé que no quieres ir —la interrumpió él—, pero ahora eres parte de su equipo. Tienes que estar ahí—explicó y Artemis apretó ligeramente los labios. Porque la realidad era que no quería verlo fuera del gimnasio tampoco enfrentarse al circo mediático que siempre parecía seguirlo.

Y mucho menos después del entrenamiento de esa mañana.

Todavía podía recordar la manera en que él la había mirado antes de irse.

Como si quisiera desafiarla incluso en silencio.

—¿Artemis?

Ella volvió en sí.

—Sí... está bien. Iré—

Christian soltó un suspiro aliviado.

—Gracias. Te enviaré la ubicación.

—Perfecto—colgó y el silencio de su apartamento volvió de golpe dejó lentamente el teléfono sobre la mesa y se pasó una mano por el rostro.

Luego soltó un suspiro largo, pesado y muy cansado.

—¿En qué demonios me metí...? —murmuró para sí.

********

Más tarde ese mismo día

La ciudad brillaba bajo las luces de la noche cuando Artemis estacionó frente al recinto. Había demasiada gente, flashes y ruido. Ella apoyó la cabeza en el asiento del coche tomando una bocanada de aire para tomar fuerzas.

Apenas bajó del coche, varios paparazzis comenzaron a tomar fotografías hacia la entrada principal. Voces mezcladas, cámaras disparando sin descanso, nombres gritados desde distintos puntos.

Artemis alzó la mirada hacia el enorme cartel del evento.

GAEL THOMAS — EXHIBICIÓN ESPECIAL

Porque claro.

Todo giraba alrededor de él.

—Artemis—una voz conocida dijo su nombre y ella

giró el rostro.

Christian caminaba hacia ella acomodándose el saco en un tono oscuro que le hacía resaltar el azul de sus ojos, además no podía ocultar ese atractivo natural que tenía.

"Concentrate Artemis"

Sí, Christian era bastante guapo no podía negarlo, pero ese no era lugar ni momento para distraerse.

Ella se inclinó apenas para saludarlo con un beso en la mejilla un poco torpe, ya que los pensamientos anteriores la distrajeron.

—Llegaste —dijo él.

—Lamentablemente—se limitó a responder y él soltó una pequeña risa, tan agradable que ella no pudo evitar la perfecta línea de dientes blancos que tenía.

—¿Lista para entrar?—preguntó ofreciendo su brazo

Artemis hizo una mueca apenas perceptible.

—No del todo... pero supongo que tengo que hacerlo igual—se resignó a contestarle.

Él iba a responder cuando un periodista apareció frente a ellos con un micrófono.

—¡Christian! ¿Podemos hacer unas preguntas rápidas?— él sonrió con esa calma profesional que parecía usar como armadura.

—Claro.

—La pelea de esta noche ha generado mucha expectativa después de la última presentación de Gael. ¿Qué esperan ver hoy?

—Es solo un encuentro amistoso —respondió Christian con tranquilidad—. Queremos ver buenos resultados de cara a las nacionales—admitió

El periodista asintió.

—Y hablando de la última pelea... ¿cree que Gael podrá controlar mejor su temperamento esta vez?—La pregunta quedó suspendida unos segundos.

Christian dudó muy poco, pero Artemis lo notó. Ella sabía que hablar de Gael era como mencionar un tratado de paz después de haber lanzado una bomba nuclear. No pudo evitar y lo miró de reojo mientras él acomodaba la expresión.

—Estamos trabajando en eso —respondió finalmente—. Gael es uno de los peleadores más talentosos que he visto. Estoy seguro de que dará una excelente demostración esta noche—expresó con naturalidad y

el periodista pareció satisfecho.

Christian sonrió apenas—Ahora, si nos disculpas—añadió de manera cordial—debemos entrar.

Tomó suavemente a Artemis del brazo para avanzar.

Pero antes de que dieran siquiera dos pasos...

El ruido afuera explotó. Los flashes aumentaron y los el bullicio se hizo más fuerte, los camarógrafos enfocaron toda la atención en quienes habían llegado.

Todo el mundo se giró hacia la entrada principal.

Y entonces apareció él.

Gael, que caminaba como si el lugar entero le perteneciera muy seguro y relajado y para mala suerte de Artemis, peligrosamente atractivo.

Llevaba una chaqueta negra abierta, las manos en los bolsillos y esa expresión arrogante que parecía permanente en su rostro.

Pero no venía solo.

Una mujer alta y elegante estaba colgada de su brazo.

Rubia con un vestido ajustado que le quedaba como guante, de belleza impecable.

Artemis pensó que probablemente era modelo y sonrió apenas, porque claro, era algo típico para Gael quien demostraba ser tan superficial que parecía una actuación.

Él levantó la vista.

Y sus miradas se encontraron.

Gael sonrió de inmediato con una lentitud provocadora,

Artemis alzó una ceja como única respuesta, pero él no apartó la mirada.




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