Más allá del ring

El pasado se hace presente

Capítulo 10—

Artemis sostuvo la mirada de Gael sin pestañear.

No iba a darle el gusto de retroceder.

Aunque internamente sintiera que aquella conversación avanzaba por un terreno demasiado resbaladizo.

Él permanecía inclinado apenas hacia ella, con esa tranquilidad irritante de alguien acostumbrado a dominar cualquier situación. Pero ella empezaba a notar algo también, él estaba midiendo cada palabra cada reacción como si estuviera tan consciente de aquella tensión como ella misma.

El silencio entre ambos duró unos segundos.

Luego Artemis apoyó lentamente la espalda contra la silla y tomó su copa otra vez.

—Te sobreestimas demasiado.

Gael sonrió apenas.

—¿Eso significa que sí te agrado un poco?

—Eso significa que tu ego necesita supervisión médica—

Él soltó una risa corta bajando la mirada hacia el plato antes de volver a verla.

—Ahí está. Pensé que habías empezado a comportarte civilizadamente.

—No te acostumbres—contestó directa. Él giró suavemente la copa entre los dedos observándola por encima del cristal.

—¿Sabes qué me parece curioso?—

Artemis suspiró teatralmente.

—Ilumíname.

—Con cualquier otra persona ya te habrías ido hace rato—reveló apoyando la espalda en la silla, ella frunció apenas el ceño, porque tenía razón y eso era exactamente lo incómodo. Gael era precisamente todo lo que ella no soportaba en alguien:

Agotador, egocéntrico, insoportable. Entonces ¿por qué seguía sentada ahí?

Y como no tenía respuesta a eso, desvió la vista un segundo hacia las luces cálidas del restaurante antes de que algo se le ocurriera.

—Tal vez estoy intentando ser madura.

—No te sale muy bien—

Ella soltó una risa nasal.

—Dice el hombre que convierte cualquier conversación en una competencia—declaró. Gael apoyó ambos brazos sobre la mesa inclinándose apenas hacia adelante otra vez.

—Porque contigo todo se siente como una—dijo sin dejar de mirarla a los ojos, y eso hacía más difícil poder continuar, esa respuesta salió demasiado honesta.

Y ambos lo notaron.

Artemis dejó de mover la copa lentamente, él tampoco apartó la mirada esta vez. Había algo extrañamente vulnerable en aquella verdad dicha casi sin intención.

Porque sí. Eso era exactamente lo que ocurría entre ellos. Cada palabra, gesto y roce accidental durante los entrenamientos.

Todo terminaba convirtiéndose en un desafío silencioso del que ninguno quería ceder y quizá por eso no lograban alejarse tampoco.

Artemis bajó la vista hacia el mantel por un instante.

Necesitaba recuperar espacio mental.

—Debes ser agotador en las relaciones humanas normales—expresó ella agobiada.

Gael soltó aire divertido.

—Tú tampoco eres precisamente fácil.

—Nunca dije que lo fuera—contestó irónicamente y él la observó unos segundos más, después sonrió de lado.

—Eso me gusta.

La frase cayó entre ambos con demasiada naturalidad.

Artemis levantó inmediatamente la mirada hacia él.

Gael ni siquiera pareció darse cuenta de lo que acababa de decir.

O tal vez sí.

Y simplemente no le importó.

El mesero apareció para retirar algunos platos y romper momentáneamente la intensidad que se había instalado en la mesa, ella de nuevo agradeció internamente la interrupción.

Porque cada vez que Gael dejaba de jugar y decía algo genuino... Todo se volvía mucho más complicado.

Cuando volvieron a quedarse solos, Gael apoyó una mano sobre la silla observándola con atención tranquila.

—Christian tenía razón—

Artemis arqueó una ceja.

—Eso sí suena preocupante. ¿Sobre qué?

—Dijo que eras difícil de leer—Ella soltó una pequeña risa.

—¿Y tú qué opinas?—sintió curiosidad en saber .

Gael tardó un momento en responder.

Como si realmente estuviera pensándolo.

—Creo que haces demasiado esfuerzo en parecer más fría de lo que eres.

Artemis sintió algo incómodo moverse en su expresión antes de poder evitarlo, ese gesto pequeño y breve ya había sido notado por el hombre más observador del planeta, eso la hizo analizar que realmente había desarrollado eso como peleador. Pero que no lo usaba mucho en el ring.

—Y tú hablas demasiado para alguien que supuestamente vino a hacer las paces—bufó impaciente porque ahora ella se sentía exhibida.

—Estamos progresando.

—¿En qué parte exactamente?

—Todavía no me has lanzado una copa encima—bromeó. Ella sonrió porque por más idiota que él fuera pudo tener autocontrol.

—No dañaría un restaurante tan caro por tu culpa—

Gael soltó una carcajada real esta vez.

Sin filtros.

Sin arrogancia.

Y por un instante dejó de parecer el campeón arrogante que volvía loco al mundo entero.

Parecía simplemente un hombre divirtiéndose de verdad, el detalle tomó a Artemis desprevenida porque era extraño verlo así. Él notó cómo ella lo observaba y alzó una ceja.

—¿Qué?—sintió curiosidad de saber, pero ella reaccionó enseguida desviando la mirada.

—Nada—

Él sonrió apenas.

—Ahora tú haces eso.

—¿Qué cosa?

—Mirarme raro cuando piensas algo.

Ella bebió un poco de vino solo para evitar responder.

Gael siguió observándola con paciencia como si disfrutara demasiado verla perder la compostura en pequeños detalles, entonces su teléfono vibró sobre la mesa. Él miró la pantalla rápidamente y Artemis alcanzó a notar el nombre de Amélie antes de apartar la vista.

Una reacción mínima atravesó su rostro antes de poder controlarla.

Y eso no fue pasado por alto esta vez...

Gael la notó claramente sus ojos volvieron lentamente hacia ella y una expresión apenas perceptible apareció en su rostro, era interés

No dijo nada de inmediato.

Simplemente rechazó la llamada y dejó el teléfono boca abajo sobre la mesa.

Pero ella solo debía hacer una cosa, una pequeña que no costaba mucho. Pero que estúpidamente no logró.




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