Capítulo 12—
El lugar estaba lleno de luces doradas, copas de cristal y conversaciones elegantes que Artemis apenas escuchaba. Todo el evento se sentía demasiado brillante, mezclado con una falsedad difícil de ignorar y ella estaba demasiado cansada mentalmente para soportarlo.
Apenas entró al salón principal, Christian apareció entre la multitud, su expresión se iluminó genuinamente al verla.
—Viniste—expresó en un tono cordial. Artemis alzó una ceja apenas.
—No pareces creerlo—contestó con una media sonrisa y
Christian soltó una pequeña risa acercándose a ella.
—Conociéndote, pensé que inventarías una emergencia de último momento—comentó con sinceridad.
Ella suspiró.
—Todavía estoy considerando hacerlo—reconoció al pensar en todo lo que había ocurrido últimamente, pero ese comentario solo lo hizo sonreír más.
Christian lucía impecable con el traje oscuro perfectamente ajustado y esa tranquilidad natural que siempre parecía rodearlo incluso en eventos caóticos como aquel. El cabello perfectamente peinado y ese porte de seguridad total lo hacía más atractivo, sin mencionar que él no necesitaba mucho esfuerzo para lucir en extremo encantador.
—Te ves bien—comentó él, Artemis miró alrededor.
—Yo en cambio sigo pensando que estos lugares son una tortura elegante-confesó soltando un ligero suspiro, pero Christian negó divertido.
—Ven. Hay algunas personas que quieren conocerte—la invitó rozando apenas su brazo y antes de que ella pudiera escapar... Ya estaba siendo presentada frente a empresarios, patrocinadores y personas importantes del mundo deportivo. Ella sonreía por educación y también respondía preguntas o asentía cuando alguien le estaba hablando, pero mentalmente estaba en otro lugar.
Porque todavía no había visto a Gael y eso la mantenía extrañamente tensa.
Después de varios minutos soportando conversaciones vacías, soltó un suspiro sabiendo que si se quedaba un segundo más ahí, podía colapsar mentalmente. Así que miró a Christian, que hablaba con un empresario importante y con el mejor gesto sereno que pudo hacer murmuró:
—Necesito ir al baño o voy a perder la cordura—expresó y él soltó una risa realmente que a decir verdad la hizo pensar que ese sonido bajo y profundo, era de esos que no estallan de golpe sino que se deslizan lentamente, envolviendo el ambiente.
—Ve. Yo intentaré sobrevivir mientras tanto—señaló con amabilidad, por lo cual ella le dio una mirada agradecida antes de alejarse rápidamente.
El pasillo hacia los baños estaba mucho más silencioso.
Y agradeció el pequeño respiro. Cuando entró, descubrió que estaba completamente vacío. Se acercó al lavamanos apoyando ambas manos sobre el mármol frío mientras observaba su reflejo y tomó aire lentamente.
—Contrólate—murmuró para sí misma. Porque desde la mañana no había logrado sentirse tranquila ni un segundo, todo seguía girando alrededor de Gael.
El beso, la discusión y esa forma en que él la había mirado después.
Artemis cerró los ojos un momento porque necesitaba recuperar la estabilidad antes de volver ahí afuera. Pero cuando se giró para salir... Se encontró de frente con Amélie y de inmediato sintió aquella punzada incómoda atravesarle el pecho y el estómago, de nuevo esa sensación absurda, molesta e injustificada la abordó sin permiso.
Amélie sonrió apenas al verla.
—Bonsoir, Artemis—expresó en ese perfecto tono embriagador que emitía de su garganta como el canto de una sirena. La francesa seguía siendo ridículamente elegante incluso parada frente a un espejo de baño. Artemis correspondió el saludo intentando sonar normal.
—Hola.
—Es emocionante volver a encontrarte—comentó Amélie con naturalidad, Artemis asintió apenas.
—Sí... supongo—se limitó a responder a pesar de que la última vez que la había visto se habían llevado muy bien, Artemis seguía experimentando esa sensación pesada de la noche en que la vio bailar a ella con Gael.
Amélie inclinó un poco la cabeza observándola.
—¿Esta vez te quedarás más tiempo? La última vez desapareciste antes de que pudiera despedirme—trajo a memoria ese momento como si le estuviera leyendo la mente, ella forzó una pequeña sonrisa intentando no ser obvia a lo que fuera que le estuviera pasando por dentro, pues ni ella misma podía entenderlo.
—Intentaré quedarme un poco más—se abstuvo a crear una conversación larga, pero pensar en quedarse más tiempo sabiendo que Gael estaba ahí, solo la hizo sentir internamente que dudaba sobrevivir tanto tiempo.
—Christian me espera—añadió rápidamente antes de salir. Amélie sonrió con amabilidad.
—Alors, nos vemos luego.
Artemis avanzó por el pasillo soltando aire lentamente.
Pero apenas dobló la esquina... Escuchó la voz de Christian llamándola apresurado.
—¡Artemis!—dijo su nombre y ella giró confundida, él se acercó rápidamente.—Ya van a hacer la presentación.
—¿Qué? ¿Ahora?
—Sí, ven conmigo.
Antes de que pudiera reaccionar, Christian ya la estaba guiando entre la multitud hasta una plataforma principal frente a cámaras y periodistas. Como si ella hubiera estado preparada durante meses para esa presentación, y como si ya las cosas no estuvieran mal, vio al único culpable de todo su enredo mental.
Gael por supuesto…
Estaba ahí de pie como si nada hubiera ocurrido.
Como si no hubiera perdido completamente el control la noche anterior, o como si no la hubiera besado en el gimnasio esa misma mañana, para él era muy fácil fingir ante todos, mostrar un rostro y sonrisa falsa para hacerle creer a todos que era perfecto.
Lucía exactamente igual de siempre, lleno de seguridad e impecable con ese ego imposible instalado cómodamente en cada movimiento y Artemis lo odió por eso. Porque ella llevaba todo el día emocionalmente alterada... Mientras él parecía el dueño absoluto del mundo. Claro que estaba acostumbrada a ser profesional, siempre fue así, sin embargo las cosas eran distintas porque no estaba preparada emocionalmente, para ese huracán llamado Gael Thomas.