Más allá del ring

Olvidando los problemas por una tarde

Capítulo 15—

El gimnasio parecía demasiado silencioso alrededor de ellos y el eco lejano de unas pesas chocando contra el suelo apenas alcanzaba a romper la tensión que vibraba entre ambos. Artemis seguía atrapada entre el casillero y Gael con una cercanía que la estaba torturando, y lo peor era que él no hacía absolutamente nada para disminuir aquella distancia, al contrario la observaba como si estuviera intentando descifrar cada reacción suya.

Como su respiración se intensificaba al pasar los segundos y ese pequeño cambio en su expresión. Ella debía hacer algo cuanto antes y aunque sostuvo la mirada con esfuerzo, por dentro la tormenta de emociones era casi incontrolable.

Porque cuanto más tiempo lo veía de cerca... Se volvía más peligro.

Odiaba admitir que se estaba volviendo más consciente de su presencia imponente, de ese cabello oscuro ligeramente húmedo por el entrenamiento y la camiseta negra pegada al cuerpo por el sudor de su respiración todavía algo acelerada. Y lo peor de todo, esos ojos. Esos ojos oscuros e intensos que estaban demasiado atentos a ella.

Gael inclinó apenas el rostro hacia un lado sin apartar la mirada.

—Por qué huyes de mí, entrenadora—murmuró tan cerca que su aliento cálido le erizó la piel.

Artemis sintió inmediatamente el ardor subirle al rostro, en una combinación de molestia y nerviosismo. Pero solo intentó convencerse de que aquello que estaba experimentando se trataba solo de rabia absoluta por el cinismo de él.

—No estoy huyendo de ti, acaso no ves que eres insoportable. Trato de ser profesional, pero me lo hace difícil —aclaró para bajarlo de la nube donde se había subido él.

Gael arqueó una ceja lentamente.

—Claro. Muy profesional, pero…—hizo una pausa acercándose aún más acortando tanto la distancia que ella contuvo la respiración.—Entonces por qué estás temblando entrenadora—cuestionó en una sonrisa ladina y ella puso los ojos en blanco girando el rostro a un lado para evitar mirarlo, no obstante hizo parecerlo como si su cercanía no provocara ningún tipo de emoción en ella.

—No inventes cosas. Estoy perfectamente—expresó, pero su voz tembló ligeramente.

—Mm…Entonces, no te molesta que haga esto—dijo antes de tomar su mentón entre los dedos y obligarla con sutileza a mirarlo. Ella de nuevo se encontraba sumergida en esa mirada profunda, sin tener la más mínima idea cómo huir de él.

—Gael—murmuró casi como si suplicara. Y él sonrió porque sabía perfectamente que eso era suficiente para dar la estocada final. Sus dedos rozaron los labios de ella con un lentitud zigzagueante. Artemis se desestabilizó completamente tragando saliva porque su cerebro no terminaba de procesar lo que ocurría.

—Es difícil resistirse si dices mi nombre de esa forma—murmuró antes de inclinarse un poco para quedar a su altura y besar sus labios. Ella reaccionó de inmediato y con toda la fuerza interna que encontró, subió su rodilla golpeando a Gael en su entrepierna. Eso lo tomó tan desprevenido que cayó de rodillas al suelo llevando sus manos al área mientras intentaba recomponerse.

Sabía que debía huir así que avanzó rápido tomando su bolso y salió de los vestidores. Corrió por el pasillo hasta la salida y luego corrió a su auto sin mirar atrás, desde luego que no tenía tiempo para pensar si él estaba bien, solo condujo como loca hasta que sintió que estaba lo suficientemente lejos para soltar todo el aire que traía contenido.

Sus manos temblaban y el corazón le golpeaba con tal violencia que zumbaba en sus oídos. Aún hiperventilaba mientras se repetía así misma que estaba bien, pero ella sabía que no lo estaba.

Mientras en el gimnasio Gael se había ido a buscarla, pero sabía bien que ella había huido. Eso le hizo sonreír divertido porque estúpidamente, entre más difícil fuera hacer que cediera, más intenso se volvía eso que lo atraía hacia ella. Su presencia se le había quedado impregnada en la piel, (literalmente porque le había pateado en las pelotas) sin embargo, podía parecer un idiota completamente desequilibrado, pero solo pensaba en sus labios, en la forma como dijo su nombre y ese temblor de su cuerpo al estar tan cerca. Cada una de acciones solo podían corroborar lo que ya sabía.

lo que sentían ambos era muy real.

Más tarde ese día, Artemis se encontraba en casa aun afectada por lo que había ocurrido. Decidió no pensar en aquella situación aunque le costara un riñón, pero siempre algún pensamiento odioso se atravesaba poniéndola en la misma situación: pensando en Gael y ahora en esa idiota frase: Es difícil resistirse si dices mi nombre de esa forma.

¿De qué rayos hablaba? ¿Acaso ella había estado tan hipnotizada que dijo su nombre de una forma distinta?

Se odiaba por eso. La verdad se sentía una imbécil por dejarse llevar.

—Idiota—se dijo así misma y en este instante su teléfono vibró en su bolsillo, haciéndola dar un respingo porque había estado distraída peleándose consigo misma. Al ver la pantalla recordó que tenía una cita con Christian y ni siquiera se había metido a la ducha.

—Rayos—soltó más estresada aún.

—Hola, solo quería decirte que estoy a 15 minutos de llegar —dijo Christian y ella contuvo la respiración, debía inventar algo si no quería hacerlo esperar o cancelar la cita que obviamente esa opción no estaba disponible.

—¡Hola! ¡Sí, por supuesto! —contestó con un tono chillón inconsciente. Del otro lado de la línea Christian frunció el ceño apenas, como si supiera que algo le ocurría, no obstante se abstuvo de preguntarle.

—Perfecto, nos vemos pronto—se limitó a añadir y colgó.

Dentro de su casa Artemis empezó a dar vueltas como loca, corrió al baño y se dio una ducha rápida de 5 minutos luego eligió algo rápido para ponerse y justo cuando su timbre sonó, se estaba dando los últimos retoques. Se miró al espejo y lucía aceptable al menos, esperaba que Christian no notara que se encontraba a un suspiro más de un colapso.




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