Capítulo 19 —
—Disculpen… debo salir un momento—La voz de Artemis sonó más débil de lo que le habría gustado y sin esperar respuesta, giró sobre sus talones abandonando el lugar.
Christian la observó alejarse con evidente confusión.
—¿Está bien?—cuestionó con una sonrisa divertida que apareció en su rostro mientras miraba a Gael.
—¿La molestaste otra vez con tu sarcasmo?—preguntó.
Pero Gael ni siquiera parecía escucharlo.
Sus ojos seguían la figura de Artemis desapareciendo por el pasillo. La sentía irse podía verla alejarse y aquello le quemaba la piel de una forma irracional.
—No lo sé —respondió finalmente, Christian arqueó una ceja porque aquella respuesta había sonado extrañamente sincera. Y sin imaginarse nada de lo que entre ellos había ocurrido solo ignoró la situación.
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Minutos antes de la pelea.
Artemis volvió a lavarse el rostro. Por tercera vez y levantó la cabeza observando su reflejo en el espejo del baño, notando que seguía igual aún estaba esa misma mujer de siempre, o eso quería pensar ella.
Entonces por qué se sentía completamente distinta.
Apoyó ambas manos sobre el lavabo mientras respiraba profundo.
—Contrólate—Su voz apenas fue un susurro. El corazón seguía golpeándole el pecho y las manos le temblaban, algo que desde aquel momento había sido incapaz de controlar cuando estaba muy cerca de Gael. Y por más que lo intentaba no conseguía borrar de su mente aquel beso.
La forma en que él la había mirado, con esa desesperación contenida y intensidad imposible de ignorar que se aferraba a ella cada vez que cerraba los ojos.
—Rayos…—volvió a cerrar los ojos unos segundos más, ella era una profesional. Una entrenadora seria y capaz, entonces debía actuar como tal.
No podía permitirse perder la cabeza precisamente ahora. Así que volvió a respirar unas tres veces más y finalmente abandonó el baño caminando directamente hacia el camerino.
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En cuanto cruzó la puerta lo sintió. Esa mirada tenaz que parecía seguirla a todas partes, Gael estaba sentado en una banca terminando de colocarse los vendajes y sus ojos profundos estaban observándola con el ceño ligeramente fruncido. Era como si fuera incapaz de mirar otra cosa y ella sintió un nudo formarse en su estómago.
Por primera vez desde que lo conocía bajó la vista porque sostenerle la mirada se había vuelto demasiado difícil, como si realmente se hubiera vuelto consciente de lo peligroso que se estaba tornando aquel juego silencioso. Ya no podía seguir engañándose, lo que sentía por él era mucho más fuerte de lo que había querido admitir.
Y precisamente por eso tenía miedo, porque las tormentas siempre llegaban después del fuego, Christian también estaba allí revisando algunos documentos. Afortunadamente, porque su presencia ayudaba a mantener cierto orden o al menos la ilusión de él.
Durante los siguientes minutos repasaron estrategias, debilidades, movimientos y posibles escenarios.
Artemis habló con firmeza y Gael escuchó. O al menos fingió hacerlo hasta que finalmente Christian cerró la carpeta.
—Bien. Yo iré a la zona VIP—expresó satisfecho.
Artemis levantó la mirada de inmediato, demasiado rápido, como si el hecho de saber eso le causara un terror impensable. Christian sonrió, ya que interpretó aquel gesto como temor por la pelea de Gael.
—Todo saldrá bien—alentó. Luego golpeó suavemente el hombro de Gael.—Suerte, campeón.
—Gracias—se limitó a contestar.
Christian salió y la puerta se cerró.
Entonces el silencio cayó sobre la habitación con una pesadez incómoda, ya que aunque no hablaran ambos eran capaces de saber que esa tensión entre ellos era bastante palpable. En un momento solo se escuchaban sus respiraciones, entonces Gael se levantó y Artemis se puso inmediatamente en alerta.
—Ni se te ocurra—advirtió. La sonrisa apareció en los labios de él.
—¿Qué?—preguntó fingiendo inocencia.
—Hablaremos después sobre eso—puntualizó y
Gael arqueó una ceja.
—¿Sobre qué exactamente?—quiso seguir el juego, pero ella permaneció firme.
—Lo sabes perfectamente—prosiguió y cruzó los brazos.—Ahora necesito que te concentres en la pelea—ordenó, él soltó una pequeña risa y comenzó a acercarse.
—¿Y si no puedo concentrarme?—murmuró sin retroceder. Artemis suspiró.
—Gael…—dijo su nombre como quien intenta controlarse así mismo.
—¿Y si no puedo dejar de pensar en lo que pasó?—Otro paso hasta que no había donde huir—¿Y si quiero repetirlo, entrenadora?—susurró acercándose a su rostro mientras la miraba directo a los ojos. El corazón de Artemis dio un salto, el temblor de sus manos volvió nuevamente, pero negó con firmeza.
—Entonces tendrás que controlarte—expresó llevando una mano a su pecho para hacerlo retroceder.
Gael la observó y ella sostuvo la mirada esta vez.—No pienso hablar sobre esto hasta que todo este embrollo termine.
—¿Eso significa que sí hablaremos?—interpeló
—Sí—La respuesta salió antes de que pudiera detenerla, Gael sonrió y esa sonrisa fue suficiente para desarmarla por dentro.
—Te prometo que habrá un momento para hablar —continuó ella—. Pero ahora no es el indicado. Está tu carrera de por medio y necesito que te concentres únicamente en eso—explicó con detenimiento aunque todavía estaban muy cerca, ella intentó tocar su lado razonable, él permaneció unos segundos en silencio y luego hizo un saludo militar exagerado.
—A sus órdenes, entrenadora—respondió guiñándole un ojo. Y entonces Artemis bufó.
—Idiota.
—Lo sé.
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La pelea comenzó bajo una explosión de aplausos.
El estadio vibraba y las luces iluminaban la jaula, miles de personas gritaban el nombre de Gael y Artemis permanecía junto al borde observando cada movimiento. Se había prometido así misma que iba a estar concentrada y atenta por el bien de la pelea, ella estaría lista para intervenir cuando fuera necesario.