Capítulo 24
El rugido del estadio era ensordecedor, miles de personas gritaban, las luces iluminaban la jaula y los comentaristas hablaban sin parar.
Y, por primera vez en muchos años... Gael estaba nervioso, pero no por la pelea, ni siquiera por el título o el rival. Sino porque cada vez que levantaba la mirada encontraba a Artemis al otro lado de la jaula.
Y aquello era infinitamente más peligroso. Ella estaba allí, no se había marchado y tampoco renunció y el simple hecho de verla hizo que algo dentro de él se sintiera más fuerte que nunca, pero también más vulnerable.
—Esto es una pésima idea —murmuró para sí mismo.
El árbitro llamó a ambos peleadores al centro.
Explicó las reglas, después los separó y la campana sonó abriendo paso a la guerra.
Sin embargo al iniciar todo salió mal, ya que desde el primer segundo Gael abrió demasiado la guardia, también calculó mal una distancia que lo hizo recibir
una combinación brutal en las costillas. Luego otra en la mandíbula, porque el rival no desperdició la oportunidad para hacerlo caer
Aquel sujeto era rápido, preciso e impecable, cada error era castigado inmediatamente.
—¡Vamos, Gael!—alentó Artemis desde afuera de la jaula.—¡Muévete!—ordenó—¡Cierra la guardia!—continuó como si él estuviera prestando atención. Los gritos del público llegaban distorsionados, todos estaban confundidos e incluso los comentaristas hablaban de que este no era el Gael que estaban acostumbrados a ver.
Artemis estaba demasiado ocupada sintiendo que iba a sufrir un infarto.
—¿Qué demonios está haciendo?—murmuró yendo de un lado a otro. El rival conectó otro golpe, seguido de una combinación rápida, Gael logró mantenerse de pie, pero apenas.
Cuando finalmente terminó el primer round, Artemis ya estaba furiosa. Subió inmediatamente para asistirlo.
—¿Qué rayos te pasa?—lo regañó y
Gael escupió sangre hacia un lado.
—Hola, entrenadora—saludó como si nada y ella bufó.
—No me digas "hola entrenadora"—hizo las comillas con sus dedos y tomó una toalla que prácticamente se la lanzó.—No vine hasta aquí para verte perder—continuó molesta, el soltó una pequeña risa.
—Creo que fue mala idea que aparecieras así—comentó viéndola mientras ella le ponía hielo en la herida.
—¿Qué?—cuestionó
—Ahora no puedo concentrarme—reconoció sonriendo apenas. Artemis lo miró como si estuviera considerando seriamente asesinarlo.
—Gael.
—¿Sí?—preguntó haciendo un movimiento con el cuello para relajarse. Ella sujetó su rostro y lo obligó a mirarla.
—Escúchame bien—espetó y la intensidad en sus ojos hizo que él se quedara quieto.—Si pierdes ese título...—
Gael arqueó una ceja.
—¿Sí?
—Seré yo quien te patee las pelotas—gruñó y luego hubo un segundo de silencio. Gael soltó una carcajada auténtica y sonora, luego él le tomó el rostro y le dio un beso rápido en los labios.
—Dios, estoy enamorado—le dijo sin dejar de verla a los ojos.
—Muévete—ordenó a pesar de que quería sonar ruda, su voz temblaba por la cercanía. Así que le dio un pequeño empujón.—Y gana la pelea—terminó diciéndole y Gael sonrió otra vez guiñándole un ojo.
—No te preocupes—señaló tranquilo y ella resopló.
—Eso es exactamente lo que me preocupa.
La campana volvió a sonar y él regresó al centro de la jaula. El segundo round fue mejor, aunque solo un poco, porque Gael finalmente parecía recordar que era un campeón y comenzó responder, esquivar y controlar sus golpes, no obstante seguía dejando espacios para el rival y eso continuaba siendo peligroso.
Además Artemis notó que aún estaba distrayéndose, todavía estaban esos errores absurdos que la tenían con los nervios de punta, ella solo sentía que estaba al borde de un colapso, pero lo peor de todo era que no podía dejar de verlo. Empezó a mordérsela las uñas y volvió a caminar en círculos soltando malas palabras en voz baja.
—Voy a matarlo—repitió harta de verlo equivocarse. Simplemente para ella era absurdo que no terminaba de concentrarse. Christian apareció a su lado.
—No puedo ver esto—murmuró
—Entonces no lo veas—espetó ella de mal humor porque no estaba de ganas para bromas y menos si eso se trataba de distraerla.
—Está haciendo un desastre—prosiguió y ella cerró los ojos soltando aire.
—Christian.
—¿Sí?
—Cierra la boca—ordenó y él obedeció inmediatamente.
Porque la expresión de Artemis daba miedo, más que miedo era terror de que ella le diera un puñetazo en el rostro.
Ambos volvieron a observar la pelea. Y entonces ocurrió algo…
Gael recibió otro golpe y por un instante... Todo se volvió silencioso, como si el tiempo se hubiera detenido y el estadio hubiera desaparecido.
En ese instante solo existía una persona.
Artemis.
Él recordó el camerino, aquellas lagrimas y si sonrisa, la voz de ella temblando que le decía:
"Estoy enamorada de ti , Gael."
Su corazón golpeó con fuerza todo pasó como un flash rápidamente por su cabeza, el beso que le había dado y como ella había decidido quedarse y de repente...
Algo cambió, porque ya no estaba peleando por un título y tampoco por fama o dinero. Ya no deseaba demostrar nada, simplemente él está a ahí por algo mucho más importante.
Y eso era el futuro que quería construir. Por aquella mujer que acababa de elegirlo y todo eso lo volvió peligroso.
Gael se lanzó hacia adelante, el rival apenas tuvo tiempo de reaccionar porque la primera combinación impactó de lleno seguido de más furia y el estadio rugió.
—¡AHORA SÍ!
—¡VAMOS, CAMPEÓN!—gritaron Artemis y Christian al mismo tiempo
Gael atacó sin descanso, ya no había miedo y tampoco nervios y el rival lo notó entonces retrocedió. Aunque intentó defenderse no tuvo éxito, debido a que cada golpe era más rápido y estruendoso que el otro.
La presión aumentaba cada segundo hasta que Gael ejecutó un salto perfecto, su cuerpo dio un giro en el aire elevando la pierna y la patada impactó directamente contra el rostro del rival. Ese golpe resonó por todo el estadio y el hombre cayó.