Capítulo 1 : Lazos de Sangre y Papel
Aria Ricci nació en Milán, ciudad de la moda, las finanzas y el diseño. Su futuro prometía ser brillante; como única hija de Elio y Alessia Ricci, era tratada por sus padres como la princesa más valiosa del mundo.
Todos pensaron que, al crecer, nadie podría mirarla por encima del hombro, ya que su educación estaba siendo impecable. Sin embargo, una tragedia lo cambió todo: su madre murió cinco años después de su nacimiento. Aunque su padre estaba desolado, se volvió a casar apenas un año después, olvidándose por completo de Aria.
Al conocer a la nueva esposa de su padre, Aria pensó que tendría una nueva mamá y que volvería a ser feliz junto a él. Se equivocó. Meses después de la boda, la mujer anunció su embarazo y alejó a su esposo de Aria, alegando que no soportaba los berrinches ni los "malos modales" de la niña. Así, pidió que la enviaran a un internado en Nueva York, algo a lo que Elio accedió sin dudarlo. No quería poner en riesgo la salud de su esposa embarazada, pero no le importó poner en riesgo la estabilidad de su hija.
Aria suplicó que no la alejaran de su hogar, pero sus ruegos fueron ignorados. Inevitablemente, fue enviada a aquel internado. Al principio, creyó que podría volver en vacaciones y fechas importantes, pero poco a poco se dio cuenta de que eso no sucedería.
Resignada, Aria se convirtió en la mejor estudiante: la más educada, la más prudente y la más inteligente del lugar. Sin embargo, su madrastra le decía todo lo contrario a su padre.
Rafaela manejaba todo lo relacionado con su hijastra, la casa y sus propias hijas (las gemelas Alice y Elena, a quienes Aria ni siquiera conocía). Como Rafaela tenía el control total, siempre llenaba a su esposo de quejas falsas, condenando a Aria a una vida de encierro.
Al terminar el internado, Aria estaba emocionada por volver a casa, pero en su lugar recibió una carta de su padre, sin derecho a réplica ni protesta:
> —Aria, me han informado de tus bajas calificaciones y tu poca obediencia durante el internado. He decidido que terminarás tus estudios en Rusia. Hay una buena universidad donde te enseñarán mejores modales; además, estudiarás Administración de Empresas y Economía Internacional para que, cuando te cases, apoyes a tu esposo como es debido. El chófer te llevará al aeropuerto para que abordes tu vuelo.
>
Aria arrugó la carta y subió al auto. Después de tantos años, esperaba al menos ver a su padre, pero recibió una carta llena de mentiras mientras un desconocido la conducía a su siguiente cárcel por los próximos años. En ese momento, comprendió que ya no formaba parte de la familia Ricci.
Su padre solo creía en las palabras de su madrastra. Aria ya no lloraba; eso lo hacía de niña. Ahora no veía el sentido de llorar por regresar a un hogar donde nadie la extrañaba.
Pasaron cuatro años más y Aria terminó sus estudios universitarios con éxito, siendo la mejor en tiempo récord y dejando a sus profesores sorprendidos por su inteligencia. No obstante, le preocupaba volver a la mansión familiar. Había recibido cartas de su padre y su madrastra advirtiéndole que, si se atrevía a ser grosera con sus hermanas, sería expulsada de la familia. Pero, para su sorpresa, le llegó una propuesta mucho mejor que volver a los Ricci.
> —Señorita Ricci, al ser la primogénita de su padre, debo comunicarle que hace años su difunto abuelo hizo un trato conmigo. Se acordó una boda arreglada entre ambas familias, pero como ambos tuvimos solo hijos varones, el trato pasa a nuestros nietos. Es por eso que hoy le pido que acepte casarse con mi nieto, Stefano Vitale, para honrar el pacto. Su padre ya está enterado y nos dijo que usted tiene la última palabra. Espero su pronta respuesta. Atentamente: Francesco Vitale.
Aria dejó esa carta de lado y releyó la de su padre. Él le exigía ser "educada a mayor escala" por las institutrices de sus hermanas, amenazándola con quitarle el apellido si no demostraba mejoría. Aria no temía al trabajo, pero quería demostrarle a su padre que su "deficiente educación" era digna de las familias más poderosas de Milán, y lo conseguiría convirtiéndose en la esposa de Stefano Vitale.
Desechando la carta de sus padres, tomó la de Francesco Vitale y respondió de inmediato con un "sí, acepto".
En cuanto Francesco recibió la noticia, envió un comunicado a la prensa: en menos de un mes se llevaría a cabo la majestuosa boda.
En la mansión Ricci, la familia desayunaba cuando llegó la confirmación. Elio se sorprendió, pero vio en ello una oportunidad de negocios.
—Aria aceptó casarse con Stefano Vitale —anunció.
Rafaela y sus hijas se pusieron rojas de ira y envidia.
—Amor, tu hija no tiene el nivel de educación de nuestras hijas —reclamó Rafaela, quien deseaba que una de las gemelas fuera la elegida—. Aria nos dejará en ridículo ante esa familia —Rafaela no puede creer que no pueda convencer a esa familia de que una de sus hijas es mejor para ser esposa del heredero.
—Se lo advertí al señor Vitale, pero dijo que él se encargaría de su educación —respondió Elio sin darle importancia—. Además, nuestras hijas aún no tienen edad para casarse y el heredero de los Vitale supera los 35 años; no puede esperar a que ellas crezcan. La boda será tras la graduación de Aria. Ella regresará solo para casarse —Elio se levantó de la mesa, mientras Rafaela y sus hijas comenzaban a maquinar la forma de cancelar ese matrimonio.
Hola chic@s, espero les guste esta nueva historia y apoyarme siguiendo mi perfil como Autor, muchas gracias por leer esta nueva historia espero y les guste.
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Editado: 14.01.2026