Me acosté con mi Jefe (sin editar)

Capítulo 38

Un mes después...

Llegó a la oficina y como de costumbre Rachel sale de la oficina de Federico, la única diferencia está vez es que ella está llorando desconsoladamente mientras Federico la abraza. Me acerco a ellos y les pregunto que esta pasando.

- ¿esta todo bien? ¿Necesitan ayuda?

Rachel llora cada vez más mientras Federico me mira con cara de angustia.

- Rachel no se siente bien, iremos al hospital.

Los miro con tristeza en los ojos y lo dejo pasar mientras les deseo suerte.

Ya en mi oficina Santiago entra con una rosa en la mano.
Nuestro relación es solo laboral, desde aquel día en su auto no nos hemos vuelto a besar ni una sola vez.
Mi relación con Federico cada día es mejor, ha demostrado ser un gran hombre, el mismo el cual me enamoré hace mucho tiempo.

- Buenos días Liliana - dice entregándome la rosa.

- Buen día, gracias.

Me cuenta que reuniones tiene hoy y que cosas debo hacer y se va.

Estas ultimas  semanas han sido desicivas en mi vida, le pedí a Santiago que me diera tiempo de pensar bien las cosas.

Una hora más tardes recibo una llamada de Sandra.
Me informa que Rachel ha perdido el bebé, que ella y Federico están devastados con la noticia.

Tomó mis cosas y me voy al hospital.
Cuando llego lo primero que hago es acercarme a Federico y abrazarlo.

- Lo siento mucho - digo mientras paso mis manos por su espalda - se lo ilucionado que estas con este bebé.

- estoy destrozado, pero Rachel esta mucho peor. A pesar de que no estábamos juntos estábamos felices de un nuevo bebé.

- lo sé, realmente lo siento.

Me siento a su lado mientras la doctora sale de la habitación y nos informa que Rachel esta descansando y no recomienda visitas ahora.

Con Federico vamos a la cafetería y nos sentamos a la mesa más alejada junto a la ventana.

Mi corazón esta sufriendo por el en estos momentos, pero la parte egoista de mi esta pensando en que quizás ahora sea la gran oportunidad que estábamos buscando para ser felices.

Hablamos durante horas esperando a que Rachel despierte, cuando lo hace es Federico quien entra hablar con ella. Cuando sale minutos más tarde lo hace llorando, me pongo de pie y lo abrazo fuerte.

- ¿como esta? - pregunto mientras lo acarició.

- Esta destrozada, pero dijo que gracias por estar aquí junto a mi en estos momentos.

- no hay nada que agradecer, siempre estaré a tu lado cada vez que me necesites.

Federico me mira con sus bellos ojos y toma mi cara entre sus manos, apoya su frente junto a la mía y susurra

- te amo Lili, una parte egoísta de mi cree que esto pasó para que por fin puedas darme una oportunidad. Lamento todo lo que ha pasado, por favor perdóname.

- no tengo nada que perdonarte, yo también te amo Fed...

Antes de terminar de hablar el me besa, mi boca se derrite en sus labios y mi lengua lo busca con desesperación. Todo mi cuerpo reacciona a su beso, me acerca más a él y siento lo duro de su miembro en mi muslo.

Suelto un pequeño jadeo mientras el se aparte y me mira con una sonrisa.

- dame una oportunidad Lili, vámonos  a mi casa y déjame hacerte el amor.

- si - digo con un susurro.

nos vamos a su casa rápidamente, en estos momentos mi mente esta en blanco, no hay razón por la cual no deba decir que no.

al cerrar la puerta nos volvemos a besar desesperadamente mientras nos tocamos, el beso continuo, interminable, lánguido y delicioso.

se aparto y se quito la camisa, de inmediato sus manos volaron al dobladillo de la mía, jalo y lo ayude levantando los brazos para que me la quitara. mi sostén siguió el mismo camino sus manos en mis pechos me volvían loca, a tiendas intente abrir su pantalón mientras el se reía en mi boca.

- vamos a la habitación - dijo mientras agarraba nuestras cosas y corríamos escaleras arriba

caemos en la cama juntos el sobre mi, ya podía sentir lo duro que estaba.
Sonrió con lentitud y tomó mis manos. Entrelazando sus dedos con los míos las sujetó, palma sobre palma, sobre la cama, a mis costados.

- te amo - dijo, y empezó a besarme. Por todo el cuerpo.

Besos húmedos, abiertos, sobre mi ombligo. Sobre mis costados. En el hueco entre mis senos. Su boca me amó por todas partes. Suspiré, me retorcí, temblé bajo su atención.

Bajó la cremallera de mis jeans y quedó expuesta mi ropa interior.
Cuando me plantó un beso justo ahí, mi cuerpo se arqueó. El calor húmedo de su boca atravesó la delgada capa de algodón, encendiendo todo mi cuerpo. Mis labios dejaron escapar su nombre en un susurro.

Subió, entonces, y me besó con fuerza. El único punto de contacto fueron nuestras bocas, que mezclaron labios, lenguas y dientes. Él me ponía al rojo vivo. Lo besé con la misma intensidad. Con el mismo calor y deseo. Con desesperación luché por liberar mis manos, atrapadas aún contra el colchón. Gemí contra sus labios, loca por el afán de tocarlo.

-déjame amarte, déjame devorarte de a poco.

Separé las piernas y él se acomodó, más cerca, quedando directamente contra mí. Alcé la pelvis, buscándolo con mis caderas, incrustándome contra él.

- nena si continuas así no durare, me iré en mis pantalones y creeme eso pasa hace bastantes años.

Me rio mientras lo atraigo más hacia mí. Nos quitamos el resto de la ropa y quedamos completamente desnudos tocando nuestros cuerpos como si fuera la primera vez.

Mis manos se dispararon a su pelo, tirando de él más cerca de mí mientras respondía a cada uno de sus besos abrasadores con los míos, incapaz de tener suficiente, incapaz de tocar y sentir suficiente de él.

- Federico - respiré, su nombre una súplica en mi lengua.

- Liliana - dijo mientras entraba en mi con un solo empujón.

Grite de emoción y dolor, ha pasado tanto tiempo desde que había tenido sexo.

Nos unimos y fuimos uno solo durante los  minutos siguientes, este ha sido el mejor sexo de reconciliación.




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