El niño dormía profundamente, su respiración era lenta y constante. Llevaba varios minutos toqueteando el cuchillo, mientras el reflejo de las llamas bailaba en el filo, como lenguas de fuego.
Lo cierto era que Ophelia tenía razón, me había encariñado con el mocoso. ¿Sería capaz de asesinarle a sangre fría?, conocía muy bien la respuesta.
Lukas se movió y abrió los ojos con dificultad, mirándome confuso . Se incorporó despacio, desperezándose. Mi pulso se aceleró cuando escondí el arma a mi espalda.
— ¿Dónde está Michael?.
— Regresará enseguida —dije. Algo en mi tono de voz, debió delatarme, pues el pequeño de los Ashbluff me miró contrariado.
—Michael dijo que traerías al cachorro —exclamó. No respondí. Me sentía nervioso, ansioso y realmente mal. En realidad no quería arrebatarle la vida, sin embargo, ¿me quedaba otra opción?.
Cuando Ophelia me había pedido que engañara a Abigail para que jamás encontrara a Hannah, me resultó muy sencillo. Ella ni siquiera me importaba. Sin embargo, cuando me pidió que matara al niño, dudé.
También había estado pensando en Michael, en cómo le había traicionado en los últimos años. Era tan sencillo engañar a un hombre roto... le conocía demasiado bien, sabía que su corazón estaba hecho pedazos, y yo, me encargaría de pisotear los restos hasta que no quedara nada que salvar.
Sonreí como un maniaco. ¡Qué estupidez!, a estas alturas, estaba de mierda hasta el cuello, y no había posibilidad de redención para mí. Ya estaba condenado, mi alma estaba podrida hasta los cimientos... pero me llevaría al infierno a Lordiel y todo lo que amaba.
Él me quitó lo que más quería, al amor de mi vida, a Violet, y yo se lo arrebataría todo a él.
A cambio, viviría para contarlo. Ella me había prometido que, si les ayudaba a impedir que Michael, llegara hasta el descendiente y matara a la criatura, intercedería por mí. Y Michael moriría, me aseguraría de ello.
Me había perdido tanto en mis pensamientos, que no me había dado cuenta de que el niño caminaba inquieto por la habitación. Me estaba poniendo de los nervios.
—¡Para de una vez! — grité. Él me miró boquiabierto por mi tono de voz y se quedó quieto.
— Quiero ir con Michael — exclamó molesto.
—No vas a moverte de aquí.
—No me digas lo que tengo que hacer — gruñó.
Le sonreí, y el niño retrocedió instintivamente. Le mostré el cuchillo y sus ojos se abrieron por la sorpresa.
—He dicho, que no vas a ninguna parte — exclamé, avanzando con ira hacia él y sujetándole del brazo con demasiada fuerza. El niño se quejó e intentó zafarse, pero fue en vano, ya que yo, le doblaba el tamaño.
—Vas a quedarte quieto, mocoso o no volverás a ver a Michael y tampoco a tu hermana.
—¡Mientes! — gritó revolviéndose bajo mi agarre.
—¿A qué viene tanto escándalo? — dijo una voz a mi espalda.
Ophelia estaba apoyada en la entrada con una sonrisa de complacencia.
—¡Suéltame! — chilló Lukas revolviéndose con más fuerza.
—¿Michael está muerto? —pregunté.
Ella suspiró y negó con la cabeza.
—No lo sé, está malherido. Espero que se desangre hasta la última gota —exclamó con indignación — No has terminado con el chico como te pedí.
Miré a Lukas, quien pasaba la mirada de Ophelia a mí, con lágrimas en los ojos. Ella me dedicó una media sonrisa lobuna.
—Eres débil, no obstante, ya hemos derramado demasiada sangre por una noche. Llévale con el vidente.
—Lo que tú digas.
Até a Lukas las manos con una soga, que previamente había escondido y le tapé los ojos y la boca con unos trapos viejos, que había encontrado en la posada. No se resistió, estaba aterrado.
—Que no te vean — dijo, cubriéndose con la capa y alejándose a toda prisa.
Eso era sencillo. Conocía el bosque como la palma de mi mano, y los vecinos que vivían por la zona, estarían demasiado ocupados escondiéndose del hermano de Ophelia, como los cobardes que eran. Disfrutaría observando cómo se pudrían en el infierno...
Nunca había visto a sus hermanos, a pesar de que habia pedido conocerles en más de una ocasión, Ophelia se negaba con rotundidad.
Sonreí al pensar en Michael, malherido y al borde de la muerte, en cualquier parte de la ciudad, y casi se me escapa una carcajada. Sabía el cariño que le tenía a Lukas. Sabía que le recordaba a Tobby...si sobrevivía, aquello, sería el principio de su fin.
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Editado: 17.06.2026