Medianoche Roja

Viktor.

Me desperté algo aturdido. Intenté moverme, pero me encontraba maniatado de pies y manos. Aquella mujer se había asegurado de que no me escapara.

Miré a Hannah, que me observaba sentada desde el sofá, mientras masticaba una hogaza de pan. Me sonrió con malicia y yo le respondí enarcando una ceja.

—Sigo vivo —exclamé —eres demasiado blanda. Si hubiese sido al contrario...

—¿Qué, me hubieses matado?.

—Sin dudarlo.

Hannah resopló y dio otro mordisco.

—Para ser un tipo tan duro, me salvaste la vida en reiteradas ocasiones —exclamó, hablando con la boca llena. Acto seguido, se levantó del sofá y se agachó para ponerse a mi altura —tienes una forma curiosa de ser mala persona.

—No te equivoques conmigo. Te mataré en cuanto tenga la ocasión.

Ella me sonrió. Juro por los dioses que fue la sonrisa más bonita del mundo , y detestaba profundamente, darme cuenta de ello.

—Eso, si se da esa ocasión —dijo con diversión.

Hannah se puso en pie y cogió mis dagas. Observé iracundo cómo hacía girar una de ellas con total habilidad.

—Eso es mío —gruñí.

—Corrección, era tuyo. Ahora me pertenecen.

Observé con fastidio, como jugueteaba con mis armas frente a mis narices. Sabía que lo hacía para molestarme.

—Tengo algo que proponerte —escupí. Ella paró de juguetear con mis dagas y me miró divertida.

—Creo que no estás en situación de negociar.

—Ambos deseamos lo mismo, por diferentes razones. No sé tú, pero estoy teniendo problemas para encontrar al descendiente... y sé que tú también.

—¿Y cómo sabes que no le he encontrado ya?.

—Estarías corriendo de camino a Almandine, con tu querido tío. Te he estado observando.

—Te tenía por un asesino, no por un espía...

—Te propongo una alianza temporal —solté.

Ella me observó durante varios segundos, intentando averiguar seguro, dónde estaba la trampa. Se revolvía inquieta y movía el pie derecho, de manera inconsciente.

—¿Y quién me garantiza que no me matarás? No me fio de tí.

— Te propongo unir fuerzas, encontrar al descendiente y cuando lleguemos a Almandine...

—Cuando lleguemos a Almandine... —repitió , con impaciencia.

—Que gane el mejor.

Hannah comenzó a caminar de un lado a otro de la estancia, sopesando mi propuesta. Era una apuesta arriesgada, pero no había mentido, ella conocía Kendrem mejor que yo, y juntos acabaríamos antes. No nos quedaba mucho tiempo, no me quedaba mucho tiempo.

—¿Y si te traiciono? ¿ y si, cuando encontremos al descendiente te quito de en medio?.

—Haremos un pacto de sangre.

—Eso es peligroso —dijo frunciendo el ceño.

—¿Te fiarás de mí, entonces? —pregunté con ironía.

Hannah se acercó a mí. Su perfume me invadió; lavanda y algo más, que no supe identificar.

—Está bien, pero que quede claro, nuestra alianza sólo durará mientras encontramos al descendiente y después , te mataré.

—Hecho —dije.

Le hice un gesto impaciente señalando con la cabeza mis ataduras. Ella puso los ojos en blanco y me desató con rapidez valiéndose de una de mis dagas, para cortar las sogas. Estaba nerviosa. Contuvo la respiración cuando me desató las manos, como si el hecho de estar cerca de mí, le horrorizara.

—Tranquila —susurré. Ella no me miró.

—Estoy tranquila —se defendió.

—No lo parece, Hannah.

Ella me ignoró y se puso en pie, alejándose de mí, hasta la otra punta de la habitación. Me froté las muñecas y estiré las piernas, antes de levantarme.

Le tendí la mano y ella me miró confusa.

—Mis armas.

Hannah me entregó las dagas de mala gana. Solté el aire despacio, de nuevo las tenía conmigo. Estar sin mis armas, me parecía extraño, se habían convertido en una extensión de mí.

—No haré ningún pacto de sangre contigo —espetó —no deseo jugar con la magia, a la vista están las consecuencias de eso. Deberá valer nuestra palabra.

Enarqué una ceja.

—No deberías creer todo lo que dice el populacho. Te sorprenderías.

Sabía que ella se refería a Lucian y a la maldición. Podía entender su prudencia y también que no se fiara de mí. De hecho, no debería hacerlo, la mataría cuando encontrásemos al descendiente.

Si juegas con el diablo, prepárate para el infierno.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.