He mirado al perro
Que amontona
Su cuerpecito endeble
Bajo el sofá.
Para después soñar
Se duerme con el hambre
Que en su cabeza baila
Descoyuntadas danzas absurdas
Y tiene sueños inverosímiles.
Y ese perro triste
Que abandona
Su cuerpecito endeble
Bajo el sofá.
Para después soñar,
Se parece mucho
A esos bardos bohemios
Que arrastran sus pelucas
Sucias y empolvadas
Sobre los quicios de arrabal.
MI DOLOR
Mi dolor es un raro dolor del que me alegro
Que a veces los dolores preciosas piedras son;
Quien no guarda una pena como un diamante negro
En el estuche rojo del rojo corazón.
Editado: 01.03.2023